El deplorable aspecto que ofrece el Colegio Nacional

16 Dic 2017

La historia vuelve a repetirse, aunque no solo en la letra de un tango, sino en uno de los establecimientos educativos más importantes y antiguos de la provincia. Los grafitis embarran las paredes del Colegio Nacional “Bartolomé Mitre”. Su entorno está descuidado y los excrementos de perros pueden hacerle una broma desagradable al transeúnte desprevenido que circule por los jardines. Desde hace unos días, sobre la avenida Sarmiento yace un banco destruido, mientras que por la calle Santa Fe, frente a la delegación de la Policía Federal, la vereda se ha convertido en un estacionamiento de motocicletas. Se observan vidrios y lámparas rotas, pero nadie -hasta ahora- ha podido arrebatarle su reinado a la basura.

Los alumnos consultados por nuestro diario dijeron que no saben quiénes ensucian o destruyen el mobiliario urbano e indicaron que los malos olores provienen de un sector donde vive un indigente (sobre la avenida) y de otros lugares que “usan de baño” los peatones. El rector del Nacional responsabilizó a los vecinos que viven en edificios de la basura esparcida y se quejó porque Construcciones Escolares no arregló los baños colapsados del colegio, que vierten líquidos cloacales sobre la Sarmiento. Tampoco la Sociedad Aguas del Tucumán les dio una solución y la semana pasada, las aguas servidas llegaron hasta la calle Muñecas.

El director municipal de Espacios Verdes sostuvo que el mantenimiento del jardín que rodea el Colegio Nacional siempre estuvo a cargo de su repartición. Señaló que es permanente el trabajo en época escolar y se incrementa en verano y agregó que se ensucia más que en el parque 9 de Julio porque es un lugar muy transitado por la gente en general. Respecto del vandalismo, se manifestó en contra de la idea de enrejar el establecimiento porque además sobre la calle Santa Fe funciona una pista de salud, y dijo ser partidario de educar a la gente.

Hace pocos días se han cumplido 153 años de su creación, ocurrida el 9 de diciembre de 1864, cuando el entonces presidente Bartolomé Mitre firmó el decreto por el cual bajo la denominación de Colegio Nacional de Tucumán, se establecía una casa de educación científica preparatoria, en que se cursarían las letras y humanidades, las ciencias morales y las ciencias físicas y exactas. El decreto designaba rector interino al doctor Uladislao Frías. El establecimiento se inauguró el 1 de marzo de 1865, con 61 alumnos externos y 12 internos y su primer rector fue Benjamín Villafañe. La sede ubicada en Muñecas al 800, frente a la plaza Urquiza fue inaugurada en 1914, es decir hace 103 años. Benjamín Paz, Benjamín Matienzo, Juan B. Terán, Silvano Bores, Tiburcio Padilla, Miguel Lillo, Julio Prebisch, Celestino Gelsi, Víctor Massuh y César Pelli, fueron algunos de los egresados destacados del colegio.

Con el transcurrir del tiempo, el aspecto que ofrece el Nacional se vuelve cada vez más penoso. En 2014, ocasión en que el edificio cumplió un siglo, podría haber sido refaccionado, pero ello no ocurrió. La basura, el vandalismo, el deterioro edilicio no son nuevos, cada tanto salen a la luz.

La idea de volver a enrejarlo -por lo menos, mientras se educa a la gente- no es descabellada, si se tiene en cuenta que las plazas y algunos parques de Buenos Aires -así como sucede en otras capitales del mundo- han sido enrejados y permanecen cerrados durante la noche para evitar la acción de los inadaptados sociales.

Es una pena que el Colegio Nacional, histórico establecimiento, donde se imparte educación, sea víctima constante de los maleducados.

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