“Estas personas volvieron a demostrar que no tienen miedo de matar a cualquiera”

Integrantes de la comunidad trans dijeron que el autor del doble homicidio había herido a una compañera antes del mortal ataque.

14 Feb 2018
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ESCENA DEL CRIMEN. Bomberos limpian las manchas de sangre que quedaron en el lugar donde se produjo el hecho luego del trabajo de los peritos. la gaceta / foto de antonio ferroni

Pese al temor que tienen de sufrir represalias, integrantes de la comunidad trans contaron su versión del doble homicidio de los policías. Relacionaron el ataque con la guerra que mantienen las personas que quieren quedarse con el negocio de la prostitución que se viene produciendo desde hace algunas semanas. Las autoridades, en cambio, dijeron que estaban al tanto de la versión, pero que nada tenía que ver con la línea que ellos vienen investigando.

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Ayer a la madrugada, siempre de acuerdo a lo informado por las integrantes de ese grupo de trabajadoras sexuales, un joven llegó a las inmediaciones del parque y comenzó a discutir con Carla R., una de las chicas trans que ocupa todas las noches una esquina a pocos metros de la Casa del Obispo Colombres.

Una cámara de seguridad habría captado a la camioneta en la que circulaba el presunto homicida

La discusión se habría producido a raíz de que el conductor (hablaron de una VW Saveiro gris, vehículo diferente al que se está buscando) habría pretendido cobrarles a Carla y a sus demás compañeras un porcentaje de dinero para que permanezcan en ese lugar. Sin embargo, la discusión se convirtió rápidamente en un forcejeo y terminó con el hombre disparando en una pierna a la joven.

La mujer se habría negado a ser hospitalizada o a denunciar el hecho a raíz de que “se encuentra atemorizada” y permanece junto a sus compañeras oculta en un barrio del sur de la ciudad.

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“Le disparó en una pierna, y como la bala no tocó el hueso, decidió ser atendida en su domicilio, ya que se encuentra con miedo a represalias. Conoce a quien la atacó y al grupo al que pertenece; sabe que se manejan de forma muy violenta. Estas personas volvieron a demostrar que no tienen miedo de matar a cualquiera”, dijo la fuente.

Yoxelin M, otra de las chicas que estaba en el parque esa noche, a una cuadra de donde ocurrieron los hechos, contó: “a la madrugada escuché los gritos de una de las compañeras y luego empezaron los disparos”.

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“No pude ver bien porque estaba en la otra esquina, pero cuando me acerqué para ver qué había pasado, la camioneta el hombre ya se estaba yendo; luego escuché otros tres tiros”, contó.

Yoxelin aseguró que, al menos en la información que ella maneja, ninguna de sus compañeras llamó al 911 y no sabía cómo había llegado la Policía. “La camioneta se escapó por el camino de atrás del bar que está en la zona”, finalizó la joven.

Guerra de poder

Luego del ataque a Natasha Banegas, la joven que recibió cinco disparos en sus piernas en la madrugada del 15 de enero en la calle Moreno al 200, en barrio Sur de la capital, la comunidad trans denunció que estos atentados estarían vinculados a una lucha por el dominio del negocio de la prostitución en las calles de nuestra ciudad.

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Rolando Singh es propietario de un bar en la zona de El Bajo y desde hace bastante tiempo acompaña a Banegas y a otras mujeres en su lucha contra la discriminación y el mal trato. Luego de los hechos de violencia en enero contra intergrantes de esa comunidad, Singh dijo a LA GACETA que eran dos los grupos que disputaban el lugar de proxenetas, y añadió que a las chicas “les quitaban una suma de dinero por permanecer en la calle y a veces les piden una comisión de lo que recaudan por vender su cuerpo”. En base a lo que dijeron desde la agrupación LGBT+, la disputa entre las dos bandas se habría desatado en agosto de 2017, cuando la “madama” que manejaba el mercado clandestino en la capital, una mujer trans conocida como Luisa Rubio, fue detenida luego de la muerte de Ayelén Gómez, la muchacha trans que fue asesinada atrás de las tribunas del club deportivo Lawn Tennis.

Mediante la investigación de ese hecho, se desbarató una organización que reclutaba a chicas de esa comunidad de todo el país y las enviaban a ejercer la prostitución en Europa.

Banegas dijo días después de que le dispararan que “antes (las chicas trans) pagaban $ 400, pero ya no lo hacían desde que Rubio quedó detenida, con quien sí pagan una plaza y a cambio, la mujer les brindaba protección. “Nadie venía a molestarnos. Cuando fue presa, empezaron a salir todas las amenazas”, remarcó. Tras la detención de la “madama”, los grupos denunciados habrían comenzado a exigir el pago de $ 800 por semana para trabajar en la calle, de acuerdo a datos judiciales.

Dos de los tres sospechosos de balear a Banegas fueron detenidos el 31 de enero luego de un operativo policial. Además se les secuestró drogas y una importante cantidad de dinero que serviría para demostrar que ellos cobraban dinero a las chicas que estaban en las calles para que pudieran explotar su cuerpo y también las obligaban a vender sustancias.

Si bien algunos de los integrantes de ese grupo fueron detenidos, según denunció la fuente allegada a las mujeres trans, una segunda banda continuaría activa. “Ellos actúan con mayor violencia, y están más organizados; intentan manejar a las chicas trans del Parque y luego llegar a manejar también a las de otras zonas de la capital”, dijo R.B, un referente de la comunidad trans.

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