Detrás de la sonrisa ganadora

El caso de la tenista Marion Bartoli, que pasó de ganar Wimbledon con 73 kilos a pesar 42, resume el calvario de muchos deportistas para estar en forma.

15 Ene 2018

Marion Bartoli estuvo en la cima y se dejó caer. En 2013, cuando tenía 28 años, tocó el cielo con las manos al consagrarse campeona del mítico certamen de tenis de Wimbledon, tras superar en la final a la alemana Sabine Lisicki por 6-1 y 6-4. La francesa llamaba la atención no sólo por su revés a dos manos desde ambos perfiles, sino también por su figura: tenía algunos kilos de más.

Un mes después de ganar en “La Catedral del Tenis”, sorprendió a todos al anunciar su retiro. “No puedo jugar más de 45 minutos, porque mi cuerpo ya no responde. Me siento dolorida y agotada”, explicó entre lágrimas, luego de ser eliminada en el Masters de Cincinnati.

Desde ese momento, la francesa entró en una verdadera montaña rusa emocional. Ganó Wimbledon con 73 kilos, y tras colgar la raqueta llegó a pesar 80. A mediados de 2016, su figura volvió a ser motivo de sorpresa, pero justamente por lo contrario: lucía esquelética y avejentada, con poco más de 42 kilos. Los rumores no tardaron en propagarse, pero Bartoli se ocupó de disiparlos alegando que su preocupante pérdida de peso se debía un virus que habría contraído durante uno de sus viajes. “Esto no es vida, sólo estoy sobreviviendo”, declaró hace dos años en el canal británico ITV. Permaneció varios meses internada durante 2016, tratando de salir adelante.

Hoy, después de haber recuperado peso, se prepara para volver al circuito en el Masters de Miami, que comenzará el 19 de marzo. “Ahora necesito bajar entre cinco y siete kilos. No volveré a la cancha si no estoy en mi peso óptimo. Cuando estoy en el CNE (Centro Nacional de Tenis francés) llego a las nueve de la mañana y me voy a las nueve de la noche. Juego al tenis entre tres horas y media y cuatro horas”, le explicó sobre su actual preparación a la revista L’Equipe.

Con el tiempo, Marion reveló el verdadero causante de su problema. “Me dejé destruir por alguien y no pensé que fuera posible. Cuando me retiré, era la más feliz del mundo. Luego conocí a mi ex novio en mayo de 2014 y todos los días me decía que estaba gorda” se sinceró Bartoli en dicha entrevista. “Me alegra despertar cada mañana, estar saludable y tener energía para hacer las cosas que quiero hacer durante el día”, cuenta.

Ignacio Ruiz aprendió que todo es cuestión de actitud

Ignacio Ruiz juega al handball desde 2005 en Complejo Belgrano. Ignacio sabe que mantenerse en forma es clave, pero reconoce que a veces se dificulta. “Es difícil entrenar y estudiar, o trabajar como en mi caso”, asegura, aunque intenta convencerse. “Todo es cuestión de actitud, de las ganas de practicar el deporte” explica. “Nacho” cree que hay momentos que sobrepasan al deportista: “en un deporte amateur, los entrenamientos no son obligatorios. Te obliga a priorizar otras cosas, como el trabajo”.

Ignacio aconseja: “cada uno tiene que cuidarse por cuenta propia. Al ser un deporte amateur, no se cuenta con personal que pueda tratar a un deportista o hacerle un seguimiento acorde. El apoyo entre compañeros es primordial, aunque a veces no es suficiente. El año pasado llegué a pesar 150 kilos. Todo sucedió por problema personales y la inactividad que rodeaba al handball lo completó, pero no lo justifico” relata.

Ahora sigue un régimen alimentario y ya logró perder 10 kilos. “Seguiré hasta llegar a un peso acorde a mi físico para poder seguir practicando el deporte que tanto me gusta”, concluye Ruiz.

“Beroso” Ortega se puso firme y logró bajar 30 kilos

Bernardo Ortega es un piloto que, hace casi siete años que lo hace en varias categorías. “Un día decidí abandonar el amateurismo y hacerme profesional. Me puse las pilas y bajé de peso, comencé con nutricionista y gimnasio y así logré bajar 30 kilos”, contó el corredor sobre los cambios que se vio obligado a hacer para competir a otro nivel.

Asegura que lo primordial “es la cabeza”. “Si uno está bien con la familia y con los amigos, seguramente también te va a ir bien en lo deportivo” dijo. La salud se convirtió en algo importante. “Hoy estoy en buena forma física y mental. El automovilismo en sí requiere de muy buen estado físico”, contó Ortega. Antes de entender que no debía descuidar su salud, “Beroso” sufrió las consecuencias de no estar en las mejores condiciones físicas. Hace cinco años, cuando corría en Santiago del Estero, el piloto comenzó a sentirse mal. Pudo terminar la carrera y subirse al podio, pero una descompensación fue el resultado final. “Es el fruto de la falta de entrenamiento. En esa época no estaba en forma, estaba pasado de peso. Creo que si algo de eso me pasara ahora, no lo sufriría de esa manera”, reconoció.

Punto de Vista

De Floreal García, especialista en medicina del deporte

No se trata sólo de hacer dieta

A un deportista hay que hacerle una encuesta nutricional; si no lo hacemos, estamos lejos de conocerlo, y si no lo lastimas como mínimo lo vas a desentrenar. Ellos necesitan que los cuiden, estar acompañados por psicólogos, nutricionistas... no se trata sólo de hacer dieta. Los suplementos y productos de “dieta” pueden ser tramposos: ni quienes los producen saben lo que tienen adentro. Sólo dicen proteína o quemador de grasa, pero no advierten cuál es la medida correcta para cada persona.

En cuanto a la tenista, cuando existe un estímulo muy fuerte que supera todo aquello que sostenemos con nuestra línea de homeostasis -autoregulación- puede ocasionar un distrés, es decir, un estrés no soportado, lo que puede conducir a una súbita pérdida de peso o efectos emocionales adversos.

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