Constanza se enamoró del CrossFit después de los 50

Tras años de hacer ejercicio físico por obligación, encontró su disciplina.

09 Sep 2017
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Constanza Palma (55 años) encontró en el CrossFit su actividad física favorita LA GACETA / FOTOS DE DIEGO ARÁOZ.-

“Siempre fui al gimnasio, nunca dejé de hacerlo. Corría, hacía algo de pesas... pero siempre lo hice por obligación, no porque me gustara. En verdad era una tragedia ir, y si aparecía alguien que me invitara un café era la excusa perfecta para zafar del entrenamiento. Lo hacía porque había que hacerlo, por salud y por estética. Ahora, en cambio, voy a entrenar con placer; la hora de CrossFit es la más esperada del día”.

Cuando Constanza Palma (55) les explica ese cambio a sus amigas, las chicas de más de 50 como ella, quedan espantadas. Es que el CrossFit, al menos en el imaginario colectivo, parece más un deporte de atletas de elite que una práctica apta para una persona que ha transitado las cinco décadas. Pero Constanza y otros de varios años más también son la prueba de que el entrenamiento intenso es apto para todo público.

“Yo llegué a la clase de prueba por insistencia de mi hija, Valentina, que me llevó a probar. Hice la clase de prueba y al otro día descubrí músculos del cuerpo que ni sabía que existían. Me dolía todo, sí, pero había sido una enorme satisfacción. Eso fue hace tres años y no solté más. comencé con tres clases a la semana y ahora hago cinco o seis, casi todos los días. Si me invitan un café, tiene que ser antes o después de la clase, porque el entrenamiento no me lo pierdo por nada”, confiesa la mujer, mamá de cuatro chicas que entrenan junto con ella en el mismo lugar, casi siempre en el mismo horario.

25 días sin CrossFit

Tras dos años de enamorada del CrossFit, Constanza se quebró un pie. No entrenando, precisamente, sino en la calle, caminando. “Estuve 25 días con férula y estaba loca, sacada porque no podía entrenar. Es que más allá de los resultados físicos, es el momento en el que uno se olvida de todos los quilombos, libera la cabeza y se relaja de la tensión de la casa y de la oficina. El médico me dijo que después de la férula seguía la fisioterapia y que me olvidara del CrossFit. Pero al día siguiente que me sacaron la férula ya estaba entrenando de nuevo, y por suerte nunca más me volvió a joder la pata”, dice esta chilena, devenida tumana, como quien confiesa una travesura infantil.

Mejor que varias de 20

Algunos médicos le dicen que es una locura que una mujer de su edad haga CrossFit y otros se sacan el sombrero, asombrados por su aguante. “Yo no pretendo ser una atleta ni tener el mismo rendimiento de una chica de 20. Pero -sin presumir- te aseguro que estoy en mejor estado físico que varias chicas de esa edad que no hacen nada. Esa es una de las cosas que más rápidamente te cambian con el CrossFit, la resistencia, te cansás mucho menos”, destaca.

La agitadora de WhatsApp

El desafío de mejorar un poco cada clase es quizás lo que más atrapó a Constanza. “A la intensidad con la que trabajás y a los pesos los regulás vos. Hay cosas que yo no puedo hacer porque tengo una rodilla jodida, y no las hago. Punto. No pasa nada, hago otro ejercicio. La clave está en ponerle pilas, en ser constante y en valorar los pequeños logros que vas consiguiendo. La competencia es con uno mismo, nadie te va a mirar que hagás más o menos, por el contrario, es un espíritu de compañerismo, te conozcas o no”, resaltó Constanza.

En un grupo de WhatsApp de 15 veinteañeros, ella es la única +50 y tal vez la que más tracciona todos los días para ir a entrenar. “Desde que me levanto empiezo a molestar para que nos pongamos de acuerdo, para que hagamos un cafecito de previa, para que saquen turno para las clases. Se armó un grupo muy bueno y esa es otra diferencia con el gym tradicional, porque vas solo o con una persona. Acá te hacés amigos y somos todos iguales, no importa la edad. Yo puedo decir que empecé y me enamoré del deporte después de los 50”, finaliza Constanza.

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