El enfrentamiento que derivó en la muerte de un menor generó terror en La Ciudadela

Un policía ultimó a un joven que habría intentado robarle la moto a un integrante del grupo de personas en avenida Kirchner al 1.900

08 Feb 2018
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EL LUGAR. Asaltantes atacaron a un grupo de personas que estaban en un drugstore de avenida Kirchner al 1.900. la gaceta / foto de Analía Jaramillo

“¡Fue una guerra! ¡Fue una guerra!”, gritaba aterrada María del Carmen Heredia. La mujer, de 55 años, fue una de las testigos del feroz tiroteo en el que murió un menor de 17 años que habría intentado robar a un grupo de personas en el que se encontraba un policía en avenida Kirchner al 1.900. “Ni en películas había visto algo así. Todo el barrio quedó espantado por cómo actuaron”, destacó la vecina del barrio La Ciudadela.

Cerca de la 1, en un drugstore que está ubicado a metros de la esquina de esa avenida y Pellegrini, había un grupo de personas entre las que se encontraba el agente Fabián Ledesma, que presta servicios en la Dirección de Guardia Urbana. De la nada, aparecieron seis jóvenes que se movilizaban en tres motos. Dos de ellos se bajaron y se dirigieron hacia donde estaba este grupo. Interrumpieron la charla y con armas en la mano, intentaron quitarle la moto a Sergio Campos.

“El policía dio la voz de alto y comenzaron a disparar. Él respondió el fuego e hirió a uno. Se armó un revuelo porque todos salieron corriendo. Los ladrones se escaparon y el herido quedó en el suelo. Lo peor ocurrió después”, comentó Juan Carlos García, otro vecino.

Los cinco asaltantes huyeron, pero después de recorrer menos de 10 metros, decidieron volver por el compañero. “¡Lo hicieron disparando sus armas de fuego! La poca gente que había en la calle salió corriendo y se escondieron en sus casas. Algunos dijeron que lo subieron en una moto y se lo llevaron. Cubrieron su escape haciendo tiros al aire y dejaron tirada la moto en la que se movilizaba”, contó Heredia.

Según confirmaron fuentes policiales, dos de los motociclistas trasladaron al herido hasta el hospital Padilla. “Llegaron hasta la puerta que está por calle Lavalle y se marcharon raudamente. Llegó sin vida. Cuando lo requisaron, le encontraron entre sus ropas un arma calibre 22 que tenía números limados”, dijo el comisario José Díaz, jefe de Policía. Luego de unos minutos, identificaron al adolescente como Víctor Raúl Robles, de 17 años y domiciliado en San Cayetano. Hasta el cierre de esta edición no se había confirmado si tenía antecedentes.

Al parecer, los atacantes no se habían percatado de que entre las personas que se encontraban charlando estaba el policía. “Cuando el hombre de la fuerza observó que el asaltante estaba armado, se identificó. La reacción del joven fue disparar, y el policía disparó cumpliendo con su deber. Nos llamó la atención el nivel de agresividad, porque el agente estaba vestido con uniforme y era imposible no identificarlo”, agregó Díaz.

El jefe policial, acompañado por el subjefe Carlos Picón, se presentó en el lugar del tiroteo. “Fuimos por dos motivos: para asegurar que se hagan todas las pericias y los trabajos de investigación para que quede en claro que el uniformado actuó correctamente y para acompañarlo en esos momentos tan difíciles”, explicó a LA GACETA. Díaz añadió que están tras los pasos de los acompañantes del adolescente fallecido. “No descartamos nada. Seguimos trabajando para lograr su identificación”, explicó. Sin embargo, fuentes judiciales creen que el joven muerto habría sido integrante de “La Banda del Melli”, una organización formada por jóvenes de entre 15 y 22 años que se dedicarían al robo de motocicletas.

La fiscala Adriana Reynoso Cuello ordenó que el uniformado quede en libertad hasta tanto reciba los informes de las pericias que se realizaron en el lugar del hecho. No obstante, los policías de Homicidios, que trabajaron al mando de los comisarios Jorge Dib y Diego Bernachi, afirman haber reunido varios testimonios que respaldarían la versión que aportó el agente Ledesma.

Quejas

Los vecinos, además de estar conmovidos por lo sucedido, también se mostraron molestos por la inseguridad que se vive en la zona. “El lugar donde intentaron asaltar tiene mucho movimiento. No es una zona alejada. Por la avenida circulan decenas de chicos en motos arrebatando. No hay presencia policial”, se quejó Margarita Echeverría.

“Estamos a la buena de Dios. Antes vivía cerca de la cancha de Atlético y una de las razones por las que decidí mudarme fue por la inseguridad. Hace tres meses que estoy en este sector de la ciudad y siento el mismo miedo”, concluyó.

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