Donde el aborto es legal casi no nacen niños con Síndrome de Down

Es una tendencia que se impone en todo el mundo, según dos expertos españoles invitados a disertar por Down Is Up.

29 Ago 2017
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EN TUCUMÁN. El docente Emilio Ruiz Rodríguez y José Ramón Amor Pan disertaron sobre el mundo Down. LA GACETA / FOTO DE ANALÍA JARAMILLO.-

Desde hace varios años Islandia ya no tiene nacimientos de chicos con Síndrome de Down. Dinamarca y Holanda van transitando por el mismo camino. En España sólo el 5% de los niños con esta discapacidad logra ver la luz. “La razón es simple. Se considera que el Síndrome de Down es una enfermedad, que como tal hay que erradicarla. Es lo que pasa en países donde el aborto está legalizado. Después de un examen de rutina con un simple análisis de sangre, al menos en España, cualquier embarazada puede abortar a la semana 14 y hasta la 22 por si el feto tiene alguna anomalía, como el Síndrome de Down”. José Ramón Amor Pan, doctor en Bioética de La Coruña (España), lo dice de la manera más técnica que encuentra.

Amor Paz vino invitado por la Asociación Down Is Up para las jornadas de capacitación que se dictaron en el hotel Catalinas Park. “En España el 95% de los fetos diagnosticados con Síndrome de Down son abortados. Las autoridades sanitarias y muchos colectivos sociales lo consideran una conquista. Pero con la Convención de los Derechos de las Personas con Discapacidad en la mano digo que esto es una discriminación. Ya no entro a valorar la ética, aclara. Lo que digo es que el artículo 10 de la Convención reafirma el derecho a la vida de la persona con discapacidad. Estos fetos abortados por su condición (el síndrome) son discriminados”, remarca.

Según Amor Pan, todavía existe en el imaginario social la imagen de la persona con Síndrome de Down de hace 40 años, cuando no tenía una buena calidad de vida. “Hoy pueden aprender a leer, a escribir, a montar a caballo, a tocar instrumentos musicales como cualquier persona. Claro que también tienen deficiencias. Pero no creo que eso signifique no tener una vida digna de ser vivida. Por el contrario, estas personas son felices y su esperanza media de vida llega ahora a los 40 años. Antes llegaba hasta los 20 porque no les brindábamos asistencia sanitaria”, explica.

“En mi país hay ginecólogos que en vez de informar a la embarazada sobre el Síndrome de Down intentan persuadirla para que aborte. ¿Cómo podríamos calificar a esa sociedad?, se pregunta. “Nuestra sociedad, en contra de lo que parece -democrática y progresista- no respeta las diferencias; en ese sentido es arcaica”. Amor Pan piensa que la tendencia a descartar los fetos “defectuosos” es un modelo ético que no le hace justicia al ser humano. “Deja en las periferias a todo aquel que la sociedad considera que no aporta nada al conjunto. El modelo es el utilitarismo”, afirma.

“Podemos decir que nuestras sociedades se están convirtiendo en sociedades totalitarias, donde la mayoría toma decisiones por encima de la vida de individuos concretos (en función del beneficio de la mayoría, no del individuo)”, plantea. “Esta es una tendencia global -dice-. Una tendencia que no la imponen los organismos internacionales, sino, a veces, hasta una telenovela”. Su ejemplo es el del astro de fútbol Cristiano Ronaldo, que sin necesitarlo alquiló un vientre para tener hijos. “Ese es el mensaje que más llega”, lamentó.

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