La Ciudadela se preparó para una fiesta, pero faltó un invitado: el fútbol

04 Nov 2017
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AUNQUE GANE O PIERDA... La hinchada de San Martín volvió a colmar La Ciudadela pero no pudo celebrar la victoria. LA GACETA / FOTO DE hector peralta

El hincha colmó anoche La Ciudadela con la ilusión de que San Martín conseguiría, por fin, el tan esperado triunfo. El equipo había jugado bien en el partido anterior, ante Deportivo Morón, y parecía que comenzaría a remontar vuelo. Encima, un plus cabulero jugaba en favor del “Santo”: el jueves había cumplido 108 años, y desde que celebró su primer siglo de vida hasta ayer, San Martín sólo había perdido un encuentro cuando le tocó jugar durante la semana de su cumpleaños: el 2 de noviembre de 2015, 0-1 ante Gimnasia (Concepción del Uruguay). Luego, cosechó tres empates y tres triunfos.

Había, entonces, motivos para vestirse de fiesta, y la Ciudadela y los “cirujas” así lo hicieron. Una lluvia de fuegos artificiales, que pintaron el cielo de chispazos rojiblancos; las bombas de humo, de un rojo casi bordó; los bombos y las trompetas iluminadas con los cuales la hinchada interpretó, además de las canciones “de la cancha”, el Cumpleaños feliz.

Pero no. El cumpleaños no fue feliz. Al comenzar el entretiempo el “Santo” ya caía por 2 a 0, y los hinchas ni intentaban disimular su malhumor. “Disculpá. No quiero hablar. Lo único que puedo decirte es que San Martín va a cumplir infinitos años, va a ser eterno, más allá de lo que pase con un equipo puntual”, señalaba Ricardo Pagani.

“Yo pensaba que íbamos a ganar. Me imaginaba el triunfo como regalo de cumpleaños. Pero por cómo está jugando San Martín, no creo ni siquiera que empatemos”, decía Guillermina Apás ni bien el árbitro pitó el fin del primer tiempo. Y se quedó corta: el “Santo” no pudo al menos descontar el 0-2, con el cual se selló el partido.

Las fiestas de cumpleaños son eventos donde la gente mayormente está feliz, y la pasa bien. Casi siempre se oyen canciones, gritos, carcajadas. Por el contrario, en los velorios suelen verse rostros serios, y un bisbiseo apenas audible suena como un ruido. El aniversario que el “Santo” pretendió celebrar anoche se pareció más a este último evento.

La gente, que había llegado ilusionada y con una sonrisa, se retiró enojada y llena de dudas. Los hinchas, que habían preparado sus gargantas para enrojecerlas a gritos de gol, terminaron manifestándose entre silbidos y silencio.

El 2 de noviembre del año que viene San Martín cumplirá 109 años. El hincha “ciruja” quiere celebrarlo en Primera. ¿Se le dará?

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