Recalculando

29 Dic 2017

fernando marengo
Socio - Economista Jefe de Arriazu Macroanalistas
Fernando Marengo
Socio - Economista Jefe de Arriazu Macroanalistas

La meta de inflación trazada por el Banco Central era de imposible cumplimiento para 2018. Ahora bien, ¿es correcto que la Argentina aspire a tener metas de inflación? Tal vez para el mediano y largo plazo porque en el corto, cuando la economía está dolarizada, gran parte de los precios son regulados, la economía depende del precio de materias primas y además tenemos un mercado de capitales poco desarrollado no es recomendable tener este esquema de política monetaria.

Más que recalibrar, es preferible utilizar el término recalculando. Y es lo que está haciendo el actual gobierno con las metas. Ahora la pregunta es si es solo un sinceramiento de metas o un cambio de política monetaria.

Las expectativas del mercado del año que viene todavía están por encima de las nuevas metas anunciada por el equipo económico. El mercado está esperando que la inflación sea del 18% y la nueva meta se fijó en el 15%. Con esto, en cierta medida, se aproxima a la meta. Pero la política monetaria debería seguir siendo contractiva y la tasa de interés alta, de acuerdo al pensamiento del bcra.

En un mes de enero, marcado por el reflujo de los pesos que se demandaron en diciembre con motivo del medio aguinaldo, vacaciones, fiestas, etcétera, sería un problema bajar la tasa de interés.

Ahora bien, mientras la Argentina siga ajustando precios relativos será difícil el cumplimiento de las metas de inflación. La experiencia internacional muestra que los paises que implementaron estos esquemas primero completaron el ajuste de precios relativos.

¿Cuál es el mayor éxito del esquema de metas de inflacion en argentina? Tal vez, servir como ancla nominal en negociación de contratos, incluso los salarios.

Finalmente, no se debe perder de vista que el origen de todo el problema es el desequilibrio fiscal. Si bien el BCRA limitó el financiamiento al tesoro, el financiamiento del déficit mediante la colocación de deuda en moneda extranjera impacta sobre la política monetaria, intervenga o no la autoridad monetaria. La solución de fondo demanda el equilibrio del elevado déficit fiscal, quizás incluso a una velocidad mayor a la comprometida.

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