Del freezer a la licuadora: la mejor forma de hacer smoothies con fruta congelada

Los licuados espesos ganan terreno y es sencillo prepararlos en casa. Un modo inteligente de aprovechar la estación y de darle un respiro al bolsillo.

05 Sep 2017
1

foto tomada de ABC de Sevilla

Por todos lados aparecen fotos, recetas, ideas y demás sobre los beneficios de consumir licuados, batidos y smoothies (licuados más espesos) a base de frutas naturales. En el desayuno, a media mañana o a la noche, en cualquier momento vienen bien porque son fuentes de vitaminas y de fibras que aportan las frutas. Pero el problema termina siendo siempre el mismo: los hacés una, dos o tres veces y después abandonás el intento porque, quieras o no, te vendan lo que te vendan, lleva tiempo.

Seleccionar las frutas, lavarlas, quitarles las semillas o el tronco... y después a la licuadora. Parece poca cosa, pero hacerlo todos los días es una tarea que no todos están dispuestos a sostener. Entonces, para aprovechar los beneficios de los smoothies la clave está en la organización.

Todas las frutas que se usan para un licuado pueden congelarse sin perder sus propiedades. El único secreto es que del freezer pasen directo a la licuadora. “Las únicas cualidades que pierden las frutas cuando se las congela son las organolépticas, como por ejemplo el sabor, la textura, el olor, el color... Pero las pierden en el caso de que las descongelemos”, explica el nutricionista Guillermo Omar.

Un ejemplo es la frutilla, que por estos días parecería brotar de las canillas. Si se la congela, cuando salga del freezer quedará babosa, sin consistencia, con poco aroma y sabor. Pero si se la utiliza congelada se aprovechan todas sus propiedades. “Cuando descongelamos la fruta vemos que pierden mucha agua y en ese líquido se disuelven algunas vitaminas. Por eso, si se las usa congeladas se aprovecha todo, explica Omar.

Mil formas de guardar

Frutilla, arándano, moras, duraznos troceados en cubos, pulpa de maracuyá, ananá, mango, uvas... Todas son frutas que en algún momento del año están a buen precio. Ahí es cuando hay que aprovechar y comprar en cantidad, lavarlas bien, quitar semillas o cáscara de ser necesario (como en el kiwi) y meter al freezer.

Los más prácticos trocean las frutas y arman bolsas con algunas combinaciones listas para la licuadora, para ni siquiera tener que pensar cómo maridar las frutas. Con algunas, como el mango, se puede procesar y guarda como pulpa, pero eso dependerá del gusto de cada uno. Lo que es importante, según el nutricionista, es usar los productos dentro de los seis meses, para estar seguros de que conservan las propiedades.

Por supuesto, al momento de hacer los batidos habrá que mezclar la fruta con alguna base líquida, que puede ser otras frutas exprimidas, leche de vaca, yogur, leche vegetal, como de coco por ejemplo, o incluso agua, pero en ese caso obtendremos un jugo antes que un batido.

Tiempo de smoothies

En los bares y tiendas más nuevas ya no hablan de licuados. Ahora hablan de smoothies. No es otra cosa que un batido de fruta con una consistencia más cremosa, que se logra con alguna base sobre la cual se procesan las frutas. “Una leche vegetal como la de coco, o una leche de almendras puede servir de base. Si se busca una consistencia cremosa, se la puede dejar en el frezeer y antes de que se congele, retirarla para preparar el licuado”, aconseja Omar.

La cremosidad es la clave de los smoothies, y ahí es donde hay que fijarse con qué están hechos, porque si la base es crema de leche o helado de crema tendrá poco de saludable. Claro que un smoothie también puede ser a base de agua o incluso de jugo de frutas, como naranjas exprimidas, por ejemplo. El único secreto es que el líquido y la fruta estén lo más fríos posible, para que el batido tenga cuerpo. “Quedaría como una especie de achilata, pero de frutas”, ejemplifica el nutricionista.

De compras

Aunque salga un poco más caro que hacerlo en casa, en algunas tiendas de productos congelados se consiguen las frutas congeladas y envasadas. En este caso hay que estar atentos a si contienen o no conservantes. Cuando más industrial sea el producto, es más seguro que contenga químicos para que la fruta dure más. También es válido, y todo dependerá de los gustos y las ganas de cada uno.

Comentarios