Las FARC debaten la transición al mundo de la política

Miembros de la ex organización guerrillera se reúnen en un congreso para definir el programa, la conducción y el nombre del partido

28 Ago 2017

Las FARC debaten la transición al mundo de la política
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Miembros de la ex organización guerrillera se reúnen en un congreso para definir el programa, la conducción y el nombre del partido
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BOGOTÁ, Colombia.- Luego de 53 años de lucha armada, varios intentos de negociación y un proceso de paz de más de cuatro años, ayer la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia avanzó más hacia su tránsito definitivo de las balas a los votos. 
Hasta el 1° de septiembre, en el Centro de Convenciones Gonzalo Jiménez de Quesada, en Bogotá, se realiza el Congreso Nacional “Por un Gobierno de Transición para la Reconciliación y la Paz”. Allí las FARC definirán la hoja de ruta política con la que entrarán al juego democrático, a menos de un año de los comicios presidenciales.
El encuentro cuenta con la participación de más de 1.000 delegados, elegidos previamente en las asambleas guerrilleras, a quienes se suman los 61 integrantes del Estado Mayor Central de las FARC. La lista de invitados nacionales  es numerosa y abarca el espectro político y cultural del país, según consignó el diario “El Espectador”.
En ella figuran líderes sociales y sindicales, funcionarios técnicos del Gobierno y la Fiscalía, reconocidos periodistas, escritores y cantantes. Y claro, políticos de todas las tendencias y aspiraciones, entre quienes resaltan los 16 precandidatos presidenciales, sin descartar a los uribistas y opositores al proceso de paz, como Alejandro Ordóñez e Iván Duque.
“Hemos invitado a los precandidatos presidenciales para que expongan sus planteamientos, queremos oírlos con respeto y atención. Hemos abierto la puerta para que cada uno dé su visión sobre la paz del país. Nuestra apuesta total es por ampliar la democracia y estamos abiertos a escuchar la pluralidad de voces”, señaló Jorge Torres Victoria, conocido como Pablo Catatumbo, miembro del Secretariado de las FARC.
La cita define elementos esenciales del movimiento político en el que se convertirá esta guerrilla. Entre esos están el nombre del partido, el programa y las banderas que defenderán, cuál será la dirección, los órganos de control y el carácter. 
Algunos puntos ya han tenido debates intensos sobre otros parece haber consenso, como el nombre: Fuerza Alternativa Revolucionaria de Colombia, que reúne la misma sigla con la que fue identificado el movimiento durante más de 50 años de conflicto armado.
Identidad ideológica
“No queremos romper los vínculos con nuestro pasado. Hemos sido y seguiremos siendo una organización revolucionaria”, argumentó Iván Márquez, ex jefe de la delegación de paz de las FARC, durante un evento hace dos semanas en Fonseca, La Guajira. 
El otro tema grueso es la identidad ideológica del nuevo partido político: si continúan con la doctrina comunista-marxista que los identificó en su origen o se proyectan como una opción progresista y convergente dentro del espectro de la izquierda política. 
Por lo pronto, adelantaron su estrategia electoral, diciendo que no tendrán candidato propio a la Presidencia, sino que respaldarán a quien blinde el Acuerdo de Paz de La Habana. Y eso podría implicar alianzas con los partidos tradicionales o mayoritarios.
Optimistas
El Congreso también deberá determinar quiénes ocuparán las cinco curules (representaciones) directas en Senado y las cinco que tendrán en la Cámara de Representantes, de acuerdo con el documento de paz que firmaron con el Gobierno, y si tendrán una presidencia única o colectiva. En este momento, Rodrigo Londoño sigue siendo el comandante máximo, pero aún es incierto si sería la cabeza política del partido de las FARC, debido a los quebrantos de salud que ha tenido.
“Somos optimistas sobre las posibilidades que se le abren a este nuevo partido. Estamos demostrándole a Colombia y al mundo que apostamos por construir un país basado en el respeto de ideas y el disenso de visiones para sacar adelante la consolidación de la paz, para que nunca más sea necesario la utilización de las armas en la política”, concluyó Catatumbo sobre esta cita que espera cerrar cinco décadas de guerra y dolor entre colombianos. (DPA) 

BOGOTÁ, Colombia.- Luego de 53 años de lucha armada, varios intentos de negociación y un proceso de paz de más de cuatro años, ayer la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia avanzó más hacia su tránsito definitivo de las balas a los votos. 

