Cartas de lectores

10 Oct 2017

Vergüenza ajena

Al leer en LA GACETA (7/10) el título “Clientelismo” y ver las acusaciones que se reparten el oficialismo y la oposición, sentí vergüenza ajena, estupor y profundo rechazo a lo que leía. Por un lado enterarme del aberrante gasto de $ 22 millones, denunciado por el funcionario municipal Berarducci, en que incurrió el Gobierno provincial para realizar el Festival de la Luna. Por otro lado, este funcionario, suelto de cuerpo, justifica la denigrante acción de entregar dinero a familias necesitadas. Digo denigrante pues lejos de fomentar el trabajo, de incentivar a agudizar el ingenio y realizar tareas para valerse por ellos mismos, o bien entregarles herramientas para la búsqueda mínimamente de una changuita, recurre a la entrega de dinero. Todo esto me causa repulsión, también al recordar que junto con vecinos de distintos asentamientos recurrimos a la venta de rifas, a la cría de gallinas para la venta, entre otras actividades, para dotarlos de un baño digno. ¿Sabrán el gobernador Manzur y el señor Berarducci la enorme cantidad de familias que hay, que poseen letrinas? Los invito a que recorramos juntos distintos barrios de nuestra provincia y se bañen de realidad, ya que, por sus actitudes, existe un Tucumán profundo que ellos desconocen u olvidaron.

Marcelo Maza

Constitución 1.600

Tafí Viejo


Olvido de una fecha histórica

El domingo 8 del corriente se cumplieron 203 años desde que el director supremo del Estado, doctor Gervasio Antonio de Posadas, a pedido del general doctor Manuel Belgrano y como homenaje al coraje del pueblo tucumano en la Batalla de Tucumán y a su adhesión desde el primer momento a la Revolución de Mayo, procedió a crear la provincia de Tucumán desvinculándola del gobierno establecido en Salta desde los tiempos coloniales. Salvo la nota de la sección “Un día como hoy”, ninguna autoridad o institución se dio por enterada del que debería haber sido un día importante en las actividades públicas y culturales de nuestra amada Provincia. Como dijo el presidente Nicolás Avellaneda: “los pueblos que olvidan sus tradiciones pierden la conciencia de sus propios destinos”.

Alfredo Fagalde Nougués

España 3.017

San Miguel de Tucumán


La comisaría del pueblo

El Panorama Tucumano (7/10) con el título “La insuficiente teoría del infiltrado”, en el detalle del texto, el periodista Roberto Delgado hace mención al estado en que están algunas comisarías del interior. En mi carta quiero explicar cómo se encuentra el local policial de San Pablo, pero es necesario conocer algo de historia de este calamitoso edificio. Fue construido con fondos del Primer Plan Quinquenal; fue ideado por un legislador foráneo llamado Délfor Gallo, venido desde Pergamino, provincia de Buenos Aires. La construcción de esto que fue un Centro Cívico, permitió que se erigiera también una nueva escuela primaria, con dos turnos, y que se erradicaran los corrales de animales mulares, equinos y vacunos del ex ingenio San Pablo. Entonces eran obras de envergadura y se las construyó en poco tiempo. Hoy ese edificio no cuenta con un baño en condiciones. En la puerta del local hay un cartel que dice “baño clausurado” -en ese destacamento hay un alto porcentaje de personal femenino-, y se sabe que la comisaría carece de calabozos. Cuando esporádicamente se realiza una detención, estos son trasladados a las dependencias de El Manantial, Lules y también de Famaillá. En el lado norte del edificio, hay una gran cantidad de vehículos siniestrados -autos, camionetas, motocicletas-, algunos desguazados, todo a la vista de los turistas o visitantes que pasan por el lugar. En estos tiempos es necesaria la remodelación de este edificio público de vital importancia para la administración del orden en la localidad. Queremos ver ese progreso en beneficio de todos los vecinos.

Carlos Drube

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Colón, la otra historia

Algunos historiógrafos proponen una nueva interpretación del pasado colonial, resucitando antiguos documentos y revisando mucho de lo que viene repitiendo, casi por inercia, durante siglos. Salvador de Madariaga, entre otros colonistas contemporáneos, sostiene la tesis de que si bien Colón era genovés de nacimiento y profesaba -al menos en apariencia- un ferviente catolicismo, descendía de una familia sefaradita (hebreo-española) que se radicó en Génova a fines del siglo XIV, luego de las terribles persecusiones religiosas que tuvieron lugar en la península en 1391. Algunas pruebas: 1) es llamativo que el propio hijo del descubridor, Fernando, declara en su “Historia del Almirante”, que no halló trazas de la familia Colombo en Génova más allá de Giuseppe, abuelo de Colón. Cabe preguntarse entonces: ¿de dónde venían los Colombos? 2) Un siglo después, cuando Cristóbal se radica en España, cambia el apellido Colombo por Colón, “restituyéndose el vocablo antiguo de la familia”, dice el padre Las Casas (“Historia de las Indias”). 3) Es notable, asimismo, la gran incidencia en esa época del apellido Colón entre los judíos de Cataluña, sur de Francia y Norte de Italia (Mantua). 4) Igualmente llamativo es que nuestro héroe, como genovés, no dejó una sola línea escrita en italiano, ni siquiera en sus cartas dirigidas a su hermano Bartolomé, tan italiano como él. En cambio sí lo hacía en castellano mucho antes de radicarse en Castilla; rasgo éste muy común entre los sefaraditas que conservan siempre su idioma ancestral. 5) Los principales protectores de Colón en la Corte eran casi todos conversos, así como su segunda esposa doña Beatriz Enríquez, la madre de Fernando. 6) La mayoría de los tripulantes de las naves eran “judaizantes” sacados de las mazmorras de la inquisición. 7) Las naves, que no llevaban sacerdotes a bordo, estaban listas para partir el día 2 de agosto de 1492, pero ese era entre los hebreos un día de duelo y ayuno (destrucción del templo). Zarparon al día siguiente, el 3 de agosto, “media hora antes de rayar el alba”... Colón era hombre de mucha fe, gran conocedor de la biblia hebrea. De la relación del cuarto viaje extractamos parte del sueño que, según refiere, le aconteció el 7 de julio de 1503, estando naúfrago en Jamaica: “cansado -escribe- me adormecí gimiendo. Una voz muy piadosa oí diciendo: ¡Oh tardo en creer y en servir a tu Dios. Dios de todos! Desque naciste Él tuvo en ti en alto grado... Las Indias, tan ricas, te la dio por tuyas. De la mar océana, que estaba cerrada con cadenas tan fuertes te dio las llaves. ¿Qué hizo el más alto pueblo de Israel cuando le sacó de Egipto? ¿O por David que de pastor hizo rey en Judea? Tu vejez no impedirá cosa grande: Abraham pasaba de 100 años cuando engendró a Isaac. ¿Acaso Sara era moza?... Todo lo que Él promete cumple con acrecentamiento. No temas, confía, estas tribulaciones están escritas en piedra mármol, y no sin causa”. La historia, como se ve, habla por si misma. Ya en el siglo XIX, Heinrich Heine, refiriéndose al descubridor, escribía estos sugestivos versos: “Su padre llamose Abraham/y a todos los héroes yo lo prefiero.../El no podía liberarnos/de este terrestre destierro,/pero ensanchonos la cárcel,/las cadenas extendiendo”.

Arturo Garvich

Las Heras 632

San Miguel de Tucumán


Baños públicos y refugios

Agradezco la oportunidad de llegar a través de esta sección a nuestros gobernantes, para preguntarles: al gobernador Manzur: ¿Por qué las oficinas públicas de la Dirección General de Rentas, el Registro Inmobiliario y la Dirección de Catastro, entre las más requeridas por la población, no cuentan con baños públicos para los contribuyentes que pagamos, con los impuestos, los gastos de mantenimiento de esas dependencias? Al señor intendente Campero: ¿Por qué no existen carteles indicadores con los nombres de las calles de Yerba Buena? ¿Porqué no tenemos los usuarios del servicio público de transporte refugios -para el sol y las lluvias- en las paradas de colectivos? A ambas autoridades: ¿Por qué no realizan las tareas de limpieza de la basura, las malezas y todo tipo de residuos en el canal paralelo al Camino del Perú? ¿Estamos esperando nuevas tragedias en el verano? Estas simples preguntas servirán de recordatorio a las autoridades que elegimos y administran hoy el erario.

Elías Kusevitzky

Perú 784

Yerba Buena


Malos olores

El sábado pasado, en la zona este de la provincia (Alderetes, Banda del Río Salí y parte de San Miguel), en horas de la tarde-noche, el ambiente era irrespirable. Las redes sociales explotaron con las publicaciones sobre este fenómeno que atormenta continuamente a los vecinos de la zona, que deben encerrarse porque no aguantan el olor putrefacto que, además, produjo en algunas personas ardor en las vías respiratorias. Suponemos cuál es el origen de esos malos olores: se sigue tirando vinaza por parte de los industriales azucareros a campos y lagunas de sacrificio, los que se inundan y vuelcan esos desechos a los ríos. El sentido común nos dice que resulta casi imposible que se puedan contener los miles de litros de vinaza del proceso industrial, ya que los lugares de sacrificio se saturan. La vinaza es material orgánico que se pudre a cielo abierto, y la intensidad de sus olores se siente según la dirección del viento. Ahora bien; ¿siempre tendremos esos malos olores?

Pedro Martínez

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