Los tres interrogantes que se le plantean a Macri

29 Dic 2017

Una de las primeras cuestiones que surge tras la conferencia de prensa del Gobierno es si estos anuncios implican una rectificación del programa económico o si salta a la vista una puja interna dentro del Ejecutivo. No es un dato menor. Más que revisar las cuestiones de política monetaria, lo que podemos percibir es una suerte de fortalecimiento del equipo económico que depende de la Jefatura de Gabinete. Hoy ha quedado cuestionada la independencia del BCRA, cuyo presidente quedó a la misma altura que el resto de los funcionarios.

La segunda cuestión es que la inflación aparece ahora definida como una prioridad de todo el Gobierno, no sólo del BCRA. Se estipula que el objetivo oficial es crecer con una inflación cada vez más baja. La pregunta es si lo hecho hasta ahora con instrumentos de política económica (fiscal y de ingresos), con lo pautado en el presupuesto (aquí surge la duda acerca de si el Congreso quedará mejor o peor después de los anuncios o si el Ejecutivo se alinea con un aliado crucial en el Senado -el bloque que dirige el justicialista Miguel Pichetto-), sirve para lograr la meta.

Aquí debemos plantear tres grandes interrogantes.

Uno está relacionado con la hipótesis de crecimiento para 2018 y para 2019. ¿Será la pauta definida en el Presupuesto? ¿O se aspira a que, con el relajamiento de la política monetaria, con caída de la tasa de interés, se alimentará el ciclo económico? Lo concreto es que si hay más crecimiento, se reducirá más rápido el déficit en tanto se mantenga constante el gasto público. Pero no hay que perder de vista que la Argentina, al tener un sistema financiero pequeño (14% del PBI), con lo cual el manejo de la tasa no influye con fuerza en las decisiones económica. Entonces, el shock tendría que venir por el lado de la inversión, que hasta ahora no se ha incrementado significativamente. ¿Harán estas medidas la diferencia en términos de mejorar el clima de negocios y disparar el apetito de los inversores? La corrección del tipo de cambio busca sin dudas mejorar la competitividad, sobre todo en materia de exportaciones. Así las cosas, este programa que sigue la gestión del presidente Mauricio Macri, ahora recalibrado, ¿mejorará la credibilidad de la política económica? ¿Se resuelven así las dudas que generaba el ajuste fiscal gradual que promueve el gobierno?

El segundo interrogante está vinculado con las paritarias. Este relajamiento de la pauta de inflación se aproxima a las pretendidas paritarias de entre un 17% y un 18%. Los gremios se resistían a pensar en un incremento salarial del 10%. De alguna manera, el piso de las negociaciones iban a orientarse en torno al 15% más cláusula gatillo. Aquí está otra de las pujas que veremos como se resuelve.

El tercer interrogante gira en torno del “equipo”, si en efecto el Gobierno ganó en cohesión en estos dos años de gestión. Algunos quedaron afuera por no haberse adaptado a las directivas de la Presidencia que se hacían operativas a través de la Jefatura de Gabinete. El último mohicano era, hasta los anuncios de ayer, el Banco Central. Nos guste o no, quedó demostrado que Federico Sturzenegger está alineado y que forma parte del organigrama del Presidente. Ahora bien, si los resultados no son los esperados y no sale bien este experimento de la recalibración de metas, en términos de mayor crecimiento y menos inflación, ¿quién se hará responsable? Hay que tener cuidado porque el fortalecimiento de la Jefatura de Gabinete deviene en una mayor cuota de responsabilidad porque vemos a un Presidente que se juega todo a la estrategia que le propone el equipo político, sobre todo sus lugartenientes Mario Quintana y Gustavo Lopetegui. Si no se logra el resultado esperado, ¿cuál sería el próximo paso? ¿Y cuándo se tomaría? ¿Antes que se dispare el ciclo electoral 2019 o después? Los que creen que ganó la Jefatura de Gabinete no tienen tal vez en cuenta que el presidente Macri va a mirar más que nunca el resultado de las decisiones que acaba de tomar. No habrá ahora más excusas: la única manera de testear todo esto es mirando el resultado. Si el resultado es positivo, la Jefatura de Gabinete se habrá en efecto consolidado como el eje fundamental de poder. Si no es así, Macri estará obligado a rectificar el rumbo con un costo mayor para sus planes políticos y para su equipo de gobierno.

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