“Pensaba en mis hijos”, dijo el endurista que estuvo un día perdido en la montaña

El endurista se arrastró durante 12 horas con una triple fractura en el tobillo porque quería llegar al rancho de unos amigos. “Lo vimos sentado al lado del río. Se había hecho un torniquete en la pierna”, dijo uno de los enduristas que lo encontró.

05 Sep 2017

Mientras esperaba para ingresar a un tomógrafo que iba a tomar imágenes de la triple fractura que sufrió el sábado al caerse, Horacio Buteler le contó a LA GACETA cómo fueron las 24 horas en que estuvo solo en alta montaña, sin poder caminar y sin señal de celular. Explicó que se arrastró durante más de 12 horas aunque el dolor era insoportable y hasta que la luz de la luna se lo permitió, que pensó en sus hijos constantemente y que por momentos tuvo miedo.

“Hago esto desde hace bastante y conozco todos los cerros, pero caí mal, se me torció el tobillo y sentí un estallido en el peroné. Me di cuenta enseguida que era grave, pero lo estabilicé con una venda y cinta. Dejé una nota en la moto pidiendo ayuda y bajé arrastrándome hasta un río para tomar agua”, relató el médico ginecólogo de 42 años, que el domingo al mediodía fue encontrado por enduristas. Luego lo trasladaron a caballo hasta La Hoyada y en helicóptero hasta la capital tucumana.

Buteler se cayó de la moto alrededor de las 15 y le tomó cerca de una hora recuperarse del golpe. Después de tomar agua, decidió moverse hacia un rancho de personas amigas para pedir un caballo. “Me fui arrastrando por montes y pedregales hasta las cuatro de la mañana, porque había una luna impresionante que me alumbraba todo. A esa hora se oscureció y decidí prender fuego porque tenía frío. Sabía que un par de horas después iba a poder seguir, cuando saliera el sol. El problema era que me faltaban unos cuatro kilómetros y yo hacía unos 100 metros en una hora”, agregó.

El endurista señaló que durante esas 12 horas sintió un dolores inexplicables, no sólo en el tobillo derecho, sino también en las manos y en las rodillas por arrastrarse. “Estoy todo lastimado. Cuando me dolían las manos, seguía con los codos; cuando me dolían las rodillas, me daba vuelta y seguía boca arriba. Por momentos tuve miedo y pensé mucho en mis hijos. Le quiero agradecer a los enduristas, al Ministerio de Salud, al de Seguridad, a la Policía y a todos los que me ayudaron”, cerró apurado, porque lo llamaban para el estudio. Pronto deberá someterse a una operación para arreglar la fractura.

“Tenía hipotermia”

Sebastián Chaya, uno de los enduristas que encontró a Buteler, comentó que en Raco se encontraron con la Policía y allí se enteraron de lo que había pasado. “Nosotros íbamos a hacer un enduro largo como a las 10.30. El efectivo estaba con el padre de Horacio y nos contó todo. Nosotros nos comprometimos a preguntar en todas las casas si sabían algo. En una nos dijeron que lo habían visto pasar, pero que no lo habían visto volver”, expresó.

Al llegar al río, los cuatro enduristas vieron al médico sentado. “Estábamos con Mauro Depetris, ‘Lalo’ Solís y Raúl Gelbert. Le dimos una barra de cereales. Estaba con hipotermia y se había hecho un torniquete en la pierna. Después le pusimos una rodillera como bota, para que tuviera el tobillo más protegido. Uno de nosotros fue a pedir caballos, otro se quedó con él y dos fuimos a buscar su moto. La dejamos en la casa de una señora de la zona. Él nos contó que quería subir para hacer trekking cuando se lesionó. Después se terminó arrastrando por toda la cuesta de Chasquivil”, agregó.

Por último, el endurista hizo hincapié en las precauciones que conviene tener en cuenta en esta práctica. La primera de ellas consiste en no hacer enduro en soledad. “Además de eso, siempre hay que llevar un botiquín, una bolsa de dormir, agua y comida. Nada de eso puede faltar”.

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