18 Mayo 2004 Seguir en 
Tres peligrosos delincuentes cordobeses fueron condenados ayer a 25 años de prisión por haber asesinado a un comerciante de Los Ralos. También fueron hallados culpables de haber herido gravemente al hijo de la víctima, y de matar a un compañero suyo. Un tucumano, en tanto, fue absuelto del delito de encubrimiento.
Rubén Darío Gallardo Tapia, Alberto Fabián Orellano, ambos de 30 años, y Angel Alejandro Salas, de 33, fueron condenados por el crimen de Luis Juan Gerardo Wuscowi, ocurrido el 14 de febrero de 1999, cuando entraron a su casa para asaltarlo.
El hombre y su hijo, Ezequiel Wuscowi, enfrentaron a los dos hombres que ingresaron. El almacenero recibió cinco balazos que le causaron la muerte inmediatamente, y el muchacho (tenía 19 años) fue baleado en la pierna y en el abdomen, por lo que estuvo en grave estado más de un mes. Uno de los proyectiles que hirió a Ezequiel fue el que hirió al asaltante Claudio Martín Mongilardi, quien murió cinco días después.
Gallardo Tapia, Orellano y Salas estuvieron ayer custodiados por una decena de policías del destacamento de Tribunales y por refuerzos de la Guardia de Infantería. Desde que comenzó el juicio, la presencia policial se amplió.
Sucede que los tres fueron condenados dos veces (purgan actualmente una condena en Mendoza), y tienen una larga lista de causas pendientes en varias provincias. Los cordobeses, a lo largo del juicio, intentaron cubrir sus rostros con pañuelos, las manos o el cuello de sus buzos, en una actitud desafiante.
Reclusión perpetua
El fiscal Juan Santos Suárez había solicitado que los cordobeses fueran condenados a reclusión perpetua por entender que eran responsables de homicidio agravado, lesiones graves, homicidio y asociación ilícita. Para Domingo Mistreta, un tucumano acusado de encubrimiento, pidió la pena de tres años de prisión efectiva.
El defensor oficial César Picón, a cargo de los cuatro imputados, pidió que se mantuviera la calificación original de robo seguido de muerte, tentativa de homicidio, homicidio y asociación ilícita. Pero pidió la absolución de Mistreta por entender que no había pruebas en su contra.
Los jueces Carlos Norry, Julio Espíndola Aráoz y Pedro Roldán Vázquez deliberaron durante tres horas para emitir su dictamen (el último de los nombrados votó en disidencia). Ellos coincidieron con el análisis del defensor Picón, y fijaron la pena en 25 años de prisión, salvo para Mistreta, quien fue absuelto.
Un nuevo proceso
El parapsicólogo José Fuentes, acusado de encubrimiento en el marco del crimen de Luis Wuscowi, se presentó ayer ante el tribunal junto al abogado Darío Casiva, por lo que será juzgado a partir de hoy. El hombre tendría que haber sido juzgado junto a los demás imputados, pero no se presentó. Según la acusación, Fuentes facilitó su casa como "aguantadero" de la banda y consiguió los donantes de sangre para el mal herido Claudio Mongilardi. Se piensa además que podría haber actuado como organizador del atraco que cometió la banda, que había llegado a Tucumán diez horas antes del frustrado asalto en Los Ralos.
Rubén Darío Gallardo Tapia, Alberto Fabián Orellano, ambos de 30 años, y Angel Alejandro Salas, de 33, fueron condenados por el crimen de Luis Juan Gerardo Wuscowi, ocurrido el 14 de febrero de 1999, cuando entraron a su casa para asaltarlo.
El hombre y su hijo, Ezequiel Wuscowi, enfrentaron a los dos hombres que ingresaron. El almacenero recibió cinco balazos que le causaron la muerte inmediatamente, y el muchacho (tenía 19 años) fue baleado en la pierna y en el abdomen, por lo que estuvo en grave estado más de un mes. Uno de los proyectiles que hirió a Ezequiel fue el que hirió al asaltante Claudio Martín Mongilardi, quien murió cinco días después.
Gallardo Tapia, Orellano y Salas estuvieron ayer custodiados por una decena de policías del destacamento de Tribunales y por refuerzos de la Guardia de Infantería. Desde que comenzó el juicio, la presencia policial se amplió.
Sucede que los tres fueron condenados dos veces (purgan actualmente una condena en Mendoza), y tienen una larga lista de causas pendientes en varias provincias. Los cordobeses, a lo largo del juicio, intentaron cubrir sus rostros con pañuelos, las manos o el cuello de sus buzos, en una actitud desafiante.
Reclusión perpetua
El fiscal Juan Santos Suárez había solicitado que los cordobeses fueran condenados a reclusión perpetua por entender que eran responsables de homicidio agravado, lesiones graves, homicidio y asociación ilícita. Para Domingo Mistreta, un tucumano acusado de encubrimiento, pidió la pena de tres años de prisión efectiva.
El defensor oficial César Picón, a cargo de los cuatro imputados, pidió que se mantuviera la calificación original de robo seguido de muerte, tentativa de homicidio, homicidio y asociación ilícita. Pero pidió la absolución de Mistreta por entender que no había pruebas en su contra.
Los jueces Carlos Norry, Julio Espíndola Aráoz y Pedro Roldán Vázquez deliberaron durante tres horas para emitir su dictamen (el último de los nombrados votó en disidencia). Ellos coincidieron con el análisis del defensor Picón, y fijaron la pena en 25 años de prisión, salvo para Mistreta, quien fue absuelto.
El parapsicólogo José Fuentes, acusado de encubrimiento en el marco del crimen de Luis Wuscowi, se presentó ayer ante el tribunal junto al abogado Darío Casiva, por lo que será juzgado a partir de hoy. El hombre tendría que haber sido juzgado junto a los demás imputados, pero no se presentó. Según la acusación, Fuentes facilitó su casa como "aguantadero" de la banda y consiguió los donantes de sangre para el mal herido Claudio Mongilardi. Se piensa además que podría haber actuado como organizador del atraco que cometió la banda, que había llegado a Tucumán diez horas antes del frustrado asalto en Los Ralos.







