12 Mayo 2004 Seguir en 
El barrio Las Flores, de Tafí Viejo, se estremeció ayer a la mañana con la noticia del brutal asesinato de una jovencita de 14 años, ocurrido en su casa. El principal sospechoso es, hasta ahora, el padrastro, quien ayer desapareció misteriosamente a las 7.15. La madre de la menor quedó aprehendida hasta que se aclare su situación.
Alrededor de las 9 de la mañana, Cira Cruz regresó a su humilde casa, ubicada en el Loteo Camacho (altura Constitución al 1.600), luego de haber dejado a sus otros cuatro hijos en la escuela Nº 40. En la habitación que compartía toda la familia encontró a su hija Lucrecia del Luján Cruz tendida en el piso.
La adolescente había sido estrangulada con un látigo con el que le habían dado dos vueltas alrededor del cuello. También presentaba un corte en la ceja izquierda y un fuerte golpe en el ojo del mismo lado. Además, tenía raspadas las piernas y los brazos, como si la hubieran arrastrado por el piso en su intento por huir de la habitación.
"Era una muy buena alumna y escribía de maravilla; le decían ?la poeta de la escuela?", comentó, sorprendida por la noticia, Estela Racedo de Postiglioni, ex maestra de la víctima y actual empleadora de Cira. La mujer agregó que jamás percibió signos de violencia familiar en Lucrecia ni en sus hermanitos, de 4, 7, 10 y 11 años.
Algunos vecinos, no obstante, recordaron que hace unos meses Cira Cruz salió a la calle con la cabeza cubierta con sangre, pidiendo auxilio porque su esposo la había golpeado.
Zona solitaria
La casa de la familia no tiene vecinos cerca, y está rodeada por matorrales, que abundan en el barrio. Los vecinos consultados aseguraron que la zona es una boca de lobo, y que la oscuridad y los pastizales sirven de refugio para malvivientes.
Antes de que Cira partiera con sus hijos hacia la escuela, su esposo, Eusebio Martín Gutiérrez, de 37 años, había salido diciendo que se iba a trabajar. El hombre, oriundo de Trancas, es cosechero del limón, y cumple sus tareas cerca de su casa. Pero cuando los policías -que fueron convocados por vecinos- llegaron a la vivienda, encontraron el bolso con la ropa y los elementos que lleva Gutiérrez a su trabajo, además de su gorra y su cantimplora. Más tarde, en la finca donde trabaja Gutiérrez les dijeron que ayer no se había presentado.
Lucrecia, según trascendió, habría estado embarazada de dos meses, y podría haber sufrido abusos sexuales.
Personal policial al mando de los comisarios Oscar Farfán y Juan Carlos Soria busca desde ayer a la mañana a Gutiérrez, ante la sospecha de que podría haber sido quien asesinó brutalmente a la adolescente.
Alrededor de las 9 de la mañana, Cira Cruz regresó a su humilde casa, ubicada en el Loteo Camacho (altura Constitución al 1.600), luego de haber dejado a sus otros cuatro hijos en la escuela Nº 40. En la habitación que compartía toda la familia encontró a su hija Lucrecia del Luján Cruz tendida en el piso.
La adolescente había sido estrangulada con un látigo con el que le habían dado dos vueltas alrededor del cuello. También presentaba un corte en la ceja izquierda y un fuerte golpe en el ojo del mismo lado. Además, tenía raspadas las piernas y los brazos, como si la hubieran arrastrado por el piso en su intento por huir de la habitación.
"Era una muy buena alumna y escribía de maravilla; le decían ?la poeta de la escuela?", comentó, sorprendida por la noticia, Estela Racedo de Postiglioni, ex maestra de la víctima y actual empleadora de Cira. La mujer agregó que jamás percibió signos de violencia familiar en Lucrecia ni en sus hermanitos, de 4, 7, 10 y 11 años.
Algunos vecinos, no obstante, recordaron que hace unos meses Cira Cruz salió a la calle con la cabeza cubierta con sangre, pidiendo auxilio porque su esposo la había golpeado.
Zona solitaria
La casa de la familia no tiene vecinos cerca, y está rodeada por matorrales, que abundan en el barrio. Los vecinos consultados aseguraron que la zona es una boca de lobo, y que la oscuridad y los pastizales sirven de refugio para malvivientes.
Antes de que Cira partiera con sus hijos hacia la escuela, su esposo, Eusebio Martín Gutiérrez, de 37 años, había salido diciendo que se iba a trabajar. El hombre, oriundo de Trancas, es cosechero del limón, y cumple sus tareas cerca de su casa. Pero cuando los policías -que fueron convocados por vecinos- llegaron a la vivienda, encontraron el bolso con la ropa y los elementos que lleva Gutiérrez a su trabajo, además de su gorra y su cantimplora. Más tarde, en la finca donde trabaja Gutiérrez les dijeron que ayer no se había presentado.
Lucrecia, según trascendió, habría estado embarazada de dos meses, y podría haber sufrido abusos sexuales.
Personal policial al mando de los comisarios Oscar Farfán y Juan Carlos Soria busca desde ayer a la mañana a Gutiérrez, ante la sospecha de que podría haber sido quien asesinó brutalmente a la adolescente.





