Un cortocircuito causó la tragedia aérea

Encontraron partes desperdigadas en varias zonas.Las llamas se habrían propagado rápidamente y el piloto habría perdido el control, por lo que el avión se precipitó. La llamada a la torre de control.

20 Mayo 2004
El avión de Alberto Di Bacco, que se precipitó el lunes a la noche en Rosario de la Frontera, Salta, y en el cual murieron, además del piloto, otras tres personas, sufrió un cortocircuito en el panel de controles o en el motor, lo que provocó un incendio y la caída de la nave. Esta fue la conclusión a la que llegaron los peritos de la Junta de Investigación de Accidentes de Aviación, que elevaron su informe al juez federal que entiende en la causa, Miguel Medina.
Junto a Di Bacco fallecieron el gerente general de Gasnor, el chileno Francisco Javier Frontaura de la Maza; el gerente financiero de esa empresa, el sanjuanino Natalio Corona, y el ex diputado de Santiago del Estero, Mario Bonacina. Todos viajaban hacia Tucumán desde Jujuy. Di Bacco piloteaba un Cessna Centurión Turbo de su propiedad que, según todos los que lo conocían, no sólo estaba en perfecto estado, sino que además había sido equipado con lo último en tecnología.

Barrena
Alfredo Cajal, presidente del Aero Club de Rosario de la Frontera, amigo de Di Bacco y quien fue uno de sus instructores de vuelo, afirmó que será muy difícil determinar qué puede haber provocado el cortocirtuito. "Estuvimos trabajando con los miembros de la Junta, y ellos afirmaron que el interior de la nave se había incendiado. Llegarán técnicos de la firma Cessna que también realizarán un peritaje", aseguró el hombre, quien estaba muy dolido por la tragedia.
Aparentemente, Di Bacco habría llegado a comunicar a la torre de control que había fuego en la cabina -"estamos en emergencia", logró transmitir-. Cuando se inició el fuego, los tripulantes habrían intentado controlarlo (en la nave había extinguidores), pero no pudieron. "Ante esto, el avión entró en lo que se conoce como barrena o espiral en descenso, a una velocidad que superó ampliamente las medidas de resistencia de la nave", explicó Cajal. Es por eso que al avión se le desprendió el ala, que a su vez arrancó la cola.
Se piensa que en el momento en el que se inició el fuego, el avión volaba a unos 4.500 metros (13.500 pies) y que ya estaba iniciado el descenso para aterrizar en Tucumán. La nave cayó en un descampado en la zona de Ovando, a 6 kilómetros de Rosario. Los cuatro tripulantes fallecieron en el acto.Con el resultado de la pericia que realizaron los técnicos, se entiende la imagen que describieron los hombres que vieron caer la nave -"era como una bola de fuego", dijeron-.

Los restos
Ayer a la mañana, los baqueanos encontraron, 5 kilómetros al sudoeste del lugar en el que cayó el avión, el ala (que es una sola pieza); en las cercanías también estaba la cola, además de otros pedazos más chicos.
Los restos del avión fueron trasladados anoche desde Rosario de la Frontera hasta Tucumán, y serían depositados en las instalaciones de la firma Di Bacco.
"Era la segunda vez que realizaba este viaje. Era un gran profesional y una persona excepcional. Dio la vida por la empresa", expresó acongojado, Marcelo Cordero, cuñado de Corona, ante una consulta de LA GACETA.
El juez Medina deberá decidir el futuro de la causa, aunque -según trascendió-, con las pruebas ya recibidas la archivaría.

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