“Siempre hay presión al escribir”

Es una de las mayores best-sellers a nivel mundial. La chica del tren, su primer libro, vendió 20 millones de ejemplares y fue llevado al cine, el año pasado, con gran éxito de taquilla. Acaba de publicar Escrito en el agua, su segunda novela, y estuvo en la Argentina para promocionarla. “Trabajo todo el tiempo, pienso todo el tiempo en cómo escribir”, cuenta

03 Sep 2017
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Por Alejandro Duchini - Para LA GACETA

Cuando poco antes de 2015 la periodista económica Paula Hawkins se tomó seis meses para dedicarse sólo a escribir una novela y vivir de un pequeño préstamo de su padre, tal vez no haya imaginado que La chica del tren (Planeta) vendería 20 millones de ejemplares, que esa historia llegaría al cine y que ella se convertiría en una suerte de rock star literaria. No lo imaginaba pero algo de fe, seguro, se tendría.

Escrito en el agua es su segunda novela firmada a su nombre. Porque antes del primer éxito, además de dedicarse al periodismo, escribía historias románticas bajo el seudónimo de Amy Silver. En Escrito en el agua, al igual que en La chica del tren, se convierte en una atrapa lectores. Esta novela también irá al cine, aunque ahora ella promete tener más incidencia que en la primera. Como parte de su campaña de difusión, Editorial Planeta la preparó un recorrido americano que incluye la ciudad de Buenos Aires, donde recibió a LA GACETA.

- Al contrario de La chica del tren, en el caso de Escrito en el agua tengo entendido que participará más del film.

- Seré la productora ejecutiva, me encargaré de revisar cómo van los guiones y esas cosas. Pero no mucho más.

- Dado el éxito que tuvo La chica del tren en el cine, y tomando en cuenta la proliferación de medios audiovisuales como plataformas de relatos, ¿puede pensar usted en un eventual reemplazo del libro en papel?

- La gente todavía quiere seguir en contacto con el libro físico, más allá de las nuevas plataformas: libros electrónicos, redes sociales y todo lo demás. Es más, creo que el problema verdadero para un escritor está en encontrar o destacarse en un espacio tan lleno de libros, ya que se publica de manera constante y hay tantos escritores como libros en el mercado. Las editoriales no paran de publicar.

Prepotencia de trabajo

- Los traumas, las culpas y las heridas son algunos de sus temas. ¿Son cuestiones que la inquietan?

- Son algunos de los temas que siempre me preocuparon. Me interesa conocer cómo trabajamos esas cosas y qué hacemos cuando nos sentimos culpables por algo.

- ¿Escribir le ahorra ir al analista?

- (Se ríe) En realidad, nunca fui al psicólogo. Pero escribir me ha servido para trabajar mis ideas, procesar mis problemas y explorar aquellos temas que tengo conmigo.

- ¿Qué presión siente más: la de escribir sin dinero que la respalde o la de ratificarse como escritora ante sus lectores?

- Siempre hay presión al escribir. Solo que ahora es diferente. Cuando escribía La chica del tren la presión era por dinero, porque no lo tenía. Hoy las presiones cambiaron porque tienen que ver con las expectativas de las editoriales y de los lectores. Pero siempre hay presión. Uno tiende a pensar que lo que le pasa ahora es lo peor. Si en el pasado me hubiesen preguntado, habría dicho que la presión de no tener dinero es la peor. Pero hoy es otra: colmar las expectativas.

- ¿En qué momento suelen nacer sus historias?

- Trabajo todo el tiempo, pienso todo el tiempo en cómo escribir. Cuando empiezo me concentro más en un personaje y no tanto en la trama o el argumento. Recién con los personajes ya pensados me focalizo en hacer un buen comienzo, que sea dramático, atrapante, como para enganchar a los lectores. Lo mejor es escribir unas 50 páginas. Después de esa cantidad, si uno está conforme, entonces puede continuar. Convencer a los lectores lleva cierto tiempo.

- ¿Cómo se consigue continuar una trama para que el lector no se aburra?

- Te vas dando cuenta mientras escribís el libro. En mi caso puntual, intento siempre darle al lector pequeños pedacitos para que continúe con la atención puesta en el texto.

- Alguna vez dijo que solemos inventar nuestros recuerdos. ¿Eso lo descubrió escribiendo?

- Me pasó en algunas oportunidades que yo creía recordar algo y que en realidad no era exactamente así. Puntualmente con mi madre, que me dijera que alguna cosa no era como yo creía; o que directamente yo no había estado en determinado lugar para saber cómo había ocurrido algo. O que una foto me demuestre que tal hecho no era como creía. Leí un libro del neurólogo Oliver Sacks en el cual habla de que las personas necesitan completar o cambiar algunos recuerdos. Eso reafirma mi idea.

- ¿En qué cree más: en la Inspiración o en el trabajo constante?

- Uno de los consejos que recibimos los escritores es que escribamos todos los días y que leamos mucho. Escribir todos los días sirve para mejorar la escritura. En cuanto a las ideas o la inspiración, no son lo más importante, porque están en todas partes. Lo difícil es poner esas ideas o esa inspiración en un molde y darles forma para crear una historia.

Esa extraña influencia

- El año pasado la BBC la eligió como una de las mujeres más influyentes. ¿Qué le significa?

- Es algo que tiene más que ver con mi trabajo y no tanto con mi vida personal. Lo mejor que puedo hacer es tratar de seguir mejorando mi escritura, mis libros, cumplir bien mi función, mi rol.

- Suele defender el papel de la mujer en el mundo actual. ¿Cree que hubo avances o, por el contrario, hemos retrocedido como sociedad?

- En algunas cosas deberíamos haber avanzado más pero no fue así. En otras, directamente dimos pasos hacia atrás. Por ejemplo, con respecto a la violencia doméstica y al maltrato a las mujeres. También en muchos espacios mediáticos o políticos hay una especie de mensaje del tipo “ya está, el feminismo se terminó, la mujer alcanzó lo que tenía que alcanzar y hasta aquí hemos llegado”. Pero no es así: la violencia doméstica sigue presente en muchísimos lugares.

- ¿Qué clase de mundo cree que dejaremos a las nuevas generaciones?

- Viendo lo que pasó en los últimos dos años tanto en Europa como en los Estados Unidos con los ataques terroristas, no sé muy bien qué es lo que se viene. Pero lo que se ve es que el terrorismo seguirá estando porque se pueden cometer ataques con un simple acto. A la vez, hay que tener en cuenta que a pesar de esos ataques, que son cada vez más frecuentes, la gente sigue viviendo con seguridad. Y de una forma mucho más segura que en otras partes del mundo.

- ¿Volvería a ejercer el periodismo?

- Nooooooo. No volvería al periodismo. Me siento más contenta, feliz, escribiendo, inventando historias, que tratando de sacar la verdad a la gente.

© LA GACETA


Escrito en el agua *
Por Paula Hawkins

“Cuando han venido a decírmelo, me he enfadado. Al principio me he sentido aliviada, pues cuando agentes de policía aparecen en la puerta de tu casa justo cuando tú estás buscando el pasaje de tren para salir e ir a trabajar, temes lo peor. He temido que le sucediera algo a alguien que me importara: mis amigos, mi ex, la gente con la que trabajo. Pero no tenía nada que ver con ellos, me han dicho, sino contigo. De modo que, por un momento, me he sentido aliviada, y luego me han contado lo que había pasado, lo que habías hecho, que te habías arrojado al agua, y me he sentido furiosa. Furiosa y asustada.
He comenzado a pensar en lo que te diría cuando llegara, pues sabía que lo habías hecho para fastidiarme, para molestarme, para asustarme, para desestabilizar mi vida. Para llamar mi atención y llevarme de vuelta allí donde querías que estuviera. Pues aquí lo tienes, Nel, ya lo has conseguido: estoy en el lugar al que nunca quise regresar para ocuparme de tu hija y para tratar de poner orden en el maldito lío que has organizado”.
© Planeta


* Fragmento 

PERFIL

Nacida en Salisbury, Rhodesia (actualmente Harare, Zimbabwe) en 1972, Paula Hawkins se mudó a Londres en 1989, cuando tenía 17 años. Allí estudió Filosofía, Política y Economía. Como periodista trabajó en The Times. Publicó libros de tinte romántico con el seudónimo de Amy Silver. Pero su éxito llegó en 2015, con La chica del tren. Acaba de publicar Escrito en el agua. Y mientras participa de su adaptación al cine, prepara otro libro, sobre el que le dice a este diario: “Ya pensé en algunos personajes y en algunas ideas, pero todavía no me puse a trabajar.”

Escrito en el agua *
Por Paula Hawkins
“Cuando han venido a decírmelo, me he enfadado. Al principio me he sentido aliviada, pues cuando agentes de policía aparecen en la puerta de tu casa justo cuando tú estás buscando el pasaje de tren para salir e ir a trabajar, temes lo peor. He temido que le sucediera algo a alguien que me importara: mis amigos, mi ex, la gente con la que trabajo. Pero no tenía nada que ver con ellos, me han dicho, sino contigo. De modo que, por un momento, me he sentido aliviada, y luego me han contado lo que había pasado, lo que habías hecho, que te habías arrojado al agua, y me he sentido furiosa. Furiosa y asustada.
He comenzado a pensar en lo que te diría cuando llegara, pues sabía que lo habías hecho para fastidiarme, para molestarme, para asustarme, para desestabilizar mi vida. Para llamar mi atención y llevarme de vuelta allí donde querías que estuviera. Pues aquí lo tienes, Nel, ya lo has conseguido: estoy en el lugar al que nunca quise regresar para ocuparme de tu hija y para tratar de poner orden en el maldito lío que has organizado”.
© Planeta
* Fragmento 



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