El piloto anunció que estaba en emergencia

Volvían de una reunión.Peritos de la Junta de investigación de accidentes de aviación buscan establecer por qué cayó la aeronave. Se desprendieron un ala y la cola. Puntos en duda.

19 Mayo 2004
ROSARIO DE LA FRONTERA, Salta (Enviado especial, Juan Manuel Montero).- "Estoy en emergencia". Estas fueron las últimas palabras que Alberto Di Bacco transmitió a la torre de control de Tucumán. Luego, el Cessna Centurión Turbo que él piloteaba, y en el que iban otros tres hombres, se precipitó a tierra y cayó en un desolado campo ubicado en la zona de Ovando, 6 kilómetros al sudoeste de Rosario de la Frontera, en Salta.
La ciudad, de 17.000 habitantes, se vio estremecida por la tragedia. Los lugareños que vieron caer el avión "envuelto en una bola de fuego" avisaron a la Policía y rápidamente se montó el operativo de rescate. Pero ya no había nada que hacer. Di Bacco, presidente de la metalúrgica que lleva su apellido y de la firma Tensolite; Francisco Javier Frontaura de la Maza, gerente general de Gasnor; Natalio Corona, gerente financiero de esa firma, y el ex diputado nacional santiagueño y asesor de Gasnor, Mario Bonacina, fallecieron en el acto.
"Es inexplicable. Debían hacer dos reuniones en las subgerencias de Salta y de Jujuy, y por eso viajaron en el avión. Todos estamos muy consternados", le dijo a LA GACETA Marcelo Soler, asesor jurídico de Gasnor. Di Bacco y los dos funcionarios de la empresa distribuidora de gas habían salido el lunes a la mañana. Bonacina se habría unido a ellos en Salta, ya que les habría pedido que lo trajeran de vuelta a Tucumán. El accidente ocurrió a las 20.10.
Anoche, los peritos de la Junta de Investigación de Accidentes de Aviación, que depende de la Fuerza Aérea y para el área Tucumán tiene asiento en Córdoba, trabajaban en el lugar de la tragedia para tratar de determinar sus causas. Los peritos elevarán luego un informe al juez federal de Salta, Abel Cornejo, quien tiene a su cargo la investigación.
Los amigos de Di Bacco estaban desconcertados y consternados. Alfredo Cajal, quien fue instructor de vuelo de Di Bacco, no dudó de sus condiciones como piloto. "Era un excelente aviador", aseguró. Cajal estaba muy dolido. "Era mucho más que un amigo, una gran persona. Vamos a sentir muchísimo su pérdida", aseguró.

Estadística
A pesar de esto, indicó que en el 95% de los accidentes de aviación, las fallas son humanas más que mecánicas. El punto que más dudas provoca es que al avión se le habrían desprendido un ala y la cola. Los amigos de Di Bacco, que era el presidente del Aero Club Tucumán, estiman que algo sucedió en el interior de la nave, que habría obligado al piloto a realizar una brusca maniobra. "Ese tipo de aviones no está preparado para acrobacias, y es probable que el ala no haya resistido la presión del viento", indicó Guido Sánchez, también piloto del Aero Club. De ser así, las alas habrían arrastrado la cola y habrían causado la caída del avión. Y el hecho de que los tanques de nafta hayan estado en las alas habría provocado el incendio.
Otro piloto dijo que es muy difícil arriesgar cuál fue la causa del accidente. "Al no haber mal tiempo, pudo haber sido un desperfecto mecánico o eléctrico y no un problema de pilotaje", explicó.
Antonio Cruz Uncos, capataz de la finca en la que cayó el Cessna dijo: "Sentíamos el ruido del avión y de golpe se paró. Después mis hijos vieron una bola de fuego que caía en el campo. No sabíamos qué era, así que nos acercamos y vimos que era el avión. Con tachos de 20 litros apagamos las llamas". Di Bacco y Corona fueron sepultados ayer en el cementerio San Agustín, mientras que los restos de Bonacina serán inhumados hoy en el cementerio Parque de la Paz, de Santiago del Estero. El cuerpo de Frontaura fue enviado a Chile, donde será enterrado hoy.

La avioneta se desplomó como una piedra

ROSARIO DE LA FRONTERA, Salta (Enviado especial).- El Cessna Centurión Turbo que conducía Alberto Di Bacco era una de las naves mejor equipadas del norte del país. El avión, matrícula LV-JPB, había pasado todas las revisiones técnicas y estaba en óptimas condiciones, indicó el instructor de vuelo Alfredo Cajal, quien voló en esa nave la semana pasada. La nave tenía seis plazas y era monomotor.
El avión, lamentablemente, no tenía caja negra, aparato que en las naves de mayor envergadura graba las conversaciones entre los tripulantes y las que se realizan con la torre de control. En consecuencia, la última comunicación que realizó Di Bacco a la torre de Tucumán es la que más datos puede arrojar sobre las causas de la tragedia. Esa transmisión -que quedó grabada en la torre- será entregada a los investigadores. El avión volaba desde Jujuy hacia Tucumán cuando cayó a tierra y quedó en posición inversa (sur-norte), completamente destrozado. Para llegar a Ovando hay que transitar seis kilómetros por un camino de tierra que, como había estado lloviendo durante casi toda la jornada, estaba casi intransitable; ello dificultó las tareas de rescate.

Fuego devastador
Una de las tres aspas de la hélice se había enterrado en el terreno. En el predio, que está totalmente desmontado, no se observaban señas de arrastre (el avión cayó como una piedra). El interior de la aeronave estaba totalmente carbonizado. Sin embargo, y pese a la acción del fuego, podían observarse objetos personales (libros, elementos de trabajo, pañuelos de papel). También había dinero, que fue rescatado por bomberos y policías.

DETALLES

El accidente ocurrió a las 20.10 del lunes, cuando el avión regresaba desde Jujuy y había hecho una escala en Salta.

El artefacto cayó en la localidad salteña de Ovando, a seis kilómetros de Rosario de la Frontera.

La nave, un Cessna Centurión Turbo, tenía seis plazas y era monomotor. Cargaba el combustible en las alas. Una de las aspas de la hélice se hundió en la tierra.

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