Conmueve la tragedia del Cessna en Salta

La nave se precipitó a tierra en una zona serrana, ubicada a 15 kilómetros de Rosario de la Frontera.

18 Mayo 2004
Cuando el piloto Alfredo Cajal llegó al lugar y vio el avión prácticamente desintegrado, no pudo evitar las lágrimas. "Alberto era mi amigo y yo había hecho varios viajes con él la semana pasada", confesó acongojado a LA GACETA. Cajal fue uno de los primeros en llegar al lugar de la tragedia.
La tragedia sobrevino a las 20.10, cuando el avión en el que viajaban cuatro personas se precipitó a tierra en una zona serrana, ubicada a 15 kilómetros de Rosario de la Frontera. La nave era conducida por su propietario, el piloto Alberto Di Bacco, quien, además, era presidente del Aero Club Tucumán. Di Bacco iba acompañado por otras tres personas .
Las otras víctimas eran el gerente general de Gasnor, Francisco Javier Frontaura de la Maza, de origen chileno, el sanjuanino Natalio Corona, gerente financiero de Gasnor (vino a Tucumán desde su San Juan natal cuando la empresa comenzó sus actividades en la provincia), y Mario Bonacina, quien fue intendente de Santiago del Estero y diputado nacional. Por causas que aún procuran establecerse, Di Bacco perdió el control del avión que, prácticamente, quedó desintegrado cuando cayó a tierra alrededor de las 20.10, en la zona conocida como Ovando (Río Grande), a unos 15 kilómetros al sudeste de Rosario de la Frontera. "Los vecinos del lugar vieron que el avión se precipitaba a tierra envuelto en llamas", señaló Cajal, quien era amigo y compañero de vuelo de Di Bacco.
Según el sargento primero Rubén Ale, de la comisaría de Rosario de la Frontera, el avión (un Cessna Centurión turbo, matrícula LV-JPB) había salido del aeropuerto de Jujuy, con destino a Tucumán, previo paso por Salta.
Di Bacco había sido reelegido hace dos semanas como presidente del Aero Club Tucumán. Tenía 42 años y era uno de los propietarios de la firma Tensolite. Según Cajal, Di Bacco solía realizar viajes frecuentes a Salta y a Jujuy. "Los instrumentos del avión eran modernos y funcionaron muy bien la semana pasada. No sé cómo sobrevino la tragedia", explicó a LA GACETA esta madrugada.

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