Martín Sivak, sobre “El salto de papá”: "fue desgarrador escribir este libro"

El escritor se refirió al libro más leído del momento.

05 Oct 2017
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EN EL OFICIO. Martín Sivak empezó a ejercer el periodismo a los 18 años; es editor y docente universitario. Telam.


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de evo morales al grupo clarín
Martín Sivak es docente universitario, editor y escribe para diarios y revistas de argentina y del exterior. Publicó “El asesinato de Juan José Torres” (1997), “Jefazo: retrato íntimo de Evo Morales” (2008); “Clarín: el gran diario argentino” y “Clarín: la era Magnetto”.


Hubo un tiempo en que tenía miedo a volar. Eso fue después de dos viajes en los que padeció algunos contratiempos en el aire. El primero ocurrió en 1998, durante un vuelo de Bogotá a Buenos Aires. Martín Sivak estaba en el baño cuando la aeronave entró en una zona de turbulencias y el movimiento brusco le hizo golpear la cabeza contra el techo, con tanta mala suerte que le produjo una herida cortante. El segundo hecho sucedió cuatro años después, en 2002, mientras estaba en la selva Lacandona, en el sur de México. Había viajado para realizar un documental con Sean Langan, un inglés que cubrió la guerra de Afganistán y Pakistán. Aquella vez esperaban entrevistar al subcomandante Marcos, líder de ejército zapatista. Aguardaban las señales para que los pasaran a buscar, pero a los cuatro días de no tener respuestas dejaron el lugar para viajar a San Cristóbal de Las Casas. Era un pequeño avión en el que iban los tres: el piloto, el corresponsal inglés y el propio Sivak. Todavía recuerda aquel extraño viaje. “El piloto estaba borracho; había tomado toda la noche y se percibía el hedor en su cuerpo -recordó Sivak-; él decía que no tenía la culpa, porque sólo a nosotros se nos había ocurrido pedir un avión para volar un domingo a la mañana”.

Sivak recuerda que el avión temblaba por dentro y sintió tanto miedo que se pasó todo el viaje mordiendo una bufanda. “Me comía la bufanda a mordiscones -detalló-, mientras el inglés, que estaba acostumbrado al peligro, se dedicó a grabar con su cámara mi cara de susto y se reía todo el tiempo”. Después de aquellos viajes fue olvidándose de los trastornos hasta que, hoy en día, no padece al subir a un avión. Tanto es así que el viaje desde Buenos Aires a Tucumán lo hizo por vía aérea.

El escritor, nacido en Buenos Aires en 1975, presentó su libro “El salto de papá”, obra de tanto éxito que está a punto de publicarse la cuarta edición. El libro, que está primero en el ranking nacional de no ficción, trata sobre su padre, Jorge Sivak, que fue militante comunista, banquero, guerrillero urbano, abogado de presos políticos, sufrió el secuestro y asesinato de su hermano mayor y se suicidó el 5 de diciembre de 1990, cuando se declaró la quiebra de su empresa.

- ¿Cómo vivís esta etapa en la que, a partir del libro, la figura de tu padre está más presente?

- Siempre estuvo muy presente. Mi sueño de chico era jugar al fútbol en la primera de Platense. Era muy lector de la revista El Gráfico. No tenía condiciones para el fútbol, pero en la revista hacían entrevistas a los futbolistas en las que les preguntaban “¿tu película favorita, una persona en tu vida?” y yo sabía que iba a contestar “mi papá”; él vivía y yo tenía una relación muy especial con él.

- La muerte de tu padre, las circunstancias de esa muerte, ese salto al vacío, ¿cuánto cambió tu vida?

- Muchísimo. Obviamente que las circunstancias de su muerte cambiaron radicalmente mi vida. Al principio usaba la ropa de mi papá, sus sacos, me dejé la barba, yo tenía 15 años, y tenía como una obsesión en resguardar su nombre; teníamos un palco en la cancha de Independiente (en Avellaneda) y quería que el palco llevara su nombre, como un tributo, y después con el tiempo dejé de tener esa relación, como una cosa de distancia.

- En el libro hay momentos de mucha distancia y otros de cercanía con él.

- La escritura y la reescritura me ayudaron a encontrar ese punto; la distancia se construye con el tiempo. Empecé a escribirlo cuando vivía fuera de Argentina y eso me ayudó mucho. Viví cinco años afuera y cada vez que volvía a Buenos Aires, eran más dolorosos los recuerdos. Después de 2010, cuando empecé a escribir lo integré más a mi vida, pasaba por ciertos lugares donde él había estado como una especie de reincorporación de mi padre a mi vida y el libro cierra eso.

- Con todo lo que eso implica, ¿lo sufriste al escribirlo?

- Un montón. Este libro fue desgarrador escribirlo. Tuve momentos en que me reí a las carcajadas, supuestamente está mal visto que uno escriba con bronca, pero yo escribí con bronca este libro, bronca con gente que se portó muy mal con mi papá; de modo que este libro atravesó todos los estados que uno puede atravesar.

- El lector lo percibe desde el primer capítulo, se perciben todos esos estados...

- No quería disimularlo. No quería hacer de esto una especie de regodeo en la tragedia, en la muerte, porque también me da un poco de vergüenza, que un grandulón de 40 años sigue hablando del papá, pero hubo momentos en el borde y por eso me costó mucho terminar el libro. Fue un proceso larguísimo. Los últimos seis o siete meses me decía a mi mismo: lo tengo que terminar y no encontraba el final, hasta que lo encontré de manera inesperada, que fue por un conflicto que teníamos con el cementerio y lo pude resolver.

- También era necesario para vos escribir, terminar y publicar el libro, ¿como una cuestión de cerrar el duelo?

-Sí. Soy periodista desde los 18 años y, para mí, siempre está el hecho de escribir, contar historias es lo más obvio del oficio, y para mí esto siempre fue una gran historia. Lo que nunca pensé, hasta que me puse a escribir, es que se podía convertir en un libro, porque soy bastante pudoroso y tímido. Este libro es una excepción y cuando termine esto de las presentaciones... volveré a mi condición de tímido y pudoroso; de modo que esto fue debut y despedida, porque escribir sobre la vida de los otros me resulta más común, es lo que más hice.

- El libro está en boca de todos, ¿cómo repercute eso en tu vida?

- Nunca me había pasado de recibir tantos mensajes de gente que no me conoce, que no conoció a mi papá y que el libro lo emocionó, se rió, lloró y para mí eso es lo más extraordinario y nunca antes me había pasado con un libro. Por ahí a alguien le puede gustar más o menos, pero en este caso transmite una cercanía con el lector, que no la tenía; eso es como abrir una ventana y tener una conversación, que quizás yo quería tener y ahora descubrí que con los lectores uno puede interactuar, puede decir cosas. Es más, en todos mis libros incluyo mi correo electrónico en la solapa, pero esta fue la primera vez que no publiqué mi correo; sin embargo, por las redes sociales es fácil contactarme y por eso recibo los mensajes.

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De Evo Morales al Grupo Clarín
Martín Sivak es docente universitario, editor y escribe para diarios y revistas de argentina y del exterior. Publicó “El asesinato de Juan José Torres” (1997), “Jefazo: retrato íntimo de Evo Morales” (2008); “Clarín: el gran diario argentino” y “Clarín: la era Magnetto”.

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