Claves para una maternidad placentera

Alejar el estrés y los miedos son las reglas de oro para transitar este período.

18 Feb 2018
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YOGA Y EMBARAZO. Una práctica muy recomendada para la salud de la mamá. FOTO TOMADA DE ETAPAINFANTIL.COM

Tenías dudas pero el test ya confirmó lo que estabas sospechando: estas embarazada. Sin embargo, te invade una mezcla de sentimientos y pensamientos primitivos: ¿sabré cómo llevar adelante la maternidad? ¿Qué debo conocer del embarazo, parto y postparto? ¿Existen técnicas que no tengo que pasar por alto?

Una preparación integral para la maternidad permite mejorar la calidad de vida de la embarazada, sobrellevar la situación con mayor facilidad y tener la convicción de que “somos un sujeto y no un objeto”, según explica a LA GACETA Natalia Mansilla, licenciada en obstetricia.

“Es importante que la mujer pueda encontrarse con ella misma. Que se conozca en cada etapa de este proceso único en la vida para descubrir su poder ancestral de gestar, parir y criar de manera libre y armoniosa. Es central brindarle herramientas para un nacimiento seguro donde prime el respeto y el amor”, enseña Mansilla.

El embarazo

Yoga y meditación

La premisa fundamental es aprender a relajarse. Las hormonas del embarazo pueden alterar la consciencia humana dejando una parte racional del cerebro sin funcionar, explica Mansilla.

La licenciada aconseja practicar, entre otras cosas, yoga para embarazadas. Este ejercicio permite fortalecer los músculos vaginales, disminuir la constipación y mejorar la circulación sanguínea.

La meditación, si bien está recomendada para cualquier momento de la vida, es otra forma de alejar el estrés, las preocupaciones y todo el peso emocional de llevar un bebé en el vientre. El objetivo es conseguir un estado mental y emocional equilibrado. Es una técnica que se la practica de manera diferente en todo el mundo, pero, por lo general, se recomienda: buscar un espacio tranquilo de la casa, apagar el celular y musicalizar el ambiente con el estilo que más genere placer y bienestar. “Hay mujeres que se relajan con música lenta, pero hay otras que prefieren un ritmo distinto”, asevera Mansilla.

Luego de armar ese ambiente apto para la meditación y la concentración, te vestís con ropa cómoda y te sentás sobre una mat (alfombra de goma eva) o sobre un almohadón para poder empezar a tirar los problemas por la ventana. Por lo general, la posición más recomendada para las embarazadas -según Mansilla- es la del indio, por la ubicación de los músculos de la pelvis. Una vez llegado a este punto, cerrá los ojos, y sentí la respiración de tu cuerpo a través de la inhalación y la exhalación constantes. “Hay que imaginar que estamos tirando todas nuestras tensiones en ese respirar”.

La gimnasia expresiva es otra actividad física que recomienda la obstetra para explorar las tensiones y concientizar sobre las malas posturas. Allí se practica, a través de un ritmo musical, el manejo del cuerpo y la circulación de la energía, mediante expresiones aplicadas a un ejercicio en particular. “Nada tiene que ver con el estiramiento como se hace en el yoga”, cuenta, y recomienda tomar estas clases desde el principio del embarazo.

Además, es necesario trabajar las emociones que van en contra. Los miedos de parir, de ir a trabajar y de elegir a los profesionales que la acompañen durante toda la etapa de la maternidad, son algunos de los momentos de incertidumbre de las embarazadas.

“Algunas emociones se construyen a través de mitos traumáticos, como que el embarazo es una especie de enfermedad que tengo que controlarla periódicamente con el médico. A esos pensamientos hay que erradicarlos”, detalla. Una buena manera de hacerlo es practicando la autoconfianza yendo a grupos de mujeres embarazadas dónde se trabaja en conjunto los miedos que se presentan. “Soy una convencida de que la mujer tiene que tomar un papel de mayor protagonismo en el proceso de embarazo”, analiza.

Sin embargo, la obstetra deja en claro que las gestiones de las emociones y lo métodos mencionados, no reemplazan de ninguna manera los controles médicos y agrega: “hay que aprovechar las herramientas de control que nos permiten detectar posibles patologías y prevenir cualquier desviación en el parto”.

Prevenir las estrías

Las medicinas naturales también pueden ser de gran ayuda para aliviar dolores y molestias durante el embarazo. Se trata de preparados fáciles de hacer a base de plantas u otros ingredientes.

Por ejemplo, para prevenir o tratar de curar las estrías necesitás 60 gramos de aceite de coco, de almendra o de caléndula, 40 gramos de cera de abeja y dos gotas de un aceite esencial (puede ser de lavanda o de rosas) para aportarle un perfume más concentrado.

