Naturaleza en foco: cuando la fotografía es ir más allá de lo que miran tus ojos

“La dermatología es mi trabajo y la fotografía es mi pasión”, destaca la tucumana Valeria Cannata. Ella se especializó en capturar imágenes del paisaje, la flora y la fauna en estado natural. Puede pasarse horas esperando el vuelo de un pájaro para retratarlo.

16 Ene 2018
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EL BESO. Obtuvo las medallas de Honor en grupo F2 y Salon Urbaitel Circuito Integración; y las menciones en Fotoclub Belgrano, en Fotoclub Junín y en el Salón Fotográfico Pampa.

“Mis primeros acercamientos a la vida silvestre se produjeron de niña. Nací en una finca cerca de Aguilares, donde no tenía televisión ni amigos. Jugaba con los insectos, con los animales y con todo ser vivo que encontraba; me quedaba horas observando bichitos. Ahora hago lo mismo: esos recuerdos me dan mucha paz porque es volver a la infancia”.

La evocación es de Valeria Cannata, a quien los días le parecen cortos y pide que los haya de 48 horas. En ese tiempo extendido podrá terminar de fusionar su profesión de dermatóloga con su pasión de fotógrafa de la naturaleza, que le valió premios nacionales en distintos salones, y sus estudios actuales en la licenciatura en Artes, lo que potencia una identidad multifacética.

NATURALMENTE GROTESCA. Logró las menciones de Honor en el 59 Salón Fotográfico Cóndor FAF y en el Salón Fotográfico Pampa

Para la artista, dedicarse a este rubro de la imagen significa ser paciente, amar la naturaleza, estar preparada para soportar todos los climas y tener en cuenta que lo que más importa no es el equipo sino la persona que está detrás de la cámara, explica en diálogo con LA GACETA.

Su vida en este campo comenzó 2011, cuando se compró una cámara réflex. Pero no sabía cómo usarla. “Me anoté para hacer un curso en la Secretaría de Extensión de la UNT y comencé a descubrir otro mundo que es maravilloso, porque tiene vida y mucho color. Me permite estar en contacto con la tierra y sentir su aroma”, sostiene. Sus primeras “modelos” fueron miembros de su familia esquiando. Luego de especializó en lo que más le gusta: las aves. “Ellas integran un rubro difícil, sobre todo para enfocar, porque son muy inquietas”, destaca.

ESPERANDO LA LLUVIA. Premiada en Fotoclub Quilmes y en el Salón Meras.

Cannata integra la Sociedad Fotográfica de Concepción y desde allí comenzó a participar en concursos de la Federación Argentina de Fotografía, donde obtuvo medallas y menciones que la sorprendieron. “Hay muchos fotógrafos destacados en el país y nunca pensé llegar hasta donde estoy”, sostiene.

- ¿Qué es lo más costoso que tiene la fotografía?

- Lo más caro es el equipo, ya que necesitás tener uno medianamente bueno; pero tampoco significa que por tener uno súper tu foto va a ser la mejor. Lo más importante es lo que está de la cámara para atrás, o sea el fotógrafo. Hay que tener en cuenta también las comodidades, Si tenés una contextura pequeña, no podés cargar un equipo muy pesado, porque vas a estar en lugares en los que nunca sabés con qué te encontrarás.

- ¿Se puede vivir -desde lo económico- de las fotos sobre la naturaleza?

- Yo no gano dinero haciendo fotografía. El ámbito de la fotografía que reditúa más es el social; es el que genera mayores ingresos. Para lo que hago, te tiene que gustar estar en lugares húmedos, secos, fríos, calurosos, con mosquitos... Tenés que saber que podés estar toda una tarde esperando un pájaro. De todos modos, cada día somos más.


BOCARACA. Primer Premio de Fotoclub Belgrano.

- ¿Cuántas horas te toma sacar una buena foto?

- Depende; yo -insisto- puedo estar todo un día. Es sacrificado, porque hay veces que querés sacar fotos nocturnas y te tenés que quedar en la madrugada, o levantarte a las cinco para aprovechar el amanecer. Son muchas horas de espera, pero es placentera; nos encanta. Quizás para otros es aburrido. En un día podés hacer 1.000 fotos, pero te sirven dos o una. Cuando conseguís la mejor, te satisface saber que es tuya, que vos la sacaste. Es apasionante.

- ¿Qué retocás de una foto?

- Casi nada. Otros editan mucho, pero a mí me gusta que la foto conserve sus colores naturales. Soy de la idea de que hay que mostrar las cosas como son; quiero transmitir la belleza de la naturaleza y de la vida, que es algo que no podés controlar.

- ¿Cómo se unen la fotografía y la salud?

- Son cosas distintas, la dermatología es mi trabajo y la fotografía es mi pasión, mi cable a tierra. Los acerqué cuando hice un estudio de un período del Renacimiento, buscando lesiones dermatológicas en los cuadros. Me sirve para hacer una lectura más profunda del paciente, y verlo como un todo: cómo está vestido, cómo te mira, las características de quienes lo acompañan. Así podés agilizar tu “inteligencia visual”.


ROMANCE NOCTURNO. Medalla de Honor en el 59 Salón Fotográfico Cóndor FAF y primer premio en grupo Fotográfico Sur.
ROMANCE NOCTURNO. Medalla de Honor en el 59 Salón Fotográfico Cóndor FAF y primer premio en grupo Fotográfico Sur.

- ¿Qué consejo les darías a quienes se inician en la fotografía?

- Que se enamoren de todas sus fotos y no se desmotiven rápidamente. Hay que volver a intentar una y otra vez. Es muy importante la honestidad y tener a alguien que sea crítico con tu trabajo, porque si solamente te alaban, nunca vas a mejorar.

- ¿Qué es lo más insólito que te paso tomando una foto?

- De todo, desde sentarme en hormigueros con la bikini hasta picaduras de libélulas. En Formosa me subí a una canoa rota y quien nos llevaba de repente sacó un hacha porque había una víbora curiyú colgada de un árbol. En ese momento le dije: “¡no la mate!”. Me respondió que sólo la iba a mover del camino. Aproveché el momento para sacarle una foto, pero la metió en el bote y seguimos viaje con la serpiente entre las piernas.

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