Rita Charon: “Las relaciones médico-paciente se deformaron”

La directora del Programa de Medicina Narrativa de la Universidad de Columbia es una de las mayores especialistas en comunicación entre médicos y pacientes a nivel global. Aquí cuenta de qué “habla” una enfermedad y cómo se entorpece el diálogo necesario entre el enfermo y el profesional. “No todos los médicos tienen la disposición moral y emocional para relacionarse con sus pacientes”, revela

08 Oct 2017
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Por Denise León - Para LA GACETA - Tucumán

- En su libro usted afirma que se ha producido un daño crónico en las relaciones entre médico y paciente. Incluso da un paso más cuando insiste en que son relaciones “hambreadas” de tiempo, dignidad y cuidado. ¿Podría desarrollar a esta idea?

- Las relaciones médico-paciente se fueron deformando por los cambios en las obras sociales, las regulaciones federales, la codicia de los hospitales, la superespecialización de los médicos, y la indiferencia ante el sufrimiento del paciente. Esta relación realmente necesita tiempo para desarrollarse, y cada consulta debería durar más de 8 o 12 minutos para que el paciente pueda decir lo que está pensando y sintiendo y para que el médico pueda escucharlo de manera efectiva y con atención. Las razones de que esto suceda de otro modo son bastante evidentes: los intereses corporativos. Las obras sociales, las industrias farmacéuticas que desarrollan dispositivos y maquinarias, los sistemas hospitalarios, todos tienen interés en acortar el encuentro médico-paciente por razones económicas. Cuanto más corta sea la visita, más prescripciones de medicamentos e indicaciones de estudios y de exámenes se piden. Por último, no todos los médicos tienen la disposición moral y emocional para relacionarse con sus pacientes enfermos o cercanos a la muerte, y buscan distintos modos de protegerse de un contacto verdadero.

- Sabemos que no todos los enfermos tratados se curan ¿En qué consiste para usted el gesto terapéutico?

- Un médico siempre puede hacer algo valioso por su paciente. Incluso el día de su muerte. Actualmente la mayor parte de la atención médica se dedica a las personas con enfermedades crónicas: una insuficiencia cardíaca o un cáncer de ovarios no se curarán, pero los pacientes que los padecen pueden ser acompañados a través de su enfermedad por un médico que no sólo ayuda a iluminar el camino o los significados de esta experiencia sino que también sigue reconociendo a sus pacientes por lo que él o ella son.

- Muchas veces los enfermos han sido tratados no como los sujetos de su enfermedad sino como objetos. ¿Por qué cree usted que se genera esta situación?

- La formación y el entrenamiento que reciben lleva a que, en el caso de algunos profesionales en el ámbito de la medicina, la enfermedad eclipse a la persona.

- Georges Canguilhem nota que en la mayoría de los casos, para un enfermo, vivir su enfermedad es hablar u oír hablar de ella. En este sentido ¿Cómo definiría usted la medicina narrativa?

- La medicina narrativa es una práctica clínica fortalecida por el conocimiento que ortorga saber lidiar con las historias, con los relatos. Un médico clínico capacitado narrativamente reconoce, absorbe, interpreta y actúa en beneficio de su paciente movido (y conmovido) por el poder de los relatos de la enfermedad.

- Circula la expresión “arte médico” ¿Qué puede tomar la medicina de otras artes, de otras prácticas culturales?

- Creo que la medicina puede tomar de otras prácticas el poder de la atención. También la apertura de la belleza, la curiosidad, la creatividad, la imaginación. Y, por supuesto, la capacidad de salir de nosotros mismos convocados por un proceso que va desde una obra, una obra de arte, es decir, la obra de una persona, a la persona misma.

- ¿Consumir literatura puede afectar la práctica médica?

- Una lectura atenta ayuda a quien lee a notar las cosas y el mundo, a no menospreciar los detalles, a aprender y a formarse a partir de lo que lee.

- Muchas veces se dice que la salud es “silenciosa”. ¿De qué cosas cree usted que “habla” la enfermedad?

- Creo que las enfermedades nos hablan de desgracias o pérdidas, del dolor y el sufrimiento. Incluso involucran el miedo, la culpa, la vergüenza, todo eso que nos estremece. Claramente, estos son asuntos sobre los que, en general, no queremos escuchar.

© LA GACETA

PERFIL

Rita Charon (1949, Providence, Rhode Island) es médica, profesora de medicina clínica y directora del Programa de Medicina Narrativa en la Universidad de Columbia. Ejerce la medicina desde 1981 y se doctoró en Literatura Inglesa en la Universidad de Columbia con una tesis sobre la obra tardía de Henry James. Recibió, entre otras distinciones, las becas Guggenheim y Rockefeller y los premios de la Asociación Americana de Colegios Médicos y el de la Sociedad de Medicina Interna General.

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