En lugar de lágrimas, globos y cuentos

Alumnos de Banda del Río Salí ganaron un premio nacional gracias a un proyecto que es puro servicio: entretienen a los chicos en el hospital

09 Sep 2017

El doctor del policlínico ya no es el cuco para los pequeños pacientes de Banda de Río Salí. Los colores y los globos han reemplazado a las lágrimas y los chicos le han perdido el miedo al hospital. Lo dicen las madres, mientras esperan el turno para que sus hijos sean atendidos. Los niños pintan con témperas, se divierten mirando una obra de títeres o escuchan cuentos, sentados en sillitas de colores. Los autores de esa magia que convierte el llanto en risas son alumnos de la Escuela de Comercio. Ellos hacen todo: investigan, seleccionan cuentos, crean obras de teatro, fabrican los libros, se los leen a los chicos y capacitan a los compañeros que van ingresando al proyecto.

“En el rincón de los sueños, valoramos la primera infancia”. Así se llama el proyecto interdisciplinario que mereció el premio nacional “Maestros argentinos” del Ministerio de Educación de la Nación. Recibieron premio, diploma y $ 300.000 para invertir en la escuela.

“El rincón” está en un pasillo del policlínico de Banda del Río Salí, cerca de la escuela, que los alumnos ornamentan con mesas y sillas, globos y libros hechos por ellos. “Son libros sensoriales, para los más chiquitos. Se hacen con paños de cocina, trapos de piso, letras, goma Eva y otros elementos para que el niño toque las distintas texturas”, explica Mirtha González, profesora de Biología. Durante su clase, al enseñar Neurobiología, también se aprende a estimular los sentidos. En la clase de Lengua se crean obras de teatro, mientras que en Ética se busca que las narraciones tengan una moraleja.

Adentro de unas cajas de zapatos se montan escenas de cuentos con pequeñas figuras. Son cuentos tradicionales escritos en francés, que los adolescentes traducen en la clase de idioma y después relatan a los chiquitos mientras les muestran las escenas. También fabrican libros-juguete con imágenes y letras que los niños se llevan a su casa, por lo que la producción es permanente. Ética y Arte trabajan en forma conjunta para la confección de esos libros. Se utilizan donaciones, el reciclado de materiales y dinero que ganó el equipo interdisciplinario (ver “Otras distinciones”).

“En el rincón...” nació en 2008. Fue una idea de la ex profesora Nilda Albarracín, que ahora sigue colaborando como docente jubilada. “El proyecto original de aprendizaje-servicio consistía en difundir entre las madres del policlínico la importancia de la lactancia materna. Pero cuando cuando vieron que los niños lloraban mucho mientras esperaban los turnos decidimos replantear la idea para hacer algo por ellos”, cuenta González.

Esa fue la génesis de las actividades que se realizan todos los jueves, de 8 a 10.30. Como el espacio es pequeño, los grupos de alumnos son reducidos, de ocho o 10 chicos, de 1° a 6° año. “Pero todos participan por igual”, aclara Naty Ybarra, la docente más activa del equipo.

“El proyecto les hizo muy bien a nuestros alumnos. Ahora ellos no se identifican por el barrio de donde provienen, que suele ser estigmatizante, sino por lo que hacen en este hospital, donde también vienen sus padres y sus hermanos. Para ellos es un orgullo participar, al punto de que un ex alumno que estudia en la Facultad de Educación Física de la UNT decidió realizar la práctica docente en este proyecto”, cuenta con entusiasmo.

Pero no sólo los alumnos se enamoraron del “Rincón”. Nilda, la autora de la idea original, es la mamá de Naty. Ella era abogada en 2008. “Comencé ayudando a mi madre y después me enganché tanto que terminé dejando abogacía y dedicándome a la docencia”, confiesa. Descubrió que su futuro es enseñar. Y algo más: ayudar a los demás.

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