Sigue con pesadillas, pero al menos volvió a sonreír

23 Nov 2017 Por Marcelo Androetto
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DESEQUILIBRIO. El colombiano Santos Borré entró y le renovó el aire a River. telam

River lamió sus heridas con una victoria 2-0 sobre Unión en un Monumental lleno de nostalgia, aunque casi vacío de gente. Es que como una broma de mal gusto, los organizadores de la Superliga decidieron que el “Millonario” jugara su adelanto de la fecha 12 ante el “Tate” el mismo día que Lanús visitaba Porto Alegre, en busca de su sueño de Libertadores.

Y mientras el “Granate” se medía con Gremio, el equipo de Marcelo Gallardo logró esbozar una mínima sonrisa, pero sonrisa al fin: volvió a ganar en el torneo local tras seis fechas. El resultado fue generoso en relación a la prestación brindada por el local. En el primer tiempo, River tuvo una decena de aproximaciones, pero cero efectividad. Y más allá de los sofocones que pasó -Milton Casco juega todavía peor (si esto fuera posible) de lateral derecho que en la izquierdz y Javier Pinola protagonizó un blooper y lo salvó el palo del propio arco-, el ingresado Rafael Santos Borré estuvo donde tenía que estar para provocar el desequilibrio que River venía extrañando: primero para cabecear al gol una suerte de tijera de Scocco y luego para caerse en el área e impresionar a Patricio Lousteau, que compró el penal que luego, con jerarquía, Gonzalo Martínez ejecutó para sellar el 2-0 definitivo. La profundidad de Santos Borré y las respuestas superadoras que brindó Enrique Bologna en relación a los dos arqueros que lo anteceden fueron buenas noticias para un River traumatizado y con carencias múltiples. El equipo de Leonardo Madelón hubiera merecido algo más. Unión se paró ordenado del medio hacia atrás y buscó herir de contra. Sin embargo, le faltó “pimienta” y no pudo agregar sal en la herida de su rival que todavía tiene pesadillas con aquella noche del VAR. Se sabe, de las crisis, en el fútbol, se sale ganando. Y River ganó el partido de la depresión.

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