Signos de la Noche, un festival con documentales que buscan movilizar y perturbar

Competirán 22 películas de distintos países que no tienen, en general, una circulación en las salas comerciales.

02 Mar 2018
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AMAZONAS PROFUNDO. Una escena del documental de Álvaro Simón Padrós, que convivió con los miembros de una aldea durante tres meses. Gentileza fotos de Álvaro Simón Padrós

Las miradas de género, los negocios de la industria farmacéutica, y también la vida de una comunidad en el Amazonas profundo y en los aislados cerros tucumanos. La privacidad y el transcurrir del tiempo.

El Festival Internacional Signos de la Noche plantea otra mirada sobre la realidad. Así lo asegura la organizadora, Gabriela Bosso, que afirma que las películas, “más que contar historias para distraer, intentan movilizar, inquietar; no sólo conmueven, sino que te mueven el piso”. Es un cine que se lanza a la experimentación, consignan las invitaciones.

Porque de eso se trata: de un festival de cine, pero no de cualquier cine; son documentales, y de países tan distintos como Alemania, Bélgica, Finlandia y Argentina, entre otros. Son 22 filmes que se proyectarán mañana y el domingo y el fin de semana siguiente, a partir de las 18, en El Árbol de Galeano (Virgen de La Merced 435).

Esta noche se inaugurará a las 21 con “Visto Bueno, aldea amazónica”, del tucumano Álvaro Simón Padrós (en 2016, el documental fue seleccionado en el Short Film Corner de Cannes). El festival será cerrado el domingo 11 con “La nostalgia del centauro”, que muestra a una pareja de ancianos que vive con sus costumbres gauchescas en los cerros de esta provincia. La película es de Nicolás Torchinsky. “Se van consumiendo los años, se van consumiendo las personas”, se escucha decir al personaje masculino en un tono reflexivo.

Se podrá ver “Juntas”, una historia de dos ancianas que fueron las primeras en casarse en América Latina (Colombia), y que después de décadas, todavía se besan; o el filme “Tierra abandonada”, del notable director finlandés Aki Kaurismäki. Es un amplio espectro de propuestas, en el que no falta “Un buen americano”, del austríaco Friedrich Moser, que denuncia la transgresión a la privacidad de datos que sufren los ciudadanos de Estados Unidos. “El documental refleja la curiosidad de Friedrich por ‘ThinThread’, el programa que pudo haber evitado no sólo el atentado del 11S, sino los ataques terroristas posteriores en Madrid, Londres, Boston, París y últimamente Bruselas”, comenta el portal Cinedivergente.

El tiempo

Según la descripción de las sinopsis, el tiempo, su duración y su transcurrir son denominadores comunes de estas realizaciones y no las acciones.

“Sólo asisto como espectador y lo que vi en la edición pasada me encantó”, resume Fernando Ríos. La primera vez que el festival desembarcó aquí (2016) lo hizo en El Árbol de Galeano. “A la gente le gustó mucho”, dice Ríos, propietario del bar cultural.

“Visto Bueno, aldea amazónica” cuenta la historia de un pueblo con ese nombre, ubicado en el Amazonas peruano, donde viven 12 familias. Los pobladores se dedican a la caza, la pesca, la tala de árboles y el cultivo de sus chacras. Durante sus ratos libres toman aguardiente, juegan al fútbol y ven películas de acción en el único televisor naftero de la aldea. Simón Padrós, el director, convivió tres meses con esa tribu.

Un jurado integrado por el mismo Simón Padrós, el periodista Federico Türpe y Cristina Bosso entregará premios honoríficos en la competencia.

“Este año sólo nos enfocamos en documentales independientes que reflejan o indagan aspectos perturbadores de la realidad, ya sea por la ambivalencia de las situaciones que presentan o por la complejidad del tema tratado”, dice Bosso durante una entrevista con LA GACETA.

El festival, dirigido por Dieter Wieczorek. se realiza en París, y en casi 15 años lleva proyectadas más de 1.000 películas. También se efectúa en Quito, Ecuador, y esta ciudad.

Selección

La organización informó que los filmes experimentan con nuevos lenguajes estéticos. “La pantalla del festival muestra miradas que cuestionan la tecnología, la política o la medicina; arriesgan”, afirma. No todas las realizaciones se presentan en el festival. Wieczorek y Bosso hacen una selección. Además, el 90% de la producción se debe traducir y subtitular.

“En 2016 fui parte del jurado de esta competencia documental. Había más desobediencia que experimentalismo en los distintos trabajos que se proyectaron esa vez; otras formas de montaje, temas poco comunes para quienes vivimos en Tucumán”, comenta Simón Padrós.

Bosso cuenta que su documental “Divino Niño” participó de las ediciones del Festival de Lisboa y de Berlín en 2016. “Las películas que pude ver en Signos de la Noche me parecieron increíbles; todas fueron movilizantes de una u otra manera, y me dio pena que acá nunca llegaran. Cuando conocí a Wieczorek y me ofreció la posibilidad de hacer una edición acá en Argentina, sin dudarlo acepté”, agrega.

- ¿Tu interés por el cine viene desde la producción artística o desde la gestión?.

- Mi interés en el festival viene por la producción artística; como cineasta y escritora siempre es positivo estar en contacto con la obra de otros directores, que provienen de diferentes latitudes, que se escapan de la narración convencional del cine comercial y que con sus puntos de vista amplían mis horizontes. Para hacer cine hay que ver cine, mucho cine, es lo que te nutre. Por eso, si para poder acceder a estas obras (que de otra forma no llegarían hasta estas latitudes), tengo que involucrarme en la gestión, pues bienvenida sea la gestión.

- Cuando hablás de otras miradas sobre la realidad y de un cine de experimentación, ¿podrías precisar en qué?

- Te podés encontrar con hechos que nunca antes te habías planteado. Por ejemplo, en esta edición hay un documental sobre la temática de género, pero en Afganistán: es decir, cómo se vive esa realidad en una sociedad como la afgana. U otros temas que podés haber vislumbrado pero sin tener en cuenta todas las implicancias: hay un documental sobre la industria farmacéutica, específicamente de los psicofármacos, que te deja helado. Al ser documentales, sabés que eso que ves en pantalla es real. Este año tenemos previsto un premio del público, una distinción honoraria.

- ¿Tenés otras obras?

- Tengo otras realizaciones,; un corto que se llama ‘Código Capital’, y también participé en la producción de un par de documentales, uno de ellos sobre Viktor Frankl hace ya unos cuantos años, y ahora estoy trabajando en un documental nuevo, sobre el cáncer, que ya tengo filmado en un 90%; falta terminar la edición. Es un tema que me toca de muy cerca, y estoy dejando respirar el proyecto, para tomar un poco de distancia y ganar perspectiva. En este trabajo me produce Alexander Vesely, con el que ya trabajamos en todos los proyectos anteriores.

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