12 Mayo 2004 Seguir en 
"Estoy viva, y eso quiere decir que el Padre todavía me necesita aquí, en la Tierra...", expresó la hermana Berta Povalej -rectora del colegio La Merced-, quien ayer, a las 9.30, fue embestida por un motociclista cuando cruzaba la calle Las Heras, desde el colegio hacia la librería ubicada enfrente.
La religiosa y el conductor de la moto, Jorge Bautista Molina, de 38 años, sufrieron golpes, pero ninguno de gravedad. Povalej fue asistida en un sanatorio, mientras que Molina fue al hospital Padilla. Ambos fueron dados de alta poco después. "Cruzaba tranquila, pero cuando estaba a medio metro de la vereda, la moto me tiró. Me golpeé la frente con la cabeza del motociclista -que conducía sin casco- y se me hizo un hematoma. Mi brazo izquierdo dio en el hombro del hombre. El semáforo debe haber estado en rojo, porque si hubiesen venido autos, nos habrían pasado por encima", relató. Contó que fue socorrida por transeúntes, por personal del colegio y por un médico que pasaba.
La religiosa dijo que después del percance, llamó a tres empresas de emergencias. Dos respondieron: "no nos corresponde esa zona". En un tercer lugar le contestaron que no tenían móviles. "Me trasladaron en el auto de una profesora al sanatorio", relató la religiosa.
La religiosa y el conductor de la moto, Jorge Bautista Molina, de 38 años, sufrieron golpes, pero ninguno de gravedad. Povalej fue asistida en un sanatorio, mientras que Molina fue al hospital Padilla. Ambos fueron dados de alta poco después. "Cruzaba tranquila, pero cuando estaba a medio metro de la vereda, la moto me tiró. Me golpeé la frente con la cabeza del motociclista -que conducía sin casco- y se me hizo un hematoma. Mi brazo izquierdo dio en el hombro del hombre. El semáforo debe haber estado en rojo, porque si hubiesen venido autos, nos habrían pasado por encima", relató. Contó que fue socorrida por transeúntes, por personal del colegio y por un médico que pasaba.
La religiosa dijo que después del percance, llamó a tres empresas de emergencias. Dos respondieron: "no nos corresponde esa zona". En un tercer lugar le contestaron que no tenían móviles. "Me trasladaron en el auto de una profesora al sanatorio", relató la religiosa.





