Andrés Calamaro, un imprescindible que deja su marca en dos continentes - LA GACETA Tucumán

Andrés Calamaro, un imprescindible que deja su marca en dos continentes

05 Sep 2017
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EN EUROPA. Andrés Calamaro creó Los Rodríguez y revolucionó España.

HISTORIAS DEL ROCK  |  MEDIO SIGLO DE UNA PASIÓN ARGENTINA

GUSTAVO JATIB | ESPECIAL PARA LA GACCETA

“Hace frío y estoy lejos de casa,/

hace tiempo que estoy sentado sobre esta piedra./

Yo me pregunto:/

¿para qué sirven las guerras?”

Estos versos, que cualquier lector podría continuar de memoria, son el comienzo de “Mil horas”, la canción que lanzaría la carrera del joven Andrés Calamaro, plagada de hits compuestos en más de 35 años de trayectoria.

Corría el año 1981 y Miguel Abuelo, fundador de Los Abuelos de la Nada a fines de los 60, decide comenzar a reflotar la banda al regreso de su autoexilio en España. Había conocido a Cachorro López en Ibiza, y juntos convocan a Calamaro para los teclados, a Gustavo Bazterrica para la guitarra, a Polo Corbella en batería y a Daniel Melingo en vientos. Con esa formación, y con la producción de Charly García, graban el primer disco al año siguiente, donde se destaca “Sin gamulán”, canción escrita por Calamaro.

En 1983 editan “Vasos y besos”, con temas como el mencionado “Mil horas”, “Así es el calor” (también compuesta por Andrés), “No se desesperen”, “Sintonía americana” y “Chalaman”. Llenan tres veces el Luna Park y cierran el año en Vélez Sarsfield, ya convertidos en una de las bandas más importantes de la escena del rock argentino.

En el 84 graban “Himno de mi corazón”, un álbum excelente con joyas como el tema homónimo y “Lunes por la madrugada”; y en junio de 1985 registran en vivo tres recitales en el teatro Ópera, donde estrenan “Costumbres argentinas”, otro superhit de Calamaro. A fin de ese año la formación se desarma, aunque Miguel Abuelo continúa dos años más con otros músicos hasta su muerte el 26 de marzo de 1988.

Mientras tocaba con Los Abuelos, Andrés había comenzado su carrera solista, editando “Hotel Calamaro” en 1984 y “Vida cruel” al año siguiente. Luego, en 1988 llega “Por mirarte”, un álbum que se vende bien gracias al hit “Cartas sin marcar”. Y en 1989 graba “Nadie sale vivo de aquí”, votado por la prensa especializada como el mejor tema del año. En estos dos últimos trabajos aparece un músico que sería clave en los años siguientes: Ariel Rot.

“Estoy vencido porque el mundo me hizo así,/

no puedo cambiar./

Soy el remedio sin receta y tu amor,/

mi enfermedad”.

Esos versos integran otra canción de Andrés que sabemos todos y que aparece en el primer disco de Los Rodríguez, la banda que formó en 1990 en España junto a Rot y Julian Infante en guitarras, Guille Martín en bajo y Daniel Vilella en batería. Con ese grupo refundaron el rock en aquel país y trascendieron las fronteras hacia toda Latinoamérica, especialmente a partir del segundo trabajo, “Sin documentos”, con hitazos como el que da nombre al álbum, “Dulce condena”, “Salud” y “Me estás atrapando otra vez”.

El último disco de la banda que impactó en dos continentes es “Palabras más, palabras menos”, editado en 1995 y también lleno de éxitos como “Milonga del marinero y el capitán”, “Aquí no podemos hacerlo”, “Mucho mejor” y “Diez años después”. En ese mismo año, participa de la banda de sonido de “Caballos salvajes”, la película de Marcelo Piñeyro con Héctor Alterio, Leonardo Sbaraglia, Cecilia Dopazo y Fernán Mirás, en la cual se escucha su tema “Algún lugar encontraré”.

“¿Sentiste alguna vez lo que es tener el corazón roto?”.

Se pregunta Calamaro en “Crímenes perfectos”, canción que integra “Alta suciedad”, editado en 1997 tras el fin de Los Rodríguez. Lo grabó en Estados Unidos con músicos extraordinarios que habían participado en trabajos de Aretha Franklin, Keith Richards o el mismísimo John Lennon, y así logró uno de los mejores discos de su carrera. Se destacan “Flaca”, “Loco”, “El tercio de los sueños” y el mencionado “Crímenes perfectos”. Con más de 700.000 copias, se convirtió en el segundo disco más vendido de la historia del rock argentino, relegando al tercer lugar a “Rockas vivas”, de Miguel Mateos.

“Alta suciedad” significó también la consagración definitiva de Calamaro dentro del rock hispanoparlante, lo que se vería reflejado en 1999 cuando telonea a su admirado Bob Dylan en una gira por España. Ese año también edita “Honestidad brutal”, un disco doble con 37 canciones como “Te quiero igual”, “La parte de adelante”, “Los aviones” y “Paloma”, otro de los grandes hits del músico.

“Quiero arreglar todo lo que hice mal,/

todo lo que escondí hasta de mí”.

Así empieza “El Salmón”, canción que da nombre a un sorprendente disco quíntuple que edita en 2000, integrado por 103 canciones, elegidas entre más de 300 que llegó a componer para este trabajo. Luego atraviesa un período alejado de los escenarios y de los estudios, hasta que en 2004 edita “El cantante”, donde versiona clásicos del cancionero latinoamericano.

En 2005 vuelve a tocar en vivo secundado por los integrantes de Bersuit Vergarabat, y recibe el Premio Konex de Platino al mejor artista de rock de la década. Un año después, edita un álbum de tangos llamado “Tinta roja”, además de “El Palacio de las flores”, producido junto a Litto Nebbia y con algunas canciones compuestas entre ambos.

“Las musas no son mujeres ausentes,/

no son cuchillos en los dientes”.

Así reza el estribillo de “Carnaval de Brasil”, incluida en “La lengua popular”, otro disco notable editado en 2007, con canciones inéditas y la producción de Cachorro López. Luego llegarían “On the rock”, en 2010; “Bohemio”, en 2013, y “Volumen 11”, el año pasado.

Autor de una catarata de éxitos inolvidables e irresistibles, dueño de una capacidad creativa sorprendente, Andrés Calamaro es sin dudas uno de los músicos más importantes de nuestro rock.

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