Para aliviar las nauseas de la primera etapa del embarazo, la obstetra aconseja, entre otras cosas, consumir té de jengibre que ayuda a aumentar el sistema inmune. Se puede consumir a la mañana temprano (en ayuno) o antes de ir a dormir.

¿Qué debo comer?

Mantener una dieta variada, balanceada y equilibrada es clave

La dieta en el período gestante tiene que ser variada y contemplar, sobre todo, calcio y hierro para que tu salud y la del bebé vaya de maravillas. El calcio es un componente vital para que los huesos y dientes de la criatura se mantengan fuertes. También ayuda en el desarrollo de su corazón, nervios y músculos, además, es necesario para alcanzar un ritmo cardíaco y una capacidad de coagulación normales. Leche, yogurt, queso duro, vegetales verdes cocidos son algunas recomendaciones.

Por su parte, el hierro ayuda a la creación de glóbulos rojos y evita la anemia. Cuando estás embarazada, necesitás hierro a diario por lo que muchas mujeres optan por consumir suplementos adicionales ya que es muy difícil obtener la cantidad necesaria sólo de las comidas. Consumí frutas secas (duraznos, pasas de uvas, ciruelas), frijoles cocidos (arvejas o lentejas), pan y cereal integral, carnes rojas, almendras y nueves, entre otros alimentos. Vos como futura mamá debes consumir de todo, pero sin excesos. Evitá las bebidas alcohólicas, el tabaco y los embutidos (por la toxoplasmósis), entre otros alimentos.

Durante el puerperio

La lactancia materna ayuda al bebé y a la mamá a estar sanos

En esta etapa tenés que cuidarte, sobre todo, de las hemorragias vaginales postparto. Para eso, la lactancia materna puede ser de ayuda. ¿Por qué? Según Mansilla, cuando amamantás, el cuerpo libera una hormona llamada oxitocina que hace que el útero se contraiga y vuelva, muchas veces, a su tamaño normal. Cuando el útero se cierra las hemorragias no tienen vías de escape. “Es importante controlar los sangrados. Si son más abundantes que los de la menstruación es necesario recurrir a un médico. Los sangrados postparto no tienen que tener mal olor ni ser persistentes”, enseña. En la lactancia, además, muchas veces los pezones se lastiman, ya sea por la mala prendida del bebé o el cuidado inadecuado. “La lactancia no tiene por qué doler. Tiene que ser algo placentero. Las mamas necesitan aire, luz solar y agua. Esto las hacen más fuertes”. Luego de amamantar, la especialista recomienda mojar los pezones con la misma leche (como si fuera una crema) porque eso tiene un efecto de cicatrización. También es beneficioso, durante la etapa del postparto, buscar grupos de apoyo y tribus con otras mujeres puérperas (que ya tuvieron su bebe). “En esos encuentros se intercambian experiencias, problemas y soluciones. Allí se intercambian dudas y conocimiento, como una especie de retroalimentación”. En marzo la licenciada Mansilla comenzará con el curso “Preparación Integral a la Maternidad”, vinculado al acompañamiento holístico de la mujer en las distintas etapas del desarrollo sexual y reproductivo.

El momento de dar a luz

El ambiente y la posición influyen para tener un parto tranquilo

Llega la hora del parto y seguro que en lo que menos pensás es en el ambiente donde vas ver por primera vez el rostro de tu bebé. Sin embargo, esto es muy importante para tranquilizarte y para que el nacimiento se desarrolle de la mejor manera posible.

Lo ideal, según Mansilla, es permanecer en un ambiente cálido y familiar totalmente tranquilo alejado de los problemas. Por ejemplo, evitar las típicas peleas por quién quiere acompañarte en ese momento. ¿Quién va a estar a tu lado? ¿Tu mamá? ¿Tu suegra? ¿Tu pareja?

En cuanto a la posición, la recomendada para concebir es sentada en un banco de parto y con libertad de movimiento. “Cuando estás acostada el canal de parto se achica y aumenta la posibilidad de tener un desgarro vaginal”, explica la obstetra.

Ademas, Mansilla recomienda la concepción en el agua. “Hay mujeres que tienen posibilidad de parir en agua tibia y funciona cómo un analgésico natural donde el dolor disminuye. Allí las vulvas de la vagina se relajan y se distienden mejor. Por otro lado, el bebé, que pasa de un medio acuático a otro, sale con menos velocidad. Esto permite que la criatura venga al mundo de una manera mucho menos traumática”, detalla.

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