El estacionamiento en la calle, una deuda pendiente

22 Dic 2017 Por LA GACETA

A menudo nos referimos a aquellos problemas que afectan a la ciudadanía o a una parte importante de ella, cuyas soluciones tardan en llegar o nunca llegan, dando lugar a que una actividad se desarrolle al margen de la ley. Ello sucede, por ejemplo, con el estacionamiento callejero que desde hace unos años se halla sin legislación ni control municipal. A menudo llegan a nuestra redacción quejas de lectores que han padecido el abuso de los cuidacoches, llamados trapitos por los porteños.

En nuestra edición de ayer, un lector comentaba que esas personas con chaleco refractario se ubican en cada esquina del centro donde el estacionamiento es libre. “Sin embargo, ellos te colocan un numerito (o varios) según las horas que tienes tu auto estacionado en el lugar... ¿Acaso nadie controla esto? ¿La Policía no puede hacer nada al respecto? Lo peor es que si no les das lo que los ‘trapitos’ te cobran, te rayan o rompen algo del auto”. Otro lector expresaba el 1° de agosto pasado en nuestra sección Cartas: “Hace más de un año elevé una propuesta para que la Municipalidad cobrara el estacionamiento, de manera mensual, para estacionar por fuera del microcentro, con lo que se lograría incorporar casi $ 20 millones mensuales a las arcas de la Municipalidad y se evitarían para siempre a los ‘trapitos’ La nota no tuvo respuesta”. Algunos de los cuidacoches cobran “lo que sea su voluntad”, otros entre $10 y $50, es decir que la tarifa varía según la cara del automovilista y el humor del cuidador.

“La Municipalidad cobrará estacionamiento en casi 300 cuadras de la zona céntrica. La semana que viene se definirá qué empresa brindará el servicio. Las cooperativas que actualmente cobran de manera informal tendrán que dejar de operar”, señalaba nuestra crónica del 6/4/16. La noticia agregaba que 294 cuadras tendrían estacionamiento tarifado. Pero nada de esa ocurrió finalmente.

Por cada arteria del centro caben, en promedio, 24 automóviles estacionados. Es decir que se trata de un volumen de recaudación muy importante. Se estima que hay más de 5.000 vehículos estacionados por día dentro del centro, que pueden estar pagando 20.000 horas/día. Una sola cuadra puede dejar una ganancia de alrededor de $700 por día, aunque el monto varía porque muchos conductores solo pagan una “propina” a voluntad. Si trabajara sólo cinco días a la semana, el cuidador de una cuadra ganaría un promedio de $14.000 mensuales.

El conductor debe correr algunos riesgos porque el cuidador generalmente carece de identificación y no sabe en manos de quién dejará su vehículo, como desconoce si este es una persona con antecedentes delictivos. La llamada contribución “voluntaria” es compulsiva en muchos casos. Si el cuidador o la entidad a la que dice en algunos casos pertenecer no se hace responsable por los daños, ¿cuál sería el servicio que presta? ¿Qué beneficio recibe el usuario? Con lo recaudado del canon el municipio debe efectuar el mantenimiento de las calles o ser destinado a otros fines que tuviesen que ver con mejoras en la ciudad.

Al mantener en el tiempo sin solución esta situación irregular, el municipio está perdiendo no solamente la oportunidad de incorporar unos buenos dineros a sus arcas, sino también avalando una actividad ilegal con el agravante de que además no ejerce ningún tipo de control. De manera que estacionamiento callejero seguirá siendo tierra de nadie y de muchos.

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