Un plan destinado a incrementar las fuentes laborales

Su creación había generado cruces entre oficialistas y opositores en diciembre de 2015, en el recinto legislativo

13 Ene 2018
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MANOS A LA OBRA. Un operario del plan Argentina Trabaja ejecuta sus tareas, en agosto del año pasado, en la comuna de Los Nogales. FOTO ARCHIVO/ LA GACETA.

Durante el segundo semestre de 2017, el programa “Tucumán Manos a la Obra” demandó un total de $ 29,7 millones; es decir, $4,95 millones por mes.

Las cifras, giradas por convenio a través la Caja Popular de Ahorros (CPA), se desprenden de los decretos 2.170/10 (MI) y 3.715/10 (MI), firmados el año pasado por el gobernador Juan Luis Manzur y el ministro del Interior Miguel Ángel Acevedo.

Este plan, que comenzó a ser aplicado en 2016 y recientemente fue prorrogado hasta 2020, fue ponderado en distintos recorridos oficiales por el mandatario y por sus funcionarios. “La prioridad es cuidar e incrementar el trabajo de los tucumanos”, afirmó Manzur, a poco de lanzado el programa, tras una visita a la comuna de Los Bulacios.

Acevedo había dicho que el objetivo del programa es “satisfacer las necesidades de infraestructura de cada jurisdicción, con mano de obra local, previos cursos de capacitación en oficios certificados”. “Esta generación de empleo, además de la formación calificada, otorgará nuevas oportunidades a los ciudadanos de las distintas localidades que deben emigrar por la carencia de trabajos”, fue la explicación del ministro en aquella ocasión. Había precisado además que el Manos a la Obra contempla la participación de municipios y de comunas. “Los primeros, adheridos a la ley 8.845 (mediante ordenanza de los respectivos concejos deliberantes); y los segundos, bajo convenio (con los delegados)”, había dicho Acevedo.

Verano de 2015

El programa Tucumán Manos a la Obra fue producto de un proyecto de ley presentado el 15 diciembre de 2015, y sancionado siete días después. Llevaba las firmas de los legisladores oficialistas Guillermo Gassenbauer y Julio Silman, quienes por entonces integraban la mesa de autoridades del Poder Legislativo. Su tratamiento generó un acalorado debate en el recinto.

“Se pensó en esta herramienta fundamentalmente para los intendentes y delegados comunales, para que puedan ayudar a la gente que se encuentra sin trabajo, pero no para darle un incentivo sin ninguna contraprestación; la idea es que el vecino aprenda un oficio, que trabaje, que sienta la posibilidad de conseguir un empleo. En algunos casos será el primer empleo”, fue la defensa de Gassenbauer. El entonces vicepresidente 1° de la Cámara justificó el rápido tratamiento de la iniciativa en la urgencia económica que se percibía en ese verano. “Si estuviéramos en el período de sesiones ordinarias, no habría problema para que vuelva a tratarse en comisiones, pero eso no será hasta marzo y no se puede esperar”, dijo Gassenbauer.

Peronistas y radicales de Cambiemos expresaron sus objeciones en esa ocasión. “Los tucumanos reclaman puestos de trabajo genuinos. Este programa está orientado con una finalidad política, que en el futuro beneficiará a quienes estén orientados a determinado dirigente”, fue la crítica de Christian Rodríguez, del bloque Peronismo del Bicentenario.

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