Qué poder de compra tendrá el billete de $ 1.000

Según el economista Eduardo Robinson, el nuevo billete que el Banco Central pondrá en circulación el mes que viene equivale al poder adquisitivo que tenía el billete de $ 100 hacia fines de 2004.

26 Nov 2017
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Desde hace más de una década la economía argentina soporta un agudo proceso inflacionario, que no se reconocía ni desde las cifras del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), ni desde el propio diseño de la política económica para evitarla. La actual gestión decidió medir restablecer la credibilidad en las mediciones estadísticas, entre ellas la tasa de inflación, indica a DINERO el economista Eduardo Robinson. Desde enero de 1992 rige el actual signo monetario, el peso argentino.

El conjunto de billetes que empezaron a circular a comienzos de 1992, se mantuvo hasta mediados del año pasado cuando el Banco Central emitió el billete de $ 500, y hacia fines de 2016 el de $ 200.

En 1992, con 100 pesos se podían comprar 100 dólares. Por estos días, los 100 pesos pueden comprar sólo 5,6 dólares. Estas cifras dan una idea del proceso de desvalorización que ha sufrido la moneda local, en comparación con el dólar y en el poder adquisitivo de bienes y servicios internos, sostiene el experto consultado. Con 1000 pesos, se podrían comprar 56 dólares, es decir un poco más de la mitad que la mayor denominación que tuvo el peso argentino en enero de 1992.

Ahorro para el Central

¿Cuál es el objetivo de introducir en el circulante monetario billetes de mayor denominación?

Robinson explica que la gestión del presidente Mauricio Macri intenta reducir los costos de logística y facilitar el traslado de almacenamiento. Estas características en el mediano plazo serán relativas en la medida que continúen avanzando las transacciones por medios electrónicos y se reduzcan los niveles de informalidad de la economía, remarca.

¿Qué dice el Banco Central respecto del costo de emisión de los billetes?

El costo unitario de cada billete de $ 200 y de $ 500 es de aproximadamente $1,65, sostienen los técnicos de la autoridad monetaria nacional. Cada billete de $ 1.000 cuesta cerca de $ 1,90, mientras que el costo de los de $100 es de $1,47 por unidad. Por lo tanto, la fabricación de numerario para abastecer la demanda de circulante de alta denominación le insumirá al BCRA un gasto de impresión de $ 933 millones durante este año, gracias a la introducción de la nueva familia de billetes, puntualizaron hace algunos meses. Si lo hubiese hecho sólo con los viejos billetes de $ 100, el costo total incurrido hubiese sido de $ 3.491 millones. Por lo tanto, las nuevas denominaciones le permitirán ahorrar al Banco Central $ 2.558 millones este año, calcularon.

En los últimos 18 meses, de acuerdo con datos del Banco Central, se redujo del 93% al 70% la participación del billete de $ 100. Los nuevos billetes de $ 200 y $ 500 alcanzan el 25% del circulante monetario. Hay que tener en cuenta que la inflación acumulada desde la salida de la convertibilidad en enero de 2001 hasta estos días alcanza los 1.432%. Es claro el proceso de deterioro agudo que tuvo la moneda argentina. Con lo cual, en este contexto se explica que se multiplique por 10 veces en 25 años.

¿Cuáles son los beneficios de la puesta en circulación del billete de $ 1.000?

El beneficio más importante es que reduce los costos logísticos de emisión. Asimismo, facilitará los pagos de montos relevantes en efectivo, contribuirá a que haya más disponibilidad de efectivo en los cajeros automáticos que dado el proceso de bancarización de asalariados y beneficiarios de planes sociales resultan insuficientes, al menos para la ciudad de San Miguel de Tucumán, hecho que se evidencia en las largas colas que se forman en los primeros 15 días del mes.

En términos reales, sostiene Robinson, el poder de compra estimado para el nuevo billete de $ 1.000, equivale al poder de compra que tenía el billete de $100 hacia fines de 2004. Estos valores son un claro reflejo de la alarmante pérdida de poder adquisitivo que tuvo la moneda argentina. “La moneda, es la principal institución macroeconómica. El permanente deterioro que tuvo la moneda local, impide que haya un proceso de ahorro e inversión que contribuya al crecimiento económico”, finaliza el economista.

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