Corrigiendo

30 Dic 2017

Eduardo Robinson - Economista

Cuando el año en materia económica parecía cerrado, en los últimos días el dólar se despertó de su letargo, hubo anuncios del equipo económico y se abrieron varios interrogantes. El mercado cambiario, en gran medida, venía presagiando una rebaja en el nivel de tasas de interés dada la presión que se venía ejerciendo sobre el Banco Central. El nivel de déficit comercial, esto es importaciones superan a las exportaciones, arroja un saldo negativo de U$S 9.000 millones. La visión de que altas tasas de interés, pueden enfriar la economía y sobre todo a las economías regionales, dificultando la competitividad, al tiempo que alimentan la llamada bicicleta financiera -de colocarse en pesos y ante un dólar que estaba quieto-, llevó a tomar la decisión política de no sobreexigir al Banco Central en la lucha contra la inflación.

Al respecto, hay que tener en cuenta que la meta inflacionaria que se había fijado la autoridad monetaria para todo el 2018, era del 12%, lo que implicaba seguir manteniendo tasas de interés muy elevadas. Al respecto, cabe recordar, que tras las elecciones de octubre pasado, el Banco Central decidió endurecer la política monetaria, esto es, subir la tasa de referencia buscando quitar el exceso de liquidez en la economía, que proviene de la emisión monetaria para financiar al Tesoro Nacional y de la pesificación de los dólares provenientes de la colocación de deuda en el exterior.

Ante este escenario, el gobierno decidió recalcular. ¿En qué consiste esta operación? En establecer una meta menos exigente en materia inflacionaria, lo que implica relajar las tasas de interés y esto motivó el apetito por el dólar. En una economía altamente dolarizada, si ceden los incentivos a ahorrar en pesos o se vislumbra un horizonte menos exigente con respecto a la inflación, sube el dólar. El salto del dólar corrige, en alguna medida, el atraso cambiario, oxigena las economías regionales y sirve de barrera para las importaciones.

Ganadores y perdedores

¿Quiénes ganan y quiénes pierde con esta medida? Entre los que ganan están: los sectores exportadores, dado que sube el tipo de cambio real (ajustado por inflación) hasta que empiecen a rendir frutos las medidas fiscales implementadas con la reforma; gana el Ministerio de Financiamiento (dado que se puede financiar a menor tasa en el mercado local); puede ganar la credibilidad en la medida que luce más realista la meta del 15% que del 12% de inflación proyectada para el año que viene. Desde luego que aflojar en materia monetaria, implicará endurecer la política fiscal. En este sentido, pasa a ser muy relevante la manera en que evolucione la política fiscal, concretamente el gasto público. Si se relaja la política monetaria y la fiscal, las metas perderán credibilidad y esta situación complicará aún más las proyecciones de crecimiento.

Del lado de los perdedores se encuentran: la política de altas tasas de interés, la posibilidad que haya traslado precios y que termine licuándose la suba del tipo de cambio (porque pueden subir los combustibles), la preocupación de los tomadores de créditos ajustados por inflación, los sectores importadores y la bicicleta financiera.

Puede parecer exagerada la suba del dólar en los últimos días, la economía argentina no tienen estos momentos un problema de abastecimiento de dólares. De hecho, hay que tener en cuenta que como alternativa de ahorro, la divisa norteamericana perdió frente a todas las alternativas de protegerse contra la inflación. Los interrogantes son: ¿habrá traslado a los precios? ¿Mejorará o empeorará la credibilidad? ¿Habrá más disciplina fiscal?

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