17 Mayo 2004 Seguir en 
Concluirá hoy el juicio que se les sigue a los tres peligrosos cordobeses acusados por el asesinato de un comerciante, por las heridas sufridas por el hijo de este, y por la muerte de uno de los miembros de la banda.
El fiscal Juan Santos Suárez pidió el viernes que los tres fueran condenados a reclusión perpetua, por homicidio agravado, homicidio, tentativa de homicidio, y asociación ilícita. El cambio de calificación propuesto llevó al tribunal a pasar a un cuarto intermedio hasta hoy a las 9. Luego de que la defensa cita su alegato, se dictará la sentencia.
El 14 de febrero de 1999, dos delincuentes entraron en la casa de Luis Juan Gerardo Wuscowi, en Los Ralos, donde funciona también un almacén. El hombre y su hijo Ezequiel Wuscowi les salieron al cruce y forcejearon hasta que el dueño de casa fue ultimado con cinco disparos y el muchacho, que entonces tenía 19 años, recibió un impacto en la pierna y otro en abdomen, que salió por la espalda. Este último proyectil dio en el asaltante Claudio Martín Mongilardi, quien murió cinco días después por una infección generalizada.
Asalto frustrado
Los cordobeses Rubén Darío Gallardo Tapia, de 28 años, Alberto Fabián Orellano, de 27, y Angel Alejandro Salas, de 31, llegaron al juicio oral acusados de robo agravado, homicidio en dos oportunidades y lesiones graves.
El fiscal Suárez pidió que los tres fueran condenados a reclusión perpetua por entender que el asesinato de Wuscowi estuvo agravado porque se cometió para garantizar otro delito. Esto, dijo, se debe tener en cuenta a pesar de que no se consumó el asalto planeado.
Los tres cordobeses se negaron a declarar sobre la nueva acusación. Según el criterio del fiscal, basado en las declaraciones de los testigos y de Ezequiel Wuscowi, de su madre y de su hermana, Gallardo Tapia sería quien disparó, y mató al hombre y a su propio compañero.
Los cordobeses tienen ya dos condenas por robos agravados (están cumpliendo una en Mendoza), y varias causas pendientes por distintos delitos. El tribunal dispuso que haya una guardia especial durante el juicio.
Los jueces Carlos Norry, Julio Espíndola Aráoz y Pedro Roldán Vázquez resolvieron entonces pasar a un cuarto intermedio para darle al defensor oficial César Picón, quien atiende a todos los acusados de la causa, prepare su alegato de acuerdo a los delitos que les imputó el fiscal Suárez.
El fiscal, además, solicitó que el coimputado Domingo Mistretta, fuera condenado a tres años de prisión efectiva por el delito de encubrimiento.
El fiscal Juan Santos Suárez pidió el viernes que los tres fueran condenados a reclusión perpetua, por homicidio agravado, homicidio, tentativa de homicidio, y asociación ilícita. El cambio de calificación propuesto llevó al tribunal a pasar a un cuarto intermedio hasta hoy a las 9. Luego de que la defensa cita su alegato, se dictará la sentencia.
El 14 de febrero de 1999, dos delincuentes entraron en la casa de Luis Juan Gerardo Wuscowi, en Los Ralos, donde funciona también un almacén. El hombre y su hijo Ezequiel Wuscowi les salieron al cruce y forcejearon hasta que el dueño de casa fue ultimado con cinco disparos y el muchacho, que entonces tenía 19 años, recibió un impacto en la pierna y otro en abdomen, que salió por la espalda. Este último proyectil dio en el asaltante Claudio Martín Mongilardi, quien murió cinco días después por una infección generalizada.
Asalto frustrado
Los cordobeses Rubén Darío Gallardo Tapia, de 28 años, Alberto Fabián Orellano, de 27, y Angel Alejandro Salas, de 31, llegaron al juicio oral acusados de robo agravado, homicidio en dos oportunidades y lesiones graves.
El fiscal Suárez pidió que los tres fueran condenados a reclusión perpetua por entender que el asesinato de Wuscowi estuvo agravado porque se cometió para garantizar otro delito. Esto, dijo, se debe tener en cuenta a pesar de que no se consumó el asalto planeado.
Los tres cordobeses se negaron a declarar sobre la nueva acusación. Según el criterio del fiscal, basado en las declaraciones de los testigos y de Ezequiel Wuscowi, de su madre y de su hermana, Gallardo Tapia sería quien disparó, y mató al hombre y a su propio compañero.
Los cordobeses tienen ya dos condenas por robos agravados (están cumpliendo una en Mendoza), y varias causas pendientes por distintos delitos. El tribunal dispuso que haya una guardia especial durante el juicio.
Los jueces Carlos Norry, Julio Espíndola Aráoz y Pedro Roldán Vázquez resolvieron entonces pasar a un cuarto intermedio para darle al defensor oficial César Picón, quien atiende a todos los acusados de la causa, prepare su alegato de acuerdo a los delitos que les imputó el fiscal Suárez.
El fiscal, además, solicitó que el coimputado Domingo Mistretta, fuera condenado a tres años de prisión efectiva por el delito de encubrimiento.







