Fiestas de fin de año: Tiempos de balances, ojo con la balanza

Contrariamente a lo que se piensa, es posible mantener el peso y hasta bajarlo en esta época del año. Especialistas en nutrición y en obesidad brindan algunos consejos para evitar el descontrol en la mesa y, sobre todo, para comer rico y saludable.

09 Dic 2017
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Ya estamos en la recta final del año. Y las obligaciones, las fiestas y otros eventos sociales no terminan: están las reuniones con compañeros de trabajo para despedir el 2017, las juntadas con amigos (antiguos y actuales) y, como si fuera poco, nos esperan las cenas y almuerzos de Navidad y Año Nuevo.

Parece imposible ponerse como objetivo conservar la figura o bajar unos kilos en esta época del año. Seamos honestos: nada más placentero que las comidas de diciembre. Pero no te angusties. Si tenés en cuenta algunos tips podrás disfrutar el final de este año sin preocuparte de más por la dieta y sin sentir que tirás por la borda el esfuerzo realizado durante el año en el gimnasio.

Pablo Gallo Valverde, médico especialista en nutrición, cuenta que la pregunta del momento en su consultorio es: ¿podemos cuidarnos o bajar de peso en esta época? “A la gente le preocupa que después de este mes llegan las vacaciones y hay que mostrar el cuerpo. Ante la pregunta frecuente la respuesta es “sí”. Podemos cuidarnos en este período y en algunos casos hasta bajar de peso”, afirma Gallo Valverde, quien brinda algunos consejos para combinar festejos y elecciones saludables.

No llegar al evento con mucho hambre es clave. “Hay que mantener la organización de la comida en los distintos horarios del día. Es recomendable intentar consumir algún alimento cada tres horas para evitar la sensación de hambre”, recomienda.

Al saber que uno tiene un evento un error frecuente es no ingerir mucho durante el día y así poder “guardarse para la noche”, remarca Francisco Gelatti, especialista en obesidad. Y aconseja: “una buena opción es que antes de la comilona uno vaya haciendo pequeñas ingestas para no llegar con tanto hambre. Se puede optar por alimentos livianos, de baja densidad calórica, pero que dan mucha saciedad: una zanahoria o una galleta de arroz, por ejemplo”.

Para muchos es inevitable comer de todo en Nochebuena o Año Nuevo. “Entonces, hay que pensar bien qué poner en la mesa. Preferir alimentos naturales, poco procesados. En lugar de preparados con crema de leche usar queso ligth. Elegir muchas verduras y frutas y no tantos frutos secos y fiambres”, recomienda.

Otro tip que proporciona Gelatti es: “evitar el alcohol y las gaseosas desde el primer momento. Es aconsejable empezar con aguas o jugos”. Otro detalle que suma: se pueden planear actividades durante las reuniones, no olvidar que “más tiempo sentados en la mesa, más comemos”.

Incontrolable

Algunas personas se relajan demasiado porque sostienen que diciembre es un mes incontrolable. Y piensan: “después me pongo las pilas”. Sin embargo -dice Gallo Valverde- en esta época no hay que dejarse estar, ni abandonar todo lo que uno viene haciendo día a día. Es importante tener en cuenta que si uno mantiene la alimentación saludable en el día a día y hace ejercicio regularmente; comer una vez fuera de lo habitual no afecta el peso.

Hay una situación no menos preocupante, según advierte Gelatti. Diciembre es un mes que nos enfrenta a un extra de obligaciones, compromisos y tareas. Uno suele sentirse abatido y agotado, con la necesidad de querer hacer todo lo que no llegó a cumplir en el año. Y estos sentimientos suelen ser enemigos de las dietas. Al igual que los balances. “Muchas veces las personas hacen en estos momentos evaluaciones de cómo fue su año, de todo lo que no logró. Y es inevitable sentir algunas frustraciones y deprimirse... Sensaciones que nos llevan a comer de más. Por eso, los expertos en nutrición llamamos al fin de año: un peligroso tiempo de balances y no de balanza”.


