02 Mayo 2004 Seguir en 
Hace unos días, cuando llegó el informe de la autopsia a Máximo Moreno a la Fiscalía X, se supo que el hombre de 56 años no había muerto de causas naturales, como indicó la Policía, sino que había recibido cuatro puñaladas.
El homicidio se produjo a mediados de febrero. Los vecinos de Moreno llamaron a la seccional 2ª el 21 de ese mes, cuando el nauseabundo olor que salía de la vivienda del pasaje Primera Junta y La Plata les hizo sospechar que algo malo había ocurrido.
La Policía calificó el caso como "fallecimiento sin asistencia médica", y no se hizo ninguna medida de investigación. Por el estado de descomposición del cuerpo, los médicos de la Policía recomendaron que se hiciera la autopsia. Moreno vivía solo, no tenía parientes en la provincia y trabajaba como no docente en el Instituto Técnico de la UNT. Según el relato de sus vecinos, no se le conocían vicios ni excesos.
Las actas de la comisaría 2ª indican que, al llegar, la puerta de la casa estaba cerrada con llave, y que estaba todo en orden. Aparentemente no faltaba nada.
Además de los problemas que genera el hecho de no haber investigado el caso cuando se descubrió el cuerpo, las condiciones del hallazgo le plantean un complicado panorama a los investigadores designados por la fiscal subrogante María Raquel Asís y el secretario Daniel Clemente.
El caso está a cargo de la sección Seguridad Personal de Investigaciones, al mando del subcomisario Luis Núñez. Habría ya algunas pistas para intentar resolver el extraño caso.
El homicidio se produjo a mediados de febrero. Los vecinos de Moreno llamaron a la seccional 2ª el 21 de ese mes, cuando el nauseabundo olor que salía de la vivienda del pasaje Primera Junta y La Plata les hizo sospechar que algo malo había ocurrido.
La Policía calificó el caso como "fallecimiento sin asistencia médica", y no se hizo ninguna medida de investigación. Por el estado de descomposición del cuerpo, los médicos de la Policía recomendaron que se hiciera la autopsia. Moreno vivía solo, no tenía parientes en la provincia y trabajaba como no docente en el Instituto Técnico de la UNT. Según el relato de sus vecinos, no se le conocían vicios ni excesos.
Las actas de la comisaría 2ª indican que, al llegar, la puerta de la casa estaba cerrada con llave, y que estaba todo en orden. Aparentemente no faltaba nada.
Además de los problemas que genera el hecho de no haber investigado el caso cuando se descubrió el cuerpo, las condiciones del hallazgo le plantean un complicado panorama a los investigadores designados por la fiscal subrogante María Raquel Asís y el secretario Daniel Clemente.
El caso está a cargo de la sección Seguridad Personal de Investigaciones, al mando del subcomisario Luis Núñez. Habría ya algunas pistas para intentar resolver el extraño caso.





