Cartas de lectores

20 Oct 2017

El caso de la “Bomba tucumana”

Tengo 51 años de ejercicio de la medicina, y en esos años pude observar en casi todas las consultas, aparte de su afección, que los pacientes vienen con una carga emocional (miedo, angustia, bronca, desesperación, entre otras). Todas esas sensaciones casi siempre están presentes, desde la más pequeña e insignificante hasta casos en que el paciente viene con tanta carga que está por encima de lo que uno está acostumbrado a observar. Al extremo que, estas sensaciones, pueden llegar a pasar a primer plano en las consultas. Como consecuencia, pueden afectar la vida cotidiana, en especial si uno no hizo catarsis por esas emociones. En estos últimos días escuché tantos comentarios respecto de la cantante “La Bomba tucumana”, convocada al programa de Tinelli, que me puse a buscar en internet sobre lo que había dicho. Viendo y enterándome de los detalles y sus entrevistas, no tengo dudas de que su infancia no debe haber sido de lo mejor. Y que las vivencias que ella relata la marcaron tan profundamente que hasta hoy, después de 42 años, la siguen atormentando. Los televidentes vieron la forma cómo lo dijo, cuando repitió con tanta soberbia y un terrible brillo en su mirada: “odio a mi padre”. Esta expresión, que inspira miedo y lástima al mismo tiempo, no la favorece para nada. No puede odiar a alguien, si es creyente, y mucho menos a su padre, por más que haya dado motivos para ello. Debe saber que hasta Dios perdona. Ese odio en ella terminará por destruirla espiritualmente. Yo no quiero desvalorizar sus logros. Por lo contrario, valoro su esfuerzo y el éxito que tuvo y tiene. Pero me parece que está dando un mal ejemplo de comportamiento como persona humana, con pocos valores. Por eso me permito darle algunos consejos: tiene que buscar ayuda especializada. Tengo cuatro recomendaciones: que se aleje de la farándula temporariamente; que se abstenga de dar entrevistas; que haga tratamiento especializado y que consulte con un sacerdote hasta que desaparezca ese odio de su corazón. Por esto último fue muy criticada, ya que muchos están en desacuerdo con ella.

Gerardo Pérez Monjaras

Avenida Siria 1.774

San Miguel de Tucumán


Pintadas políticas

Quiero por este medio invitar a los que pintaron todos los espacios disponibles con sus leyendas proselitistas a que desde el lunes próximo se dediquen con el mismo entusiasmo a limpiar todo. Sería una pequeña prueba de civilidad.

Miguel Röhmer-Litzmann

Pasaje Magallanes 2.051

Yerba Buena


¿Sabemos a quién votar?

Y bien, ya en unos días tendremos que emitir el voto por aquel a quien, consideremos, es el mejor postulante para interpretar cabalmente y que luche por la concreción de nuestro íntimo deseo de vivir sin sobresaltos en un país administrado con decencia, honestidad, altruismo, sabiduría y patriotismo. Esta última cualidad, siendo clave y fundamental, no es fácil de encontrar y nunca lo fue. Lo prueban los sucesivos fracasos a lo largo de 200 años de existencia errática e incomprensible para el resto de la humanidad. Ahora tenemos una nueva oportunidad de seleccionar esos paladines. Pero ¿estamos realmente capacitados para esto? ¿Sabemos distinguir una persona sincera de una falsa? ¿Un honesto de un delincuente? ¿Un malvado de un hombre de bien? La antigua técnica de escudriñar aspectos físicos, tales como la mirada, gestos espontáneos, vocabulario, reacciones, presencia física, etcétera, ya no es suficiente. Por ello hemos terminado encumbrando a personajes nefastos que echan raíces, y aún más, incorporan bandadas de acólitos de igual pelaje. Es innecesario citar ejemplos. Si agregamos a esto el constante avance del deterioro moral y ético que sobrevuela el país como hambrientos caranchos, arruinando el sano crecimiento intelectual de nuestros jóvenes, podemos confirmar que realmente cada oportunidad de votación que se nos brinda (a Dios gracias), lejos de ser una fiesta cívica (como la llaman los vencedores), es para los amantes del bien un crucigrama o rompecabezas de difícil resolución.

Darío Albornoz

Bolívar 1.267

San Miguel de Tucumán


Debate político

El programa Panorama Tucumano puso en el aire un debate político entre los candidatos a diputados de los partidos que irán a votación el domingo. Como ciudadano tucumano siento mucha vergüenza porque ninguno expuso una propuesta seria; sólo chicanas, “trapitos al sol” entre ellos y alguna discusión entre medio. Por supuesto que lo presentado no fue un debate político, simplemente la realidad que hoy sufre nuestro país. No hace mucho tiempo leí una carta en LA GACETA donde el autor decía que no hay mejor negocio en la Argentina que ser político. La verdad es que tiene mucha razón, si no que lo digan los actores que siempre son los mismos.

Jacinto Barrionuevo

[email protected]


Trabajos por orden de EDET

Hace más de dos meses operarios en nombre de EDET colocaron una columna en la vereda de mi domicilio, en calle San Martín al 500 de Yerba Buena, y dejaron toda la tierra formando un montículo sobre las baldosas, con la promesa de que la retirarían junto con una columna que ya estaba y que reemplazaron con la nueva. Cuando regresaron por otras tareas, reclamé por el retiro de la tierra y la respuesta fue que en unos días pasarían a retirarla. En poco tiempo ya comienzan las lluvias. Debo suponer que todo se transformará en un barro y nadie se hará responsable de los inconvenientes que esto ocasiona.