las 7 claves
 
1- No te sientas mal
Si estás siguiendo algún plan alimentario para llegar con unos kilos menos al verano no te sientas mal ante una comida fuera de lo planeado. La sensación de frustración puede desanimarte y llevarte a seguir comiendo en exceso. 
2- No cambiés las rutinas
Lo ideal en esta época es no cambiar tus rutinas de ejercicio ni de alimentación. Intentá mantener los mismos horarios y porciones que comés. Cuando vayas a una fiesta, tu cuerpo sentirá la necesidad de comer menos. Si no tenés tanto tiempo para el gimnasio buscá hacer algo en horarios más flexibles. Lo importante es no dejar de moverse.
3- Medí las porciones
Si Navidad o Año Nuevo te toca en tu casa tratá de medir las porciones de acuerdo con la cantidad de invitados. Esto evitará que sobre comida para el famoso recalentado. Al día siguiente podrás retomar tu rutina habitual de alimentación.
 
4- Planificá bien el menú
A la hora de hablar de la comida de fin de año o Navidad -seas o no el anfitrión- se puede pensar bien cuál será el plato principal de la comida o cena y en base a eso balancear con las entradas y los postres. para que no todos los platos sean excesivamente calóricos. Elegí muchas opciones frías. 
5- Tomá jugos
En estas fechas es usual cambiar el agua por bebidas alcohólicas o gaseosas. Una buena opción es poner jugos naturales en la mesa para que no siempre el vaso esté lleno de bebidas muy calóricas. Otro dato: si brindaste y comiste mucho, tomá al menos dos vasos de agua antes de irte a dormir; eso ayudará mucho.
6- No hagás ayuno
Si desayunás y comés como de costumbre, por la noche comerás lo que tu cuerpo necesita. El ayuno genera un desequilibrio y síntomas de ansiedad, lo que te hará querer comer mucho más durante la noche.
7- No hagás tantos balances
Tratá de estar de buen humor y no suspender las cosas que te gustan hacer, ya sea bailar, salir a correr, pintar, andar en bici, etcétera. Es fundamental hacer un impasse y si los objetivos no se cumplieron este año, podremos pensarlos y planificarlos mejor para el próximo.

> Las 7 claves 

1- No te sientas mal
Si estás siguiendo algún plan alimentario para llegar con unos kilos menos al verano no te sientas mal ante una comida fuera de lo planeado. La sensación de frustración puede desanimarte y llevarte a seguir comiendo en exceso. 
2- No cambiés las rutinas
Lo ideal en esta época es no cambiar tus rutinas de ejercicio ni de alimentación. Intentá mantener los mismos horarios y porciones que comés. Cuando vayas a una fiesta, tu cuerpo sentirá la necesidad de comer menos. Si no tenés tanto tiempo para el gimnasio buscá hacer algo en horarios más flexibles. Lo importante es no dejar de moverse.
3- Medí las porciones
Si Navidad o Año Nuevo te toca en tu casa tratá de medir las porciones de acuerdo con la cantidad de invitados. Esto evitará que sobre comida para el famoso recalentado. Al día siguiente podrás retomar tu rutina habitual de alimentación.
 4- Planificá bien el menú
A la hora de hablar de la comida de fin de año o Navidad -seas o no el anfitrión- se puede pensar bien cuál será el plato principal de la comida o cena y en base a eso balancear con las entradas y los postres. para que no todos los platos sean excesivamente calóricos. Elegí muchas opciones frías. 
5- Tomá jugos
En estas fechas es usual cambiar el agua por bebidas alcohólicas o gaseosas. Una buena opción es poner jugos naturales en la mesa para que no siempre el vaso esté lleno de bebidas muy calóricas. Otro dato: si brindaste y comiste mucho, tomá al menos dos vasos de agua antes de irte a dormir; eso ayudará mucho.
6- No hagás ayuno
Si desayunás y comés como de costumbre, por la noche comerás lo que tu cuerpo necesita. El ayuno genera un desequilibrio y síntomas de ansiedad, lo que te hará querer comer mucho más durante la noche.
7- No hagás tantos balances
Tratá de estar de buen humor y no suspender las cosas que te gustan hacer, ya sea bailar, salir a correr, pintar, andar en bici, etcétera. Es fundamental hacer un impasse y si los objetivos no se cumplieron este año, podremos pensarlos y planificarlos mejor para el próximo.

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