Detuvieron a tres testigos en el juicio contra un joven que atropelló y mató a una embarazada

Se trata de dos policías que participaron del operativo y de uno de los acompañantes del único acusado

15 Dic 2017
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INMUTABLE. Jiménez escucha el relato de la madre de una adolescente que sufrió gravísimas secuelas. la gaceta / foto de franco vera

La detención de tres testigos por falso testimonio fue la novedad saliente de una nueva jornada del juicio contra Lucas Mariano Jiménez, quien está acusado de atropellar y matar a Nancy Ramírez, de 23 años, quien estaba embarazada; y de causar gravísimas lesiones a una adolescente de 14 años y herir a otros seis jóvenes. Los policías Carlos Sánchez y Pablo Gómez, junto a Augusto Argañaraz, que iba como acompañante de Jiménez, fueron alojados en la Alcaidía del Palacio, después de declarar.

Los pedidos por falso testimonio fueron formulados por el abogado querellante, Gustavo Carlino, que representa a Camila Ocaranza, y acompañado por el fiscal de Cámara, Carlos Saltor, y los defensores oficiales Silvio Maza Villalba y Marta Toledo.

“Todos quedaron detenidos por falso testimonio y puestos a disposición de la fiscalía de turno, para que evalúe los pasos a seguir. También se pidió el inicio de un sumario administrativo y que la situación sea puesta en conocimiento del jefe de la Policía”, explicó Carlino. Los policías Sánchez y Gómez participaron aquella trágica madrugada del operativo en avenida Kirchner al 1.500. Ninguno pudo aportar datos precisos sobre aquella secuencia.

Sánchez habría sido el primero en llegar al lugar y Gómez estaba a cargo de la sede policial a la que corresponde esa jurisdicción. “El Tribunal advirtió las groseras contradicciones en las que incurrieron y dispuso que fueran detenidos”, dijo Carlino.

El accidente ocurrió a las 4.45 del 24 de septiembre de 2013. Un grupo de personas caminaba por avenida Kirchner al 1.500, luego de haber asistido a un recital que Carlos “La Mona” Jiménez había dado en Tucumán Central. El Chevrolet Aveo que conducía Jiménez se fue hacia la vereda norte y se llevó por delante a ocho jóvenes. Su vehículo fue incendiado, poco después.

El momento de mayor emotividad de la jornada de produjo cuando la joven Ocaranza ingresó a la sala de juicio. “Fue una situación durísima. Queríamos que el tribunal constatara las secuelas físicas y psicológicas que debe sobrellevar mi defendida. Fue una declaración desgarradora al punto que fue necesario pasar a un cuarto intermedio para reponernos”, dijo el letrado.

Después declaró la madre de Camila, Miriam del Valle Toro. Momentos antes, había dialogado con LA GACETA. “Camila tuvo que empezar de cero después del accidente; es como si no tuviera un pasado. Todo esto significó un daño tremendo para su vida. Le truncó su futuro, ella en este momento no puede hacer una vida normal para una chica de su edad. Tiene que estar todo el tiempo conmigo, no puede estar sola, porque necesita mucha ayuda. Al tribunal le pido que el daño irreversible que le causaron a Camila, porque esta persona no tiene idea el dolor que causó. Él está muy tranquilo, cuando provocó una muerte”, contó.

El martes declarará como testigo un experto de Criminalística, luego llegarán los alegatos y no se descarta que haya sentencia al final de la jornada.

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