Fotorreportaje: el empeño de los olvidados

15 Sep 2017

Al barrio Los Vázquez lo rodean los antiguos basurales más grandes de la provincia y el río Salí, de color negro, quizás en su tramo más contaminado. Además, lo envuelve el humo que lanza el horno de residuos patológicos de la empresa 9 de Julio. En la barriada, donde la autopista parece empujar al destierro a quienes viven allí, se pisa bosta, barro, aguas cloacales y basura, y se convive con el lucro del narcomenudeo. Sin embargo, también se respira esperanza: el optimismo y la perseverancia de los jóvenes adictos en recuperación, que semana a semana se organizan y hacen funcionar el merendero para los niños que ahí crecen, como crecieron ellos. “No somos el basural, no somos basura”, enfatizan. Cada uno sabe y ocupa su lugar de trabajo: amasar, buscar agua, encender la leña, limpiar las tazas y organizar la rifa para pagar el flete que llevará la mercadería desde la Secretaría de Adicciones de la Provincia.  Ellos demuestran que, pese a la exclusión y al olvido, son capaces de vencer sus dolencias y las injurias. El merendero es su terapia. 

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