Se tatuó un Gauchito Gil gigante en la espalda, porque asegura que le salvó la vida a su hijo

Victor Hugo Robles trabaja en la feria de El Bajo. Hoy se conmemora el día de este ídolo popular.

08 Ene 2018

La tradición cuenta que un 8 de enero cayó a la tierra la sangre de Antonio Mamerto Gil Núñez después de ser ejecutado cerca de Mercedes, Corrientes. Era desertor del ejército de los rojos (federales) porque no quería pelear contra sus compatriotas. Ese pensamiento lo llevó a las sombras y, finalmente, a la muerte.

Al lado de la imagen del Gauchito está siempre la de San La Muerte, a quien el correntino invocaba cada vez que se metía en problemas. Para San La Muerte -antigua devoción- se destinan velas mitad rojas y mitad negras. Y las ofrendas son en dólares o joyas de oro. Si es una bebida tiene que ser whisky. San La Muerte no admite menos que eso.

Hoy, gran parte de los tucumanos que veneran al ”gauchito”, se congregarán en el santuario ubicado en el empalme de la Ruta Nacional 9 y la 306, cuenta Víctor Hugo Robles, un vendedor de CDs de El Bajo. Lleva en su espalda un tatuaje gigante del ídolo que, según él, sanó a su hijo.

Son las 11 de un día típico de enero. El sol le pega fuerte al puesto del “Mocho” Robles, en Crisóstomo Álvarez y avenida Sáenz Peña. El puesto, cuyas paredes de lona azul están cubiertas por CD´s. Lo mismo ocurre con una mesa; inclusive hay tiras de CD´s colgando. En lo más alto, en la pared opuesta a la de la calle, está su altar al Gauchito Gil: tiene dos cuadros y una estatua pequeña.

En una entrevista con la LA GACETA, Víctor Hugo contó el motivo de su devoción. “Yo tengo un hijo que ahora es grande, pero de bebé hubo un tiempo en que lloraba mucho. Lo llevamos a médicos pero ellos no nos daban ningún diagnóstico. Yo no creo en curanderas, pero igual lo llevé y no pasó nada. Entonces decidí pedirle al Gauchito y me cumplió”.

El vendedor explicó que para que se cumpla lo que uno pide, hay que hacerlo con mucha fe. “La promesa es importante, pero la fe con la que lo hagás es más importante” resaltó.

"Todos los años voy a Mercedes; a la promesa ya la cumplí, pero es bueno ir a visitar al que para mí está al lado de Dios", contó Robles. De todos modos, este año no podrá hacer el viaje: está cuidando a la hija de una mujer adicta y eso le impide ir a Corrientes.

Durante la tarde, el Mocho Robles irá al empalme a comer ahí y a “pasar el rato”. Advirtió, a quienes se acerquen al lugar y sean ajenos a esta celebración, que tengan cuidado que “los chicos toman mucho y se ponen a joder”.

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