No hay pistas sobre el crimen de un adolescente de 17 años

Ni los familiares ni los allegados de la víctima pudieron precisar hasta ahora dónde estaba cuando recibió los dos balazos mortales.

30 Sep 2017
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Los investigadores de homicidios, a la hora de afrontar un caso, siempre se hacen dos preguntas que consideran básicas: quién y por qué lo hizo. Pero en este crimen, los especialistas, además de esos interrogantes, deberán averiguar dónde lo hirieron, quiénes intentaron llevarlo y por qué nadie quiere contar toda la verdad.

El jueves, cerca del mediodía, Augusto Néstor Nadal, de 17 años, ingresó al Hospital Padilla con una herida de arma de fuego en el pecho y otra en el antebrazo derecho. Por la gravedad de la lesión fue operado y trasladado a la sala de cuidados intensivos porque su estado de salud no era bueno y los médicos habían anticipado que su vida corría peligro. Ayer, a la 1.15 falleció.

El caso comenzó a ser reconstruido con más dudas que certezas. Por ejemplo, los allegados a la víctima dijeron que el joven fue dejado por dos amigos en la puerta de su vivienda en el barrio Crucero General Belgrano , pero ninguno pudo identificar quiénes eran y mucho menos si estaban armados o no.

Rosa Ibáñez, madre de Nadal, también les dijo a los investigadores de la División Homicidios que el joven no había emitido ni una palabra sobre lo que le había ocurrido, pese a que estuvo a su lado desde que fue abandonado en la puerta de la casa, hasta que lo trasladaron al centro asistencial y antes de lo que operaran.

En el vecindario nadie aportó datos sobre el hecho. Los investigadores, al mando de los comisarios Hugo Cabezas y Daniel Cuellar descubrieron que la víctima no era muy querida en el barrio. Tenía severos problemas de adicción y en los últimos tiempos habría cometido varios hurtos en la zona. Sus familiares contaron que lo hacía para poder comprar la droga que consumía.

Los allegados le dijeron a la Policía que el ataque se habría concretado en el barrio El Salvador, a varias cuadras de la casa donde fue dejada la víctima. Los investigadores sospechan que esos son datos falsos porque, al parecer, no quieren que se sepa la verdad. Por los antecedentes que tiene, los pesquisas no descartan que haya sido herido por alguien a quien habría intentado asaltar. Sin embargo, hasta el cierre de esta edición no habían encontrado ninguna denuncia sobre un enfrentamiento o sobre una víctima de asalto o agresiones.

Hoy, después que sepulten sus restos, los hombres de Homicidios, bajo instrucciones del fiscal Diego López Ávila, comenzarán a trabajar en el entorno familiar. Tratarán de averiguar si el adolescente no tuvo problemas con algún transa del barrio o si no sufrió amenazas por algún allegado.

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