02 Mayo 2004 Seguir en 
La inseguridad que azota a la provincia y que desborda a las fuerzas policiales ha llevado a que muchos vecinos decidan tomar las riendas del asunto. Por eso, los habitantes del barrio Juan Bautista Alberdi Norte ("Trulalá"), que desde hace poco más de dos años tienen su propio sistema de vigilancia, empezaron a realizar ahora un curso de defensa personal para estar más preparados ante cualquier situación de peligro. Pero eso no es todo. Ellos consideran que, de esta manera, podrán tener un aval más fuerte para que, lo que empezó como una estrategia de seguridad propia, y ad honorem, se transforme en un trabajo rentado. "Pensamos que de esta manera estaremos capacitados para cuidar nuestro barrio y, de paso, esto sea nuestro sustento", explicó Juan Carlos Acosta, quien comentó además que en su mayoría, los hombres vigías en el barrio son desocupados.
Profesionales
El curso es dictado por los hermanos Juan y Julio Bazán, también vecinos del barrio, especialistas de taekwon do, quienes dictaron cursos de capacitación a oficiales de la Policía Aeronáutica y de la Fuerza Aérea, entre otras fuerzas de seguridad.
"Nosotros los prepararemos en forma gratuita durante tres meses, y luego les entregaremos un certificado avalado por la Federación Tucumana de Taekwon Do", explicó Julio. El profesor agregó que con ese aval los vecinos estarán en condiciones de ser vigías pagados por el Estado.
Javier Salinas, de 24 años, que se entrenaba junto a sus compañeros, contó que esta experiencia es muy importante para lo que hacen en el barrio. Y reconoció que este nuevo emprendimiento para él es también una posibilidad más de trabajo. "Soy ayudante de albañil, pero ese dinero no me alcanza para vivir", contó el joven, agitado luego de tanto ejercicio físico.
Por su parte, Felipe Córdoba, de 22, dijo que este entrenamiento es un buen apoyo para la vigilancia que hace en su cuadra. "Más allá de que hasta ahora venimos trabajando bien, sabemos que mientras más preparados estemos, mejor podremos reaccionar ante situaciones de riesgo", reflexionó. Córdoba, como Salinas, espera ansioso la posibilidad de poder hacer de este un trabajo rentado.
Originalmente, los vecinos patrullaban las calles armados, y se hicieron famosos por usar una escopeta casera de las llamadas "piquetera". Desde que la Policía asignó a un hombre para que los acompañe, no usan más armas y se limitan a hacer prevención con silbatos y linternas.
Hay patrullajes en 52 barrios
La cantidad de barrios que se organizan para defenderse de los delincuentes está reduciéndose ostensiblemente por el esquema de seguridad que se está imponiendo, con patrullas peatonales y recorridos en motos y autos, según afirmó Fernando Hevia, secretario del Ministerio de Seguridad Ciudadana.
El funcionario comentó que ya son 52 los barrios o zonas que cuentan con el servicio fijo. En algunos casos es cubierto durante las 24 horas; en otros, durante 16, y en el resto por ocho. Esas rondas -dijo- están apoyadas por recorridos que cubren vehículos de la Patrulla Urbana.
"Estamos fomentando la participación vecinal, pero más que nada en la coproducción de la seguridad. Son los vecinos los que deben marcarle a la Policía las necesidades y las respuestas", afirmó Hevia, quien añadió que se está trabajando en un proyecto de ley para formalizar los foros vecinales. Hevia, además, dijo que la política del Ministerio es contraria a lo que llamó el "vigilantismo armado de los vecinos".
El secretario de Estado destacó que los mecanismos de autoprotección se dieron con diferencias, según el nivel socioeconómico del barrio en cuestión, y que del mismo modo van desestructurándose para transformarse en esquemas de colaboración mutua con la Policía. "Los rondines pagados están disminuyendo en los barrios de clase media, en los que se implementa el programa de patrullas urbanas de la Policía", ejemplificó.
Cambio de planes
Algunos de los más de 20 barrios que hace dos años iniciaron planes autogestivos de seguridad los abandonaron, según pudo comprobar LA GACETA. Muchos lo hicieron por la llegada de las patrullas policiales; otros, por problemas económicos o de organización.
