El metegol: un juego que no pasa de moda, atrae a los padres y saca a los chicos de las pantallas

En Tucumán se fabrican equipos de calidad que van a varias provincias. También se exportan a algunos países vecinos, como Chile, Bolivia y Brasil.

30 Ago 2017
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-EN EL TALLER. Alejandro Cuello fabrica metegoles de tipo profesional y de uso familiar. "Es un juego que nunca pasa de moda", sostiene.-

Todavía recuerda aquella víspera de Navidad en la que un cliente desesperado tocó el timbre en la puerta del taller. El cliente quería resolver el regalo para su hijo. Quería un metegol. Pero Alejandro Cuello, el fabricante de juegos, ya había vendido todos. Es que con las fechas clave -como Navidad y el Día del Niño- suelen aumentar los pedidos. Aquella vez, en la Navidad de 2012, Cuello se había quedado sin material. Se habían vendido todos. Sin embargo, el cliente estaba atormentado porque se acercaba la hora de entregar los regalos y no había resuelto el tema para su hijo. “Necesito un metegol, porque si no lo consigo, me puede costar el matrimonio”, insistió.

Cuello se apiadó del visitante y recordó que adentro, en su casa, estaba el único metegol que quedaba a mano. Era el juego de su propio hijo, Exequiel Cuello, que en aquel momento tenía siete años. Resolvió vendérselo para calmarle los nervios. El cliente salvó su matrimonio, pero al fabricante le costó el llanto de su hijo. “Exequiel no entendía por qué se habían llevado su metegol, pero en un par de semanas le fabricamos otro”, recuerda. 

Desde 2006, en su taller, Cuello fabrica juegos de tipo familiar y con fines comerciales; es decir más profesionales y con el sistema de fichas. Todos cumplen las medidas reglamentarias del metegol, pero los precios varían en cuanto a la calidad de los materiales. El de un equipo base arranca desde los $ 4.000, construidos con varillas de hierro, pero las camisetas no están pintadas con los colores de fútbol. En cambio, los equipos de alta gama pueden llegar a costar unos $ 11.000. Están construidos con varillas de acero, tienen piso de goma verde y puños ergonométricos, con las camisetas pintadas con los colores a elección del cliente. Incluso, a estos últimos, se les puede incorporar el sistema de ficheros para quienes ofrecen el metegol como una opción de entretenimiento, por ejemplo, en un camping, o un club.    

“Lo que hacemos aquí no es un juguete; es un juego”, resalta Cuello, mientras extiende las bases de las cuatro patas de una estructura de hierro fundido convertida en metegol. Tiene tanta fama que, además de Tucumán, sus productos se venden en Jujuy, Salta, Santiago del Estero y Córdoba. También llegó a exportar a Chile, a Bolivia y a Brasil.

“Hay clientes que quieren las camisetas pintadas de manera personalizada -explica-; el otro día llegó uno que pedía las camisetas pintadas con los colores de River. Quería de un lado a los jugadores con la camiseta oficial y del otro con la alternativa, pero del mismo club -detalla Cuello-. ‘Es que en mi casa no puede haber nada azul ni amarillo’”, me dijo el interesado.  

La exitosa película de animación “Metegol”, dirigida por el premiado Juan José Campanella, le proporcionó un gran impulso al rubro en cuanto a la venta de juegos. Cuello lo admite sin dudarlo. “Aquí vienen padres a decirme que quieren un metegol, como había antes, que puedan compartir con amigos, para que sus hijos se despeguen de la pantalla”, afirma.

Todas las piezas

El proceso de armado de un metegol lleva su tiempo. Desde la fundición del hierro, pasando por las pinturas, el armado de los bujes, los puños, y una vez que están listas las piezas, la fabricación se hace en serie. Cuello dice que, si tiene a mano todas las piezas, puede llegar a armar unos 30 equipos por día.

Después vendrá la etapa de pintar a los jugadores, a cargo de una artesana. Para los equipos de alta gama con fines comerciales, el proceso de armado puede llevar más tiempo. “Podemos armar unos 200 equipos por mes”, asegura.

La limpieza de un metegol no debe hacerse con aceite ni grasa, como era una vieja costumbre. Actualmente, lo más recomendable es utilizar vaselina sólida. “Este sistema es más higiénico, porque los chicos pueden tocar y no les quedan las manos manchadas”, precisa.

El taller está repleto de piezas de metegol. Hay jugadores dispersos, mangos, pelotas, y futuros arcos. También hay otros equipos completos en exhibición para que los clientes puedan elegir el estilo que más prefieran.

Cuello admite que sus condiciones para el juego son muy limitadas. “Soy mejor armando un equipo completo que jugando al metegol”, afirma. Cuando alguien juega haciendo molinete, ¿qué pensás?, se le consulta. “Me parece que no corresponde, aunque quién no lo ha hecho alguna vez -dice Cuello-; a veces la pasión por el juego hace que alguno haga molinete, por más que no corresponde”. 

Cada semana recibe pedidos de distintos puntos de la provincia. Para el verano, la zona de los valles y de otros puntos de descanso aumentan las solicitudes, porque se habilitan los campings.

“Es un juego tradicional, sano, y que no pasa de moda -dice el fabricante tucumano-; siempre hay algún motivo simple para jugarlo y se arma el partido en un segundo; el metegol nació prácticamente con el fútbol. En Argentina, por ser un país tan futbolero, siempre hay alguien jugando o hablando de fútbol”.

Las camisetas con los colores que más se venden son los equipos con Barcelona frente al Real Madrid. Los clientes también prefieren Argentina contra Brasil y Boca contra River. “El metegol es un juego muy nuestro, muy argentino; no sé si habrá alguien que no haya jugado aunque sea una sola vez”, resalta Cuello.

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