Investigan si policías están involucrados en un asesinato

El crimen de un presunto “transa” habría sido cometido por uniformados o por un grupo rival en lucha por el dominio del territorio

26 Dic 2017
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Hasta hace unos días, el crimen de Marcos Díaz parecía ser un caso más de violencia. Pero en los últimos días, comenzó a tomar fuerza la versión de que fue víctima de un ataque por cuestiones vinculadas a drogas que podría haber sido perpetrado por policías o por un grupo rival.

La víctima se encontraba ese día en su casa del barrio Juan XXIII (“La Bombilla”) junto a su esposa, su hermana y su cuñado. De pronto, irrumpieron en el domicilio cinco personas que se movilizaban en un Chevrolet Corsa gris y dos motos Honda Falcon. Después de amenazarlos con armas de fuego, los asaltantes se llevaron, según consta en la denuncia policial, $ 67.000, pero los vecinos dijeron que también se habrían llevado armas y una bolsa donde se cree que había droga. Antes de marcharse, los asaltantes golpearon a Díaz con un arma en la cabeza y luego le aplicaron al menos un disparo en su pierna. Fue trasladado al hospital Avellaneda y de allí al Centro de Salud donde falleció. La bala, según confirmaron fuentes judiciales, le había provocado una irreparable lesión arterial.

La polémica de esta historia estalló cuando se descubrió que los atacantes podrían haber sido uniformados. En un primer momento, los parientes de la víctima dijeron que los autores del ataque habrían sido policías de la ex Brigada de Investigaciones. Después guardaron un prudencial silencio hasta que decidieron presentarse en Tribunales. En la fiscalía que subroga Washignton Navarro Dávila se habría dicho que los hombres que ingresaron a su casa tenían chapas de policías colgando de su cuello y que se identificaron como tales. Sin embargo, se habría aclarado que no los conocía, pero que estaba en condiciones de realizar un retrato hablado o participar de una rueda de reconocimiento.

“Ellos están dispuestos a aportar información para esclarecer el caso porque están cansados de sufrir el acoso policial. Antes de que fuera asesinado, presentamos un habeas corpus porque había sido víctima de un confuso episodio”, dijo José Molina, representante legal de la familia Díaz.

El 16 de noviembre, según la denuncia que realizó en la Justicia el fallecido, se presentaron en el mismo domicilio un grupo de efectivos que se movilizaban en una Ford Eco Sport y en un Fiat Punto negro. A los golpes le pidieron que les entregara $ 50.000 en el acto y que, si no lo hacía, le inventarían una causa por robo. Ese día, de acuerdo a la denuncia, un efectivo de la ex Brigada lo golpeó en la cara. “No le hicieron lugar a ninguna medida protectiva, pero desde la Justicia le aseguraron que no había ningún pedido de detención en su contra. Dos semanas después lo terminaron matando. No podemos decir que fueron policías los que cometieron el hecho, pero creemos que hay demasiadas coincidencias entre ambos hechos”, agregó Molina.

La otra versión

La Policía, por otra parte, maneja otra teoría sobre este crimen. Creen que se trató de la venganza de un grupo narco que fue a buscar a Díaz por alguna deuda. Según esa versión, el autor del ataque sería el líder de una organización que tiene su base en el barrio Oeste II. El temor de los pesquisas es que este crimen genere una escalada de violencia entre los grupos. Un informante no sólo habría identificado a los autores, sino que habría contado que además del dinero, los atacantes se llevaron armas (dos pistolas nueve milímetros) y una bolsa de consorcio en la que había droga.

Al parecer esta no es la primera vez que los Díaz sufren un ataque de estas características. Hace un par de meses, según la información que manejan los investigadores, su familia habría perdido unos $ 200.000 y sustancias prohibidas.

“No estoy al tanto de esa versión. Lo único que puedo decir es que los Díaz no tienen ninguna causa en contra por drogas”, destacó Molina.

“El sólo hecho de que haya una sospecha nos moviliza. Vamos a investigar si es cierta o no esta versión, la vamos a investigar hasta las últimas consecuencias”, destacó Miguel Gómez, secretario de Seguridad. El funcionario aclaró que desde un primer momento se les advirtió que esta gestión no tolerará hechos de corrupción.

“Estamos hablando de un caso muy grave que debe ser investigado. Se están manejando dos hipótesis y las dos son graves”, comentó. Gómez insistió: “estamos trabajando para cambiar las cosas en la ex Brigada y la orden fue cero corrupción. Más allá de lo que diga la Justicia, estamos atentos a lo que está sucediendo allí”, concluyó.

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Policía de Tucumán
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