Hasta el 1° de septiembre, en el Centro de Convenciones Gonzalo Jiménez de Quesada, en Bogotá, se realiza el Congreso Nacional “Por un Gobierno de Transición para la Reconciliación y la Paz”. Allí las FARC definirán la hoja de ruta política con la que entrarán al juego democrático, a menos de un año de los comicios presidenciales.

El encuentro cuenta con la participación de más de 1.000 delegados, elegidos previamente en las asambleas guerrilleras, a quienes se suman los 61 integrantes del Estado Mayor Central de las FARC. La lista de invitados nacionales  es numerosa y abarca el espectro político y cultural del país, según consignó el diario “El Espectador”.

En ella figuran líderes sociales y sindicales, funcionarios técnicos del Gobierno y la Fiscalía, reconocidos periodistas, escritores y cantantes. Y claro, políticos de todas las tendencias y aspiraciones, entre quienes resaltan los 16 precandidatos presidenciales, sin descartar a los uribistas y opositores al proceso de paz, como Alejandro Ordóñez e Iván Duque.

“Hemos invitado a los precandidatos presidenciales para que expongan sus planteamientos, queremos oírlos con respeto y atención. Hemos abierto la puerta para que cada uno dé su visión sobre la paz del país. Nuestra apuesta total es por ampliar la democracia y estamos abiertos a escuchar la pluralidad de voces”, señaló Jorge Torres Victoria, conocido como Pablo Catatumbo, miembro del Secretariado de las FARC.
La cita define elementos esenciales del movimiento político en el que se convertirá esta guerrilla. Entre esos están el nombre del partido, el programa y las banderas que defenderán, cuál será la dirección, los órganos de control y el carácter. 

Algunos puntos ya han tenido debates intensos sobre otros parece haber consenso, como el nombre: Fuerza Alternativa Revolucionaria de Colombia, que reúne la misma sigla con la que fue identificado el movimiento durante más de 50 años de conflicto armado.

Identidad ideológica

“No queremos romper los vínculos con nuestro pasado. Hemos sido y seguiremos siendo una organización revolucionaria”, argumentó Iván Márquez, ex jefe de la delegación de paz de las FARC, durante un evento hace dos semanas en Fonseca, La Guajira. 

El otro tema grueso es la identidad ideológica del nuevo partido político: si continúan con la doctrina comunista-marxista que los identificó en su origen o se proyectan como una opción progresista y convergente dentro del espectro de la izquierda política. 
Por lo pronto, adelantaron su estrategia electoral, diciendo que no tendrán candidato propio a la Presidencia, sino que respaldarán a quien blinde el Acuerdo de Paz de La Habana. Y eso podría implicar alianzas con los partidos tradicionales o mayoritarios.

Optimistas

El Congreso también deberá determinar quiénes ocuparán las cinco curules (representaciones) directas en Senado y las cinco que tendrán en la Cámara de Representantes, de acuerdo con el documento de paz que firmaron con el Gobierno, y si tendrán una presidencia única o colectiva. En este momento, Rodrigo Londoño sigue siendo el comandante máximo, pero aún es incierto si sería la cabeza política del partido de las FARC, debido a los quebrantos de salud que ha tenido.
“Somos optimistas sobre las posibilidades que se le abren a este nuevo partido. Estamos demostrándole a Colombia y al mundo que apostamos por construir un país basado en el respeto de ideas y el disenso de visiones para sacar adelante la consolidación de la paz, para que nunca más sea necesario la utilización de las armas en la política”, concluyó Catatumbo sobre esta cita que espera cerrar cinco décadas de guerra y dolor entre colombianos. (DPA) 

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