En otros casos, como el del barrio Juan Bautista Alberdi Norte o el Obispo Piedrabuena, se convirtieron en ejemplos a seguir por otros sectores de la ciudad, y en el último caso, hasta están preparando un manual para transmitir su experiencia y sus conocimientos. En ambos casos, la relación con la Policía y con el ministerio es muy estrecha.
Profesionales
El curso es dictado por los hermanos Juan y Julio Bazán, también vecinos del barrio, especialistas de taekwon do, quienes dictaron cursos de capacitación a oficiales de la Policía Aeronáutica y de la Fuerza Aérea, entre otras fuerzas de seguridad.
"Nosotros los prepararemos en forma gratuita durante tres meses, y luego les entregaremos un certificado avalado por la Federación Tucumana de Taekwon Do", explicó Julio. El profesor agregó que con ese aval los vecinos estarán en condiciones de ser vigías pagados por el Estado.
Javier Salinas, de 24 años, que se entrenaba junto a sus compañeros, contó que esta experiencia es muy importante para lo que hacen en el barrio. Y reconoció que este nuevo emprendimiento para él es también una posibilidad más de trabajo. "Soy ayudante de albañil, pero ese dinero no me alcanza para vivir", contó el joven, agitado luego de tanto ejercicio físico.
Por su parte, Felipe Córdoba, de 22, dijo que este entrenamiento es un buen apoyo para la vigilancia que hace en su cuadra. "Más allá de que hasta ahora venimos trabajando bien, sabemos que mientras más preparados estemos, mejor podremos reaccionar ante situaciones de riesgo", reflexionó. Córdoba, como Salinas, espera ansioso la posibilidad de poder hacer de este un trabajo rentado.
Originalmente, los vecinos patrullaban las calles armados, y se hicieron famosos por usar una escopeta casera de las llamadas "piquetera". Desde que la Policía asignó a un hombre para que los acompañe, no usan más armas y se limitan a hacer prevención con silbatos y linternas.
La cantidad de barrios que se organizan para defenderse de los delincuentes está reduciéndose ostensiblemente por el esquema de seguridad que se está imponiendo, con patrullas peatonales y recorridos en motos y autos, según afirmó Fernando Hevia, secretario del Ministerio de Seguridad Ciudadana.
El funcionario comentó que ya son 52 los barrios o zonas que cuentan con el servicio fijo. En algunos casos es cubierto durante las 24 horas; en otros, durante 16, y en el resto por ocho. Esas rondas -dijo- están apoyadas por recorridos que cubren vehículos de la Patrulla Urbana.
"Estamos fomentando la participación vecinal, pero más que nada en la coproducción de la seguridad. Son los vecinos los que deben marcarle a la Policía las necesidades y las respuestas", afirmó Hevia, quien añadió que se está trabajando en un proyecto de ley para formalizar los foros vecinales. Hevia, además, dijo que la política del Ministerio es contraria a lo que llamó el "vigilantismo armado de los vecinos".
El secretario de Estado destacó que los mecanismos de autoprotección se dieron con diferencias, según el nivel socioeconómico del barrio en cuestión, y que del mismo modo van desestructurándose para transformarse en esquemas de colaboración mutua con la Policía. "Los rondines pagados están disminuyendo en los barrios de clase media, en los que se implementa el programa de patrullas urbanas de la Policía", ejemplificó.
Cambio de planes
Algunos de los más de 20 barrios que hace dos años iniciaron planes autogestivos de seguridad los abandonaron, según pudo comprobar LA GACETA. Muchos lo hicieron por la llegada de las patrullas policiales; otros, por problemas económicos o de organización.
En otros casos, como el del barrio Juan Bautista Alberdi Norte o el Obispo Piedrabuena, se convirtieron en ejemplos a seguir por otros sectores de la ciudad, y en el último caso, hasta están preparando un manual para transmitir su experiencia y sus conocimientos. En ambos casos, la relación con la Policía y con el ministerio es muy estrecha.