Graciela Flores

San Martín 550

Yerba Buena


Sin una gota de agua

No tengo agua en mi casa desde hace 15 días. Realicé el reclamo verbal muchas veces. Por el problema de este irregular servicio, tengo también hecho un reclamo a través de una nota en febrero de 2015 y un reclamo ante el ente regulador el mismo mes. Únicamente teníamos agua de 4 a 6 de la mañana y en un caño que está en la entrada de la casa. No podemos llenar el tanque del techo. Hasta la mochila del baño no se carga. Vivo con mi señora, somos personas mayores (77 años) y no podemos cargar agua cada vez que vamos al baño. Hace más de una semana el servicio empeoró. Ya no hay agua las 24 horas. Y estamos cansados de este tema. Estoy al día en las facturas que pagamos religiosamente y es vergonzoso lo que pasamos a pesaR de cumplir con la SAT. Por no poder acudir otra vez para hacer el reclamo, fue mi hija y le dieron un formulario para llenar y presentar. Si no pagamos, toman acciones legales. ¿Hasta cuándo tendremos que pasar por este atropello?

José Eduardo Bechara

Raul Colombres 230

San Miguel de Tucumán


Dañan árbol único en el mundo

Pareciera que depredar los árboles no es sólo costumbre tucumana, sino que lamentablemente lo es también argentina. Visitando Cafayate, algo que hago con suma frecuencia desde hace años -tiene para mi un encanto particular- me encontré con una sorpresa poco agradable y hasta dolorosa. Alguien me había comentado que en la plaza había dos ejemplares de un árbol único en el mundo: el “Gingko Biloba”. Además se me informó que, hace ya bastante tiempo, había sido donado por el embajador de Japón, de donde es originaria esta especie. Constituye uno de los mejores ejemplos de “relicto o fósil viviente”. Así como lo leen. Es un fósil -como los dinosaurios- y es de la época del jurásico. También le llaman el “árbol de los veinte escudos”. Este nombre se debe al precio que pagó un aficcionado parisino a un horticultor inglés por la compra de cinco “gingkos”, al precio de cuarenta escudos cada uno. Es el único ejemplar que sobrevivió a la bomba atómica de Hiroshima y Nagasaki; además único en el mundo, sin parientes vivos. Tiene grandes poderes medicinales. Tanto es así, que la industria farmacéutica ya ha elaborado medicamentos en base a sus propiedades. Es excelente para la memoria, la circulación y para potenciar la capacidad mental. Lucha contra el envejecimiento cerebral. Se lo debe tomar bajo prescripción médica, como todo medicamento, por más inocuo que sea. Volviendo al tema de los dos ejemplares de la plaza de Cafayate, cuando voy a verlos, con sumo dolor compruebo que los habían aserrado un poco más arriba de la base. Confundida, me senté en un banco a pensar en esa acción que constituía un crimen de “lesa vida vegetal”, lo que se puede llamar un “arboricidio”, como lo define un amigo mío. Volví al lugar donde estaban los restos de los árboles, que emergían de la tierra como dos dolorosos muñones. Con suma alegría comprobé que del tronco de uno de ellos, está brotando un pequeño retoño. Ojalá las autoridades competentes -sean salteñas o cafayateñas- preserven ese nuevo “Gingko Biloba” que generosamente volvió a nacer, a pesar de la crueldad con que fue sacrificado. Es realmente un tesoro único y un orgullo tener un ejemplar de esa especie, cuyo origen se pierde en la noche de los tiempos.

Silvia Neme de Mejail

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Los “autopsistas”

Es un cliché, casi un lugar común, escuchar especialmente a políticos y también a politólogos, expertos de todo tipo, periodistas especializados y no tanto, etcétera, hacer una descripción minuciosa de cada hecho y acontecer de carácter político, económico, social y hasta delictual del presente, pasado y futuro; podría decirse que es el comportamiento de un avezado “autopsista” ante un occiso. El número de opinólogos que sin manifestarlo expresamente dicen tener la verdad, muchos de ellos –pruebas mediante– careciendo totalmente de autoridad moral así como de capacidad de gestión, expertos únicamente en la construcción de enemigos, disminuye drásticamente cuando el consumidor de información –que se supone gente común no especializada– inquiere por o las causas de lo sucedido; y aún es mayor la cantidad de los que se borran hasta desaparecer de los escenarios serios, cuando por deber ético y republicano deben dar respuestas y propuestas para cada situación acerca de qué hacer, cómo hacer, cuándo hacer, con qué recursos se dispondrá y quiénes llevarán a cabo el cometido. En el fondo, el tema de los “autopsistas” mediáticos, es un problema que tiene que ver con el fanatismo y la ausencia de valores morales así como de honestidad intelectual. Es más, han emergido unos cuantos autoconsiderados políticos y así son tomados por sus acólitos, que sacan lo peor de la condición humana.

Mario Alberto Ricci

Pasaje Thames 4.472

San Miguel de Tucumán

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