Cartas de lectores

06 Nov 2017

Rinoscopía

La corrupción y el narcotráfico, dos flagelos que azotan a las democracias modernas, tienen algo siniestro en común: matan. Con respecto a la corrupción, por lo sucedido solamente en la última década, nuestro país está en condiciones de dar cátedra en la materia, sobre cómo tomar el poder y aferrarse a él con el fin de saquear todos los recursos y salir (por ahora) impunes. Esa realidad es tierra fértil para que se asienten en ella las garras del narcotráfico, parafraseando el decir del inolvidable cantautor León Gieco, un monstruo grande que pisa fuerte. Este arrasa inexorablemente con todo lo que se le opone, favorecido por instituciones débiles, una justicia lenta o existente, condiciones de pobreza estructural. Figurativamente podemos considerar este flagelo con una moneda, la cual en una de sus caras presenta el combate contra el tráfico y el multimillonario negocio, para lo cual son atacados todos los poderes del Estado, ya sea corrompiéndolos con dinero o eliminando directamente cualquier resistencia con un baño de sangre. En este momento el infierno en la tierra se llama México. 2006, con la llegada al poder del presidente Calderón, inaugura el comienzo de la guerra a este flagelo la que fue continuada por su sucesor Peña Nieto. Al momento, la misma provocó unos 300.000 muertos, víctimas directas indirectas, entre ellas 20 periodistas, 7 en lo que va del año, estos últimos solamente por atreverse a denunciar al narco. En este contexto, la sola publicación de esta carta significaría el certificado de defunción para el suscripto y seguramente un artefacto explosivo en la puerta del diario para avisar que mejor no hablar de ciertos temas. Esta guerra ya casi igualó a las víctimas de 50 años de violencia paramilitar mezclada con narcotráfico de la historia colombiana. En este punto el gobierno provincial va perdiendo ampliamente la batalla contra transas, dealers, soldaditos y motochorros que preparan el terreno para la llegada de los grandes cárteles de la droga. La tragedia mexicana sólo es superada por las matanzas atroces en Siria, donde verdaderamente hay una guerra, y se entiende perfectamente cuando se observa que se encuentra al lado del mayor consumidor de drogas del mundo: Estados Unidos. Esto nos lleva a la otra cara de la moneda: la adicción. La misma es esencialmente “ democrática” a la par de devastadora, pues no discrimina sexo, edad, religión, ni condición social; cualquiera de nosotros puede caer en ella. Y atendiendo este punto, podemos calibrar la importancia de controlar a los funcionarios gobernantes si son adictos, lo cual los haría doblemente vulnerables en su condición de personas y como integrantes del Estado que tiene que resolver este drama. El artículo de LA GACETA del 21/7, referido a la obligación de estudios de adicción para todos los funcionarios públicos, revela la nula preocupación del actual gobierno provincial por aplicar la ley y de ocuparse de la adicción. A la par, no se entiende tampoco cómo la Corte Suprema de Justicia plantea que el estudio tiene que ser optativo; entonces, para colocarlos en un plano de igualdad con nuestros gobernantes, los ciudadanos de a pie podríamos pedir que los controles del alcoholemia también lo sean. Para terminar, un par de preguntas al respecto: recientemente un legislador fue detenido en un control de ruta con droga en su poder; se le concedió una licencia en sus funciones para tratarse de la adicción y ya está en funciones nuevamente; preguntamos: ¿Se curó totalmente? Y por cierto ¿Será el único funcionario en toda la planta estatal que sufre este problema, o habrá otros que todavía no quedaron al descubierto?

Ricardo Rearte

Congreso 395

Monteros


Azúcar versus edulcorantes

La Municipalidad de Córdoba va a llegar a la Corte nacional ante la demanda judicial planteada contra su “ordenanza antiazúcar”. Se puede llegar a un largo proceso. De allí que anteriores cartas al Director (14 y 23/10) planteaban que era preferible atacar en la cuestión de fondo por el aval que el Código Alimentario Argentino otorga a los edulcorantes sintéticos -sin ningún límite- y eso va en desmedro del consumo moderado del azúcar. El consumo de la mayoría de los edulcorantes sintéticos va creciendo en el país bajo el slogan de “cosa light”, tanto en bebidas como en productos alimenticios, pero nada se dice respecto de que en la obesidad priman las calorías de las bebidas alcohólicas y los productos alimenticios con altos contenidos grasos. Es más fácil demonizar al azúcar. Hace falta una campaña permanente en defensa del azúcar y educar a la población, por parte de los sectores productivos y el Gobierno. El azúcar es además un producto nutritivo. Los edulcorantes sintéticos no lo son. La OMS estima normal consumir diariamente unos 60 gr de azúcar, con lo cual dos cucharaditas en un café cordobés serán 10 gr. Lo notable es que en la medida impuesta por el Municipio de Córdoba nada dice respecto de los sobrecitos: muchos sostienen sustancias prohibidas en los países de avanzada, empezando por la sacarina. Argentina consume en promedio unos 40 kilos/azúcar/habitante/año (que para 43 millones de personas son el 1,72 millón de toneladas que requiere el mercado interno). Ello representa unos 110 gr/habitante/día, cifra nada alarmante. En la década 1980-90 Argentina, con 33 millones de habitantes, ya consumía unas 284.000 t equivalentes de azúcar con la sacarina a la cabeza, mientras que la fructosa del maíz que había comenzado a fabricarse en el país en 1984 representaba unas 135.000 t. La estadística da un salto y en 2008 el propio Centro Azucarero Argentino reconoce un consumo de 444.390 t equivalentes/azúcar en base a la sacarina, aspartame, ciclamatos y acesulfame de potasio y que sumados a unas 280.000 t equivalentes del jarabe de fructosa, completaba la nada despreciable cifra de 724.390 t de azúcar, es decir la mitad de la producción actual de Tucumán. Tema para pensarlo. Para 2010 la conocida consultora F.O.Licht Internacional ubicaba a la Argentina como quinto productor mundial del jarabe de fructosa de maíz con 320.000 t base seca. Siguiendo un buen trabajo del Idep con cifras más actualizadas al 2013, se observa un fuerte aumento en la importación de estos productos que en 2012 alcanzó un piso de casi 790.000 t equivalentes en azúcar y reflejadas en unos U$S 42-43 millones. Casi el valor de un ingenio mediado. Es decir que en solo cinco años se duplicó el consumo de edulcorantes, estando a la cabeza el aspartame y la sacarina. En ese trabajo del Idep se menciona la opinión del “Centro para la ciencia de interés público” de USA, donde se advierte “evitar” el consumo de esos productos artificiales. Felizmente, hoy existen edulcorantes naturales originados en vegetales y totalmente aptos para personas cuya salud lo necesita, y que ya se cultivan en Tucumán y el NOA para evitar esos productos sintéticos tan cuestionados últimamente.

Franco Augusto Fogliata

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Las medidas económicas

Me preocupan los anuncios del presidente Macri una semana después del triunfo electoral. Todas las medidas condicionan a la clase trabajadora y a nosotros, los jubilados. Los medios que responden al Gobierno nacional, con algarabía, anuncian las detenciones de ex funcionarios del gobierno anterior. Yo no intento con mis escritos defender a ningún corrupto, pero observo que actualmente hay hijos y entenados ¿Por qué a funcionarios vigentes, ya comprobada su participación en maniobras en contra del Estado nacional, no se los detiene? Las medidas económicas anunciadas fueron pautadas por el FMI. Después de casi dos años de gestión, recién se dan cuenta de que los índices que se aplican para el aumento a la clase pasiva no son correctos. No debemos olvidar que la Ley de Movilidad N° 26417, vigente desde 2009, trajo una suerte de alivio a la clase más desprotegida. El Gobierno entendió que los ingresos a las arcas del Estado podrían ser el elemento básico para medir el porcentual a aplicar para los aumentos a jubilaciones y pensiones, el 10 de noviembre de 2016. Se impuso que a partir de 2017, el aumento tendría que ser trimestral, y se tomarían los valores inflacionarios para 2018. Se estima una inflación del 22%, eso está presupuestado, pero se producirá una quita de alrededor del 10% en los ajustes de salarios. Debo finalizar esta carta porque escribir más, de nada nos servirá. Pero debo darle la razón al periodista Federico Türpe, cuando dice que cada gobierno que sucede a otro responsabiliza al anterior. Sabemos que las inversiones no llegan; hasta cuándo nos mentirán. Dudo que la Argentina sea competitiva como lo es en Asia, anulando sindicatos y explotando a niños. Hoy ya los tenemos y hay un firme propósito de ventilar causas de los dirigentes gremiales que no se entreguen a las pretensiones desmedidas del Gobierno mandante.

Carlos Drube

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Amar al prójimo

LA GACETA del 29/10, “Misa de hoy”: Segundo mandamiento. “Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Si así lo hicieras, sin duda no vejarás ni oprimirás”. “No explotarás a ninguno”, “tampoco serás usurero”. La actual y grave situación que sufren los más vulnerables es una flagrante ausencia del cumplimiento de aquel mandamiento. Si los CEO y sus seguidores no tienen capacidad y voluntad para amar, al menos que no falten el respeto a la condición humana. Javier Habib el 28/10 expresa: tomar del rico para darle al pobre no resuelve problemas. ¡Por favor! El asunto es que los CEO tomaron, toman y tomarán del pobre para darle el rico, ¡y vaya si solucionaron sus economías! Hasta “in aeternum”. Los CEO, copiando y mal a Néstor K., invitan a soñar y al mismo tiempo combaten a los soñadores (casos Milagro Sala y Santiago Maldonado). Instalan reformas. Palabra que para ellos significa: recortar, conculcar derechos sobre todo de trabajadores activos y pasivos. Un 20% de la clase media eligió a los CEO, quienes de un plumazo desaparecieron la Ley de Medios. Esperan hacer lo mismo con la ley que defiende a trabajadoras de casas particulares, otrora las “domésticas”. Se preguntan: ¿qué motivos hay para que esta gente goce de salarios justos, vacaciones, aguinaldo, salario familiar y obra social? ¡Habrase visto! Debemos recordar el sermón del cardenal Villalba el 24 de septiembre: “el que trabaja tiene derecho una justa remuneración de manera que el salario sea suficiente para el sustento del trabajador y su familia”. No todo está perdido, no es caso de Sergio Massa que se glorificaba diciendo: “soy el que bajó a la Cristina eterna”. Hoy el eterno es él. Pero el eterno perdedor. Estaba dentro de este cardumen que clama: “Cristina ya fue”. “Cristina no vuelve”. Son los mismos que políticamente no están, ni en la sala de espera para ir algún lugar. Pido a los que no quisieron darse un baño de humildad, que hagan lo que se les pide a los futbolistas de la selección Argentina: “jueguen en función de y para Messi”. Ustedes jueguen para Cristina y nos va a ir mejor. A los argentinos por supuesto. No olviden que ella nos dijo: “la patria es el otro” ¡qué similitud! con el mandamiento mencionado el comienzo de esta carta.

Hugo Vallejo

Manuel Estrada 3.850

San Miguel de Tucumán

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