Benedetto sintió la presión a la hora de definir

07 Oct 2017
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OTRA REALIDAD. Al goleador le faltó la confianza que muestra en Boca. Reuters

Primero las críticas apuntaron a Gonzalo Higuaín. Después los dardos tenían como destinatario a Sergio “Kun” Agüero. La apuesta de Jorge Sampaoli por Mauro Icardi no resultó como el entrenador esperaba. La falta del gol del seleccionado nacional, que en las Eliminatorias marcó sólo 16 en 17 encuentros, y la necesidad de ganarle a Perú para no poner en riesgo la clasificación a Rusia 2018 generó el clamor popular reclamando la presencia de Darío Benedetto. El gran momento del delantero de Boca, goleador del fútbol argentino en la temporada anterior y máximo artillero en la Superliga, sumado al escenario, La Bombonera, resultaba la combinación perfecta para terminar con tremenda sequía goleadora. Pero el resultado no fue el deseado. Lejos de mostrar su habitual poder de definición se contagió de sus antecededores: tuvo tres chances, de esas que en su club no perdona, pero no pudo quebrar la resistencia del arquero peruano Pedro Gallese.

“A Darío lo conozco mucho. Jugamos junto en Gimnasia y Esgrima de Jujuy. Sería lamentable salir a ‘matarlo’ por un partido. Es cierto que no pudo convertir, pero cuando a la presión se le agrega la falta de juego asociado no es fácil para el ‘9’ definir tranquilo. Esa paz y confianza que tiene en Boca no la encontró en la Selección”, comentó Gustavo Balvorín, uno de los delanteros con mayor experiencia en esta parte del país que actualmente juega en el Federal A para Juventud Antoniana.

Lucas Chacana, ex San Martín de Tucumán que está jugando en Tigre, también defendió a Benedetto. “No me parece que haya jugado mal ante Perú. Hay que tener en cuenta el contexto del partido, la necesidad de nuestra Selección y la presión que tuvo el equipo. La figura fue el arquero de ellos y eso refleja que las chances se generaron. De todos modos hay una realidad: no es lo mismo jugar en tu equipo que hacerlo en la Selección”.

Lo cierto es que Benedetto, que en Boca hizo goles de todo tipo -de cabeza, de taco, rematando desde fuera del área o definiendo a centímetros del arco- no aprovechó las chances que tuvo cuando la Selección necesitaba sus goles. Él, que en más de una ocasión salvó a Boca con alguna inspiración individual, se convirtió en otra víctima de la maldición que persigue a los “9” de la “Albiceleste”.

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