Tucumán demanda un buen sistema de transporte público

26 Feb 2018
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la gaceta / foto de inés quinteros orio

Rafael Bulacio - Ex intendente de San Miguel de Tucumán

“Que la mitad de la gente vaya en vehículos particulares explica un poco el porqué del caos que hoy tenemos en la ciudad. Si mejoramos el transporte público estaremos ganando muchísimo espacio y agilidad”. Se afirma en un trabajo que realizó la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UNT. Y en el informe se aclara que “20 personas que van solas en auto necesitan mucho más espacio en las calles que si fueran juntas en un colectivo”. Concluye que “hay que pensar en serio y de una vez por todas en un buen servicio de transporte público de pasajeros para que la gente prefiera y use los colectivos”.

El diagnóstico no implica ninguna novedad. Es una afirmación ya clásica señalar que un buen sistema de transporte público desalienta el uso de vehículos particulares. Las grandes ciudades del mundo entero buscan tener un buen servicio de transporte colectivo (buses, trenes, subterráneos, metros elevados, etc.) para que los usuarios lo prefieran y desistan del uso de automotores privados para evitar el colapso vehicular.

En una nota publicada en LA GACETA el 12 de enero de este año por Guillermo Monti, su autor recuerda a Fernando Cortés, ministro de Economía de José Domato. El funcionario de origen santiagueño, formuló en su momento, la idea de que podía construirse un subterráneo que uniera Yerba Buena con la Capital. Está claro que ya, por entonces, se advertía la importancia de contar con un medio de transporte eficiente y ágil, que uniera un gran sector poblacional en expansión como es Marcos Paz y adyacencias, con el centro de la ciudad.

Un lector, el señor Eduardo Budeguer, envió un comentario donde dice que a su entender más efectiva era la propuesta de Bulacio, de un tren elevado sobre el eje de las avenidas Mate de Luna y Aconquija. Y como este comentarista ha sido aludido, amplío la idea original.

Eje Este-Oeste

El gran San Miguel de Tucumán está atravesado por un eje longitudinal Este-Oeste, donde diariamente se desplazan decenas de miles de personas. Este eje está conformado por la avenida Aconquija, al pie del cerro, continúa por la avenida Mate de Luna, 24 de Septiembre y avenida Benjamín Aráoz, hasta Banda de Río Salí.

Entre los que viven en Yerba Buena y en Banda del Río Salí, que trabajan, estudian, hacen diligencias, compras y otros menesteres en la Capital, adonde se desplazan, el centro y algunas zonas están colapsadas, especialmente en horas pico.

La idea de Fernando Cortés era buena, pero el subsuelo de Tucumán la hace irrealizable por las dificultades técnicas y el costo de inversión de un subterráneo.

En cambio, pensar en un Metrobus sobre elevado es una opción realizable. Muchas ciudades en el mundo han optado por el monorriel o monocarril por las ventajas que ofrece. ¿Por qué no Tucumán?

Por los inicios de los ‘90, las posibilidades de inversión, financiamiento y explotación de un servicio de estas características eran absolutamente factibles. Los municipios involucrados en el proyecto debían acordar un sistema de concesión, y la iniciativa privada concretarlo. Corrían los primeros años de la década del ‘70 y había interesados.

Alternativa

La idea “durante la administración municipal Bulacio” era concesionar un metrobus sobre elevado, que partiendo desde el pie del cerro San Javier, uniera Yerba Buena con la Banda del Río Salí, atravesando la ciudad a través de su eje Oeste-Este.

Entre las ventajas que ofrece de este tipo de transporte, podemos citar: su costo de construcción, que es significativamente menor que el de un subterráneo. Que su trazado utiliza menos espacio. No contamina pues su funcionamiento es eléctrico. Es silencioso, ya que utiliza llantas recubiertas de goma que ruedan sobre un riel de hormigón o acero. Consume menos electricidad que los subterráneos, ya que las estaciones y formaciones requieren menos iluminación, ventilación o acondicionamiento de aire. Se adaptan sin inconvenientes a todos los escenarios y planes urbanos. Sus costos operativos son inferiores a cualquier otra opción y pueden ser muy rentables.

Además, vale destacar que desplazándose sustentados o suspendidos, no permiten descarrilamientos y que al funcionar en diferente nivel que el tránsito automotor, no existe peligro de colisiones. Evita pasos a nivel y demoras innecesarias que entorpecen el flujo normal.

Cuando se habla de trenes o buses sobre elevados, estamos refiriéndonos a diferentes sistemas y vehículos. Hay vehículos suspendidos, otros que circulan sobre monorrieles de hormigón o acero.

Y también hay trenes de levitación magnética que flotan sobre el riel, sin entrar en contacto físico con él.

Nuestro proyecto

Para Tucumán, siempre pensamos en uno que ruede sobre un monorriel, como hoy están instalados y en funcionamiento, en muchas ciudades del globo; muchas otras estudian proyectos para construirlos, entre ellas Córdoba y Buenos Aires.

Muchísimos monorrieles funcionan en el mundo transportando diariamente millones de pasajeros. El de Seattle en Estados Unidos fue inaugurado en 1962; el de Tokyo, en Japón, en 1964. De los monorrieles que existen en Japón, ocho son sistemas de tránsito urbano a escala completa.

El plan original de aquella administración municipal, era invitar a las empresas, que ya comenzaban a interesarse en el asunto.

En los primeros años de la década del ‘90, las posibilidades de inversión, financiamiento y explotación de un servicio de estas características, eran absolutamente factibles. Los municipios involucrados en el proyecto debían acordar un sistema de concesión, y la iniciativa privada concretarlo.

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