El arbolado urbano requiere de un análisis 
y de cuidados con sentido profesional

El ingeniero Daniel Esteban García Paulucci analizó la problemática y recomendó planificar la plantación de árboles tomando en cuenta, siempre, el ciclo de vida.

16 Dic 2017

Si bien este informe se confecciona especialmente para Yerba Buena y la capital de Tucumán, es aplicable a todo arbolado urbano en general. Es necesario diferenciar lo que significa “arbolado urbano” y “forestación”, si bien en ambos casos se plantan árboles, el objetivo fundamental es absolutamente diferente.

Una plantación comercial, considerada una forestación o reforestación, se utiliza en lugares adecuados a su existencia, con fines de lucro y tratando de obtener el máximo beneficio con el mínimo de inversión y en el menor tiempo posible, y perdurable en el tiempo.

Un árbol dentro de una urbe, si bien como todo vegetal verde, brinda una serie de beneficios que son aprovechados por las poblaciones, tales como; fijación de CO2 y emisión de O2, sombra, detención de sedimentos y polución, nicho de aves y otros integrantes de la fauna existente en las ciudades, belleza paisajística, filtro de sonidos, producción de semillas que pueden ser utilizadas para multiplicación sexual, frutos para alimentación humana, pueden, al momento de ser renovados, ser utilizados por su madera para distintos usos tales como leña, madera, sustrato, chips, etc.

Cuando se planifica una plantación de árboles en una comunidad, se deben tener en cuenta una serie de cualidades reinantes, tales como: a) Calidad de sitio o sea condiciones agroecológicas (clima, suelo, altitud, latitud, etc.); b) Localización del árbol para poder discernir la especie recomendada en cada caso, por su tamaño a la adultez, fragilidad de sus ramas, resistencia a los vientos, atracción de insectos y/o reptiles, etc; c) Capacidad de la entidad responsable (Municipalidades, Comunas Rurales, etc.) para atender los cuidados pre-plantación, en la preparación del sitio, plantación propiamente dicha con todos los requerimientos cubiertos, tales como tutorado, riegos de asiento, control de insectos, plagas y malezas, y post-plantación, como riegos, reposición de fallas, control de insectos, protección contra el vandalismo, señalización de prevención, información y educación de los frentistas, etc.

Es necesario tener siempre presente que “un árbol cumplirá su ciclo de vida en cualquier lugar sin poder elegirlo”, llegará a su máxima expresión en “una calle, una escuela, una plaza, un parque, una avenida, un hospital, una universidad, una oficina pública, una ruta, etc.”

Si la elección fue equivocada, puede llegar a poner en alto riesgo al sector de la comunidad afectado, ya que al finalizar su desarrollo, comienza un estado de muerte paulatina que se manifiesta con muchos años de anticipación, abdicación de ramas de diferentes tamaños, pérdida del follaje en forma anticipada a la estación otoñal, síntomas en su base de necrosis parcial, secreción de jugos y/o gomas, etc, e ignorar o mal interpretar estos “mensajes que nos dan”, puede acarrear resultados lamentables como los vividos en Tucumán en los últimos tiempos.

Debido a la ignorancia del tiempo requerido o tamaño que puede alcanzar una especie determinada, es elegida erróneamente por cualquier ciudadano, no por maldad, sino por desconocimiento de estas características tan específicas de cada especie, y se pone en riesgo a toda una vecindad como es posible verificar innumerables situaciones a lo largo y ancho de Tucumán.

Los peligros

No se puede dejar de lado el altísimo costo que tiene, al final de su ciclo de crecimiento, la eliminación de un árbol que pone en riesgo una casa, edificio privado o público, un sector de la ciudad de gran circulación automovilística, una instalación escolar, etc, que demanda la utilización de grúas de una gran capacidad operativa, ya que en la mayoría de los casos se trata de ejemplares gigantescos, como pueden ser los “Eucaliptus”, “Ficus”, “Grevilleas”, “Espinillo” o “Tatané”, etc (Fotos inferiores).

Estos “Eucalyptus” se encuentran en peligroso estado de decrepitud en la Quinta Agronómica, específicamente en los predios de la Facultad de Ciencias Exactas y Tecnología de la UNT.

Ponen en peligro permanente a la comunidad universitaria (estudiantes, profesores, personal no docente, visitantes, proveedores, particulares que buscan asesoramiento por los profesionales de la UNT, etc) por el riesgo que implica la caída de ramas o de árboles enteros. Muchos de estos ya se encuentran muertos, lo que significa que sus raíces ya comenzaron un proceso de descomposición, despegándose del suelo y aumentando el riesgo de caída; las raíces muertas son atacadas por hongos y bacterias celulíticas que aceleran el proceso de descomposición.

Se puede en esta imagen apreciar el tamaño de los fustes comparativamente con un automóvil (derecha). Se observan atrás de la imagen las instalaciones de la UNT muy próximas a este ejemplar.

El 80% de los árboles de la ciudad se encuentran en muy mal estado, no solo por su tamaño o deterioro sino por su mala forma o arquitectura; solo unos pocos conservan un ideal que se aprecia frecuentemente en los “naranjos agrios”. Estos adornan y perfuman nuestra ciudad desde hacen más de 70 años, solo piden un mejor trato y valoración. ¿Porque?

“Solo utilizan una pequeña fracción de una vereda de 50 cm x 50 cm (Foto lateral) el resto es asfalto, no rompen las aceras; atraen insectos benéficos como las abejas, perfuman nuestra fétida ciudad, colapsada a tal extremo que las aguas efluviales de las cloacas y los baños tucumanos nos invaden cada día más intensamente; fructifican cada año como si hubieran estado cuidados intensamente; se cosechan a garrotazos, ahora corren peligro de ser exterminados por la actividad citrícola, es necesario reconocer la importancia de esta producción para Tucumán, pero surgen muchos interrogantes: a) “El peligro de contagio de HLB es de los naranjos de la ciudad a los citrus cultivados o a la inversa”; b) Es 100% seguro que al eliminar los naranjos agrios eliminamos este riesgo”; c) ¿Se puede evitar o disminuir el riesgo de tener en los naranjos enfermedades que se transmitan a los cultivos citrícolas? Creo que sí. ¿Cómo? Formando una brigada de prevención, con aplicaciones periódicas sobre los naranjos de la ciudad, y de la Provincia, que no son tantos, con los agroquímicos actuales de gran espectro y de muy baja toxicidad.

De la misma manera se debe pensar en tecnificar la Municipalidad y capacitar al personal para la determinación de los árboles a intervenir y/o eliminar, y programar en forma adecuada la ejecución de las acciones necesarias e imprescindibles a llevar a cabo de manera imperiosa. A pesar del maltrato, observen el suelo disponible, y su nobleza de aun así producir flores y frutos aprovechados por la Municipalidad de Tucumán.

Se recomienda evaluar la posibilidad de adquirir la maquinaria necesaria, especialmente las grúas, ya que el costo operativo para ejecutar la cantidad de trabajo pendiente en nuestra Provincia, justifica sobremanera su adquisición. En la medida que pase el tiempo será más peligrosa la convivencia con estos ejemplares, que son abundantes y en estado de altísimo riesgo.

La Provincia puede contar con los aportes que puede brindar la Cátedra de Silvicultura de la Facultad de Agronomía y Zootecnia (FAZ), a través de sus integrantes en forma permanente.

Por consultas: FAZ-UNT, Finca El Manantial, Cátedra de Silvicultura, ingeniero agrónomo Daniel Esteban García Paulucci, Profesor Asociado y encargado de Cátedra, [email protected]

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