Gentilicios de otredad (civilización y barbarie)

17 Dic 2017
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AMÉRICO VESPUCCI. Al cartógrafo le gustaba la idea de que su nombre identificara un continente. Intuía que el destino de los americanos no era ser indios sino europeos.

Por Ricardo Grau - Para LA GACETA - Tucumán

Europeos occidentales llaman eslavos a los del este, por su profesión de esclavos, que aquellos mismos les asignaron siglos atrás. Siguen la tradición griega que llamó bárbaros a los extranjeros de cualquier origen, pero principalmente a los importados como esclavos desde las praderas incultas del mar Negro; que se identificaban con hábitos extraños a las ciudades, mercados, foros, anfiteatros, templos, escuelas, navíos, canales y regadíos. Pan y vino: la urbanidad, la cultura. Perpetuaron la idea los romanos y luego los cristianos cuando se apropiaron de lo civilizado, y salieron a combatir los credos de los campestres pagos que profesaban los paganos. Tiempo después los habitantes más conocidos del mundo nuevo, los caribes o caníbales, definían una gastronomía extranjera; intragable. Pero parece que a Américo Vespucci le gustaba la idea de que su nombre identificara un continente, tal vez porque intuía que el destino de los americanos no era ser indios sino europeos. Coincidió Sarmiento, quien vio en la disyuntiva campo-ciudad, no en razas ni continentes, la principal dimensión de la geografía humana. Marx, quien observó que los burgueses, con sus mercancías baratas y su capacidad de desatar fuerzas productivas impensadas, sacaban a miles de la “idiotez de la vida rural y derribaban las murallas de las tribus más bárbaras en su odio al extranjero”. Y coincidieron, también, los incivilizados ranqueles de la pampa quienes bautizaron a los argentinos de costumbres urbanas y agrícolas como huincas. Esto es, los otros: los incas.

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Ricardo Grau - Profesor Titular de Ecología de la UNT e Investigador Principal del Conicet.

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