El silencio como postergación

Un pueblo de provincia, un amor aplazado, la muerte de la madre y trenes que ya no pasan

24 Dic 2017
1

FRAGMENTARIA. La novela de Koch sucede en varios tiempos narrativos. revistakunst.com

NOVELA

LOS SILENCIOS

MAURICIO KOCH

(Conejos - Buenos Aires) 

Todo comienza con la muerte. La muerte de la madre. Ese es el disparador para que el protagonista regrese a su pueblo natal (Hernández, Entre Ríos), pueblo que a su vez se convertirá en un personaje más: el sello de la inmigración alemana, la carencia de una identidad -simbólica o terrena-, el karma de ser los únicos “entrerrianos sin río”; en fin, “un murmullo viejo”.

Y el momento de quiebre: cuando el tren deja de pasar, que retrotrae a la fatídica frase “ramal que para, ramal que cierra”. Ante la estación como centro de reunión social y de puerta al mundo, “origen, principio y ley de todas las cosas”, y las vías como demarcación de espacio de clases, “la tristeza se instaló en las calles, se metió en nuestras casas, en nuestros trabajos”.

Y tras las peripecias de aquel que un día llegó desde el interior a la Ciudad de Buenos Aires en busca de una nueva dinámica de vida, como en un tango mediterráneo, los silencios: los del pueblo mismo; en una historia de amor diferido, nunca resuelta; en un padre que sufre, en un álbum de viejas fotos, en el solitario acto de la lectura.

No exento de melancolía, descansando en esa otra vida, en la que “quizás era feliz y no se daba cuenta” -que recuerda aquel “cuando la vida estaba llena de goles” del Míster Peregrino Fernández de Soriano-, el protagonista de todos modos mirará de cara al futuro, frente a la oscura certeza de que ya nada es como fue.

En esos tópicos bucea Los silencios, de Mauricio Koch. Iniciática y de algún modo autobiográfica (el autor es nacido en Hernández), construida de manera fragmentaria sobre capítulos breves, la novela sucede en varios tiempos narrativos: la juventud del personaje principal, su llegada a la gran ciudad, la muerte de su madre, el regreso al lugar donde comenzó su existencia.

Después de su debut literario, El lugar de las despedidas, en su siguiente libro, Diarios de Crianza, Koch narró -con ironía, a la manera de un work in progress-, lo que le tocaba vivir como padre; aquí, narra su rol de hijo. Como la del protagonista de la novela, una manera de avanzar en el tiempo.

© LA GACETA

Hernán Carbonel

En Esta Nota

Notas de opinión
Comentarios