Predios de la UNT son blanco de usurpaciones

En lo que va de enero ya hubo dos intentos de tomar parte de las tierras; según los funcionarios las maniobras crecen durante el receso Hay 13 guardaparques para recorrer más de 14.000 hectáreas, son menos que hace 10 años. Situación irregular

16 Ene 2018
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PROTEGER. Desde la administración del Parque San Javier reconocen que son pocos los guardaparques para “tener un control deseado de la propiedad”. la gaceta / foto de Florencia Zurita (archivo)

Los predios de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT) que se extienden a lo largo y ancho de las yungas tucumanas no solo son un atractivo turístico, sino que vienen siendo objeto de usurpaciones desde hace décadas. Familias -con sus ramificaciones- se asentaron y construyeron sus viviendas allí. Para los universitarios no es una historia nueva, algunas familias hace más de 50 años que se establecieron.

“Es un flagelo que se intensifica cada vez que viene el receso de verano porque saben que en la UNT están de vacaciones”, reconoció Rodolfo Salinas, director administrativo del Parque Sierra de San Javier. Se trata de un área de 14.174 hectáreas protegida por su riqueza natural.

Salinas mencionó que el 10 de enero hubo un operativo para frenar una usurpación al frente del CAPS que se encuentra sobre la ruta que lleva a la escuela de Agricultura y que ayer también tuvieron que intervenir en la calle 11 de San Javier. “Lo tenemos controlado, no permitimos las ampliaciones”, explicó.

Al último censo lo realizaron profesionales de la carrera de Geodesia de la facultad de Ciencias Exactas de la UNT en 2013. “El resultado fue que había 120 familias asentadas en diferentes zonas. Ninguna cuenta con medidores porque están colgadas de la línea que abastece a la UNT”, detalló Salinas. Desde 2013 a esta parte, según Salinas, se fueron cinco familias.

Pocos guardaparques

Hoy, esas 14.100 hectáreas están monitoreadas por un grupo de 13 guardaparques. “Hace 10 años -comentó el funcionario- había 35, pero se fueron jubilando y otros fallecieron”.

No solo deben recorrer el predio para evitar los asentamientos, sino que los fines de semana controlan la afluencia de visitantes en tres puntos clave: la cascada de Río Noque y el lago de San Javier y el sendero del funicular en Horco Molle. “Si el día está lindo van entre 300 y 600 personas en un fin de semana. Hay que controlar que no lleven bebidas alcohólicas y que paguen el ingreso de $20”, explicó Salinas. Reconoció que el número actual de guardaparques “no alcanza para tener un control deseado de la propiedad universitaria”.

“La historia de las usurpaciones es una constante, todavía hay intentos. Muchos de ellos se han frustrado gracias a la intervención de los guardaparques”, explicó Rubén De la Orden, actual director de Residencias Universitarias, pero durante años estuvo en Parque Sierra de San Javier.

Los terrenos de la UNT están rodeados -comentó el director- de grandes urbes como Yerba Buena, Tafí Viejo, parte de Lules. “Son varios los flancos que hay que proteger, no solo de las usurpaciones, también de la caza ilegal, de los tramperos y deforestadores”, agregó. Un pulmón verde en constante amenaza.

Según comentó Salinas, el verano del año pasado también se trató de tomar un terreno de la zona de La Tuquita, en Raco. “Siempre hay intentos de correr los alambrados y apropiarse de metros del parque, pero contamos con GPS y con los mapas de Catastro que nos permiten llevar un control de cuáles son los límites de la propiedad”, mencionó. Muchas de esas familias son o fueron empleados de la UNT. Algunos iniciaron juicios de prescripción adquisitiva contra los antiguos dueños de parte de las tierras, antes de que fueran expropiadas en la década del 50.

Consta en un informe de la UNT que uno de los mayores inconvenientes que tiene esas tierras es que no hay una autoridad integral, sino que confluyen varias administraciones: Parque Sierra de San Javier (Secretaría de Bienestar Universitario), escuela de Agricultura (Dirección de Escuelas Experimentales), Reserva de Horco Molle (Facultad de Ciencias Naturales).

Salinas explicó que cuando registran una usurpación lo que se hace es labrar un acta y luego remitirla a Bienestar Universitario y posteriormente a la dirección de Asuntos Jurídicos. “En muchos casos se ha detenido la construcción y se ha solicitado que depongan la actitud”